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Consejos prácticos sobre el descuento comercial

Mario Cantalapiedra – Economista

En la operación de descuento de efectos comerciales (letras de cambio, pagarés, recibos negociables), la existencia de una serie de costes fijos para todo el período de anticipo eleva el coste efectivo a medida que aproximamos la fecha de descuento al día de vencimiento. Así ocurre, por ejemplo, en el caso de la comisión bancaria, la cual, ya sea fija por efecto o consista en un porcentaje sobre el valor nominal, se cobrará al efectuar el descuento independientemente del número de días que se anticipe. También pasa con los gastos que en concepto de correo repercute la entidad financiera o con el timbre del efecto cuando éste se paga en la modalidad “a metálico”. Te recuerdo que los timbres representan el coste del Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados que marca la legislación vigente en los efectos que lo devengan, tales como los documentos en los que figure la cláusula “a la orden”, diciéndose que se pagan a metálico cuando es la propia entidad financiera la que los ingresa en la Administración Tributaria e imputa el coste correspondiente a la empresa que cede los efectos. Por ejemplo, se da en el caso de un pagaré a la orden que tengas de un cliente y lleves al descuento, no así en el de una letra de cambio donde el timbre ya lo pagas al adquirirla con independencia de que posteriormente la descuentes o la lleves al banco en gestión de cobro. Desde este punto de vista y en la medida en que pretendas aprovechar los costes fijos de la operación, timbres pagados a metálico incluidos, deberás llevar los efectos al descuento lo antes posible, siempre claro está que tengas suficiente línea disponible y los efectos que tengas en cartera sean del agrado de la entidad financiera, algo que ahora mismo y dependiendo de tu sector no será nada fácil.

Ya que he hablado de la comisión bancaria, creo que también resulta interesante que no centres la negociación de la operación de descuento comercial con la entidad financiera únicamente en los tipos de interés, puesto que las comisiones que te repercute pueden elevar considerablemente el coste efectivo de la operación. Una estrategia que puede resultar útil consiste en tratar de negociar que la comisión aplicada para los efectos de valor nominal pequeño consista en un porcentaje, mientras que para los de importes más elevados sea fija.

El mecanismo de los intereses en el descuento comercial

Mario Cantalapiedra – Economista

Los intereses de la operación de descuento comercial los calcula la entidad financiera por el plazo que media entre la fecha valor del abono del nominal, es decir, el momento desde el cual se puede disponer del dinero anticipado, hasta el vencimiento de cada uno de los efectos descontados. Los intereses se cobran por anticipado, luego tienen el carácter de prepagables. Cuando el vencimiento del efecto coincide con un día de carácter festivo, la liquidación de intereses se calcula hasta la fecha de pago o, lo que es lo mismo, primer día hábil siguiente. Las entidades financieras suelen fijar un mínimo de días de antelación para realizar el descuento, el cual depende de cada entidad y que conviene conocer, de tal modo que si descontáis efectos con un vencimiento inferior, os aplicarán dicho mínimo.

El tipo de interés puede ser único para cualquier plazo del papel que se lleve al banco, lo que se conoce como descuento a forfait (utilizando la expresión francesa que sirve para determinar un precio único, al modo de la que utilizan los aficionados al esquí cuando contratan todo este servicio por un precio único), o variar según tramos, donde a un mayor plazo corresponderá un mayor tipo de interés, algo que siempre ha sido muy del gusto de las cajas de ahorro españolas. Por ejemplo, se pueden pactar los siguientes tramos del descuento: hasta 30 días, de 31 a 60 días, de 61 a 90 días, y más de 90 días (aunque a esta alturas, y con la nueva Ley contra la morosidad en la mano, no deberíamos aceptar pagos entre empresas que superaran los 85 días ¿verdad?). Lo normal es que en ambos casos (tipo único y  tipo por tramos) se vincule el interés aplicado en el descuento a la evolución de un índice de referencia, normalmente el Euribor que se ve incrementado por un determinado diferencial. Así el banco puede cobrar un tipo de interés aplicado al descuento comercial hasta 90 días de Euribor a 3 meses más un diferencial de 1,75 puntos. No obstante, a veces la vinculación a determinado índice es más una práctica bancaria que un pacto expreso. Desde la perspectiva de la empresa que se financia siempre interesará tratar de conocer los criterios seguidos por la entidad financiera para revisar el coste del descuento, si es por escrito, mucho mejor, y estar muy atentos a la correspondiente aplicación, sobre todo a la que deba rebajar el coste del descuento, no sea que a la entidad bancaria se le “olvide” realizarla y convenga recordárselo.

La línea de descuento comercial o clasificación

Mario Cantalapiedra – Economista

El descuento comercial por el que una entidad financiera adelanta el importe nominal de un efecto comercial no vencido a cambio del cobro de intereses y comisiones, es una operación de financiación que, como tantas otras con la crisis, ha sufrido recortes en los volúmenes que venían siendo habituales. No obstante, hablando con muchas empresas compruebo que aunque sea a una menor escala aún siguen descontando “papel” comercial, y esperemos que la cosa vaya mejorando progresivamente y los efectos comerciales dejen de acumularse en el cajón en espera de su vencimiento, ya que estamos ante una operación que tradicionalmente es muy utilizada por las pymes, las empresas que más están sufriendo la pérdida de confianza bancaria en la operación.  

El descuento comercial se articula a través de una línea de descuento o clasificación que concede la entidad financiera, la cual representa el límite máximo, en cuanto a importe nominal acumulado, de efectos descontados pendientes de vencimiento que puede mantenerse en dicha entidad. Es práctica habitual que los bancos, además de establecer un límite global para el riesgo, fijen un tope particular por pagador o librado, de tal modo que, por ejemplo, ninguno de ellos supere el veinte por ciento del riesgo total de la línea, con lo que pretenden diversificar el riesgo del descuento. La clasificación tendrá un límite temporal que deberemos negociar con la entidad de crédito en función de cuáles sean nuestros plazos de cobro habituales. En la práctica se puede hablar de los siguientes tipos de líneas de descuento:

  • Rotativas

Se pueden ir descontando efectos comerciales a medida que venzan los descontados anteriormente, y mientras no se supere el límite concedido por la entidad financiera. Es decir, el caso más habitual.

  • Aisladas

Se utilizan para una única remesa de efectos, siendo interesantes cuando los límites de las líneas ordinarias están ocupados y se necesita seguir recurriendo al descuento comercial para financiarse. Las entidades financieras antes de aprobar estos descuentos aislados estudian con detalle las características de los efectos presentados, tales como la calidad del librado, el tipo de efecto, el plazo de vencimiento, etcétera.

  • De campaña

Para atender las necesidades que surjan en momentos puntuales del ejercicio. Son las líneas que utilizan, por ejemplo, empresas del sector agrícola que necesitan recurrir al descuento comercial sólo en las épocas de recolección al tener mayores necesidades financieras durante ellas.

  • Especiales

Líneas que se arbitran para un determinado tipo de efectos comerciales como, por ejemplo, para un librado concreto.

Tres ventajas y tres inconvenientes del descuento comercial

Mario Cantalapiedra  – Economista

El descuento comercial facilita a las empresas la posibilidad de vender a plazos con un documento que permite a las entidades financieras anticipar el cobro, siendo una operación que como todo tiene sus ventajas e inconvenientes. En cuanto a las ventajas que me gustaría destacar de esta operación están:

  1. Flexibilidad. Principal utilidad que ofrece el descuento comercial frente a otras fuentes de financiación alternativas, puesto que permite la obtención de recursos a medida que se van necesitando, siempre que se cuente con papel comercial descontable, línea de clasificación sin ocupar, y, lo más importante actualmente, el banco autorice el anticipo. Otros productos financieros alternativos como, por ejemplo, un préstamo bancario, exige determinar desde el momento de su solicitud los fondos que se van a utilizar.
  2. Rapidez. Los fondos pueden obtenerse de manera rápida una vez que se cuenta con línea de descuento abierta. Por regla general, interesará negociar con el banco que el abono de las remesas se produzca el mismo día de su presentación, salvo orden contraria. Con la crisis financiera, y en algunos sectores, este plazo se está viendo dilatado por las mayores precauciones que están tomando las entidades financieras en el estudio de cada operación de descuento.
  3. Pólizas indefinidas. Si el plazo de la póliza de negociación de documentos mercantiles es indefinido, estamos ante un instrumento de financiación del que, una vez contratado, puede disponerse siempre que se necesite. No obstante, estoy encontrando como los bancos están pasando a considerar las pólizas de negociación renovables periódicamente, por lo general, de año en año. De este modo, se reservan el derecho a renovarlas o no, y de paso se “ganan” una comisión “de estudio” a costa de la empresa.

 Por su parte, los tres inconvenientes fundamentales del descuento comercial son:

  1. Riesgo de sobrefinanciación. En ocasiones en el descuento es difícil ajustar los recursos financieros a las necesidades concretas de financiación. Por ejemplo, si se necesitan cubrir pagos por veinte mil euros y sólo se cuenta con un pagaré en cartera de sesenta mil, habrá que recurrir al descuento por un importe mayor al precisado.
  2. Coste. Sumando todos los costes de la operación, intereses y comisiones, encontramos que el descuento comercial suele tener un coste efectivo bastante elevado.
  3. Control permanente. La operación de descuento comercial exige un seguimiento continuo de los efectos recibidos y su situación (fecha de entrada, cliente, vencimiento, tipo de efecto, número de factura, fecha de descuento y entidad), así como del riesgo acumulado con cada entidad bancaria. También al ser una operación que se realiza bajo la cláusula “salvo buen fin” nos obliga a cruzar los dedos llegado el vencimiento de los efectos que descontamos, puesto que en caso de impago, ya sabemos que nuestro banco nos cargará el importe nominal del efecto más los gastos que se produzcan en su devolución.

Seis diferencias entre “factoring” y descuento comercial

Mario Cantalapiedra – Economista

Las empresas que busquen financiación a corto pueden recurrir, entre otras alternativas, a descontar los efectos comerciales de sus clientes, a través de la operación de descuento comercial, o al anticipo del importe de sus facturas de venta, a través de la operación de factoring. Aunque estas operaciones se están viendo afectadas por la crisis y no se realizan, sobre todo en lo que al descuento comercial se refiere, con la alegría de antaño, creo que es adecuado comentar las diferencias que tienen entre sí, observadas desde distintos puntos de vista:

1. Soporte

En el factoring la operación se soporta en una factura a cobrar por la venta de bienes o la prestación de servicios.

En el descuento la operación se soporta en un efecto comercial no vencido, ya sea una letra de cambio, un pagaré o un recibo negociable.

2. Flexibilidad

En el factoring el anticipo es flexible tanto en tiempo como en cuantía.  Por ejemplo, se puede pactar anticipar el setenta por ciento del importe de las facturas adeudadas por un cliente, y reservar el treinta por ciento restante para ser abonado a vencimiento.

En el descuento el anticipo es rígido en el momento de efectuar el anticipo y por el importe total del efecto que se descuenta.

3. Análisis de la solvencia

El límite de financiación en el factoring se fija en función de la solvencia del deudor o librado, es decir, del cliente al que vende la empresa que solicita la financiación.

En el descuento comercial el límite de financiación se establece en función de la solvencia de librador y librado, es decir, tanto de la empresa que solicita la financiación como de su cliente.

4. Cobertura del riesgo de impago

El factoring realizado bajo la modalidad sin recurso prevé la cobertura del riesgo de impago. La definición de insolvencia que suele utilizar el factor habla de aquella que es judicialmente manifiesta o, lo que es lo mismo, concurso de acreedores.

El descuento comercial no prevé la cobertura del riesgo de impago, siendo una operación que se realiza siempre salvo buen fin. En caso de impago del efecto comercial, el mismo se cargará en la cuenta de la empresa que ha solicitado su anticipo.

5. Servicios adicionales

El factoring, aparte de la opción de financiación,  incluye otros servicios adicionales como la investigación comercial de los clientes, la administración y control contable de las facturas cedidas, o la cobertura del riesgo mencionada.

El descuento comercial no incluye servicios adicionales a la financiación.

6. Injerencia en la relación comercial

En el factoring existe injerencia externa en la relación cliente-proveedor.

 En el descuento comercial no hay injerencia externa en la relación cliente-proveedor.

Prácticas irregulares en el descuento comercial

Mario Cantalapiedra – Economista 

Como sabemos el descuento comercial es una operación tradicional de financiación utilizada por las empresas donde una entidad financiera adelanta el importe nominal de un efecto comercial no vencido, por ejemplo, una letra de cambio o un pagaré, a cambio del cobro de intereses y comisiones. El descuento comercial, muy popular en el pasado reciente, va siendo relegado a un segundo plano por otras modalidades financieras como el confirming o el factoring, no obstante, todavía se sigue utilizando, sobre todo por parte de las pequeñas y medianas empresas, y en determinados sectores económicos.

Uno de los problemas asociados al descuento comercial y que se acentúa en épocas de crisis, como la que vivimos, es el hecho de que los efectos comerciales cedidos por la empresa a la entidad financiera para su descuento aparenten corresponder a operaciones comerciales de venta de bienes o prestación de servicios y, sin embargo, se instrumenten únicamente con el objetivo de conseguir la financiación proporcionada por el descuento comercial a partir de una connivencia entre deudor y acreedor. Es lo que se conoce como “papel de colusión” o “pelota”, también denominado “papel verde” en el seno de algunas entidades financieras. Para los bancos pueden ser indicadores de esta artimaña, entre otros, los siguientes elementos:

  • Las relaciones estrechas entre librado y librador, como, por ejemplo, el hecho de que tengan los mismos propietarios.
  • Los plazos de pago diferentes a los que son habituales para la empresa que descuenta.
  • La presentación de efectos comerciales distintos a los que se utilizan habitualmente en el sector.
  • La concentración de giros en una o en pocas plazas de pago.
  • Los plazos de los efectos ajustados al límite temporal máximo de la línea o clasificación de descuento negociada con la empresa.
  • La aparición en los efectos descontados de librados desconocidos o no habituales.
  • Los efectos con importes elevados y redondeados.
  • El aumento no justificado del volumen de descuento.
  • Los movimientos de transferencias o ingresos en cuenta de importes similares a los descontados.

 Debemos saber que las entidades financieras vigilarán estos elementos y otros similares que despierten su sospecha antes de autorizar la operación de descuento comercial, sobre todo en las etapas iniciales de relación con la empresa, y, como apuntaba anteriormente, en los momentos en que la empresa o el sector donde compite ésta atraviesen períodos de crisis.

A veces el desconocimiento o la necesidad pueden empujar a una empresa a la tentación de emitir y descontar este tipo de papel, pero evidentemente por muchos problemas financieros que se puedan llegar a tener, la emisión y descuento de papel pelota es una actividad contraria a la legalidad y absolutamente desaconsejable.