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El miedo y la incertidumbre llevan a los depósitos bancarios a cifras récord en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Los depósitos bancarios en manos de hogares y empresas residentes en España alcanzaron los 1,1894 billones de euros en septiembre, tras aumentar en 5.700 millones con respecto al mes anterior, según los datos que acaba de proporcionar el Banco de España (BdE). Esta cifra representa un nuevo récord.

Los hogares e ISFLSH (instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, tales como sindicatos, asociaciones sin ánimo de lucro, etcétera) aumentaron sus depósitos en 800 millones de euros en septiembre, con un crecimiento interanual del 7,2 por ciento. A finales de este mes mantienen depositados en las entidades de crédito, 893.000 millones de euros, récord histórico.

Por su parte, los depósitos bancarios de las empresas crecieron en septiembre 4.900 millones de euros, con un incremento interanual del 14,2 por ciento. Representan un saldo de 296.400 millones de euros, también el máximo de la serie histórica.

Hogares y empresas mantienen gran parte de su dinero en depósitos, a pesar de la muy baja o nula rentabilidad en el caso de las familias, y hasta negativa en el caso de las empresas. Esto que a simple vista puede parecer poco racional, se explica si se enfoca desde el miedo y la incertidumbre que nos rodean en la actual coyuntura económica.

Se suele decir que la incertidumbre es el peor enemigo que tiene la inversión, de tal modo que para muchos es preferible tener el dinero “parado” en el banco antes que buscar alternativas que ahora mismo, y mientras la pandemia siga sin controlarse, llevan asociadas un riesgo muy elevado. Mejor no ganar nada o hasta perder un poco, que perder mucho más. El problema es que esta falta de inversión en productos alternativos a los depósitos, más allá de representar un problema en la economía financiera, tiene su efecto pernicioso en la economía real, la cual sufre la falta de dinero que financie nuevos proyectos que generen empleo y crecimiento.

Por desgracia, se hace difícil pronosticar un cambio de tendencia en la situación descrita hasta que no tengamos mejores noticias en la lucha contra la COVID-19.

Evolución de depósitos en manos de sociedades no financieras y hogares e ISFLSH durante 2020 (Datos en millones de euros)

Depósitos_septiembre_2020Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del BdE.

El 63 por ciento de las empresas cobran por encima del plazo legal en España

Mario Cantalapiedra – Economista

En base a la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, las empresas deben cobrar sus facturas como máximo a los 60 días naturales desde la fecha de recepción de las mercancías o de prestación de los servicios. Pues bien, este plazo no se cumple para el 63 por ciento de las empresas que venden bienes o prestan servicios en España.

Es una de las conclusiones de la oleada de otoño del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, impulsado por las compañías Crédito y Caución e Iberinform. Aunque el dato ha mejorado algo con respecto al anterior realizado en primavera, sigue siendo muy alto el número de empresas que declaran no cobrar sus facturas dentro del plazo legal. No parece que la situación económica actual debida a la pandemia sea la más propicia para corregir un problema enquistado hace mucho tiempo en nuestra economía.

Estudio_otoño_plazo_medio

Hasta un 79 por ciento de las empresas consultadas declaran tener que soportar plazos superiores a los deseados, siendo llamativo el crecimiento negativo experimentado por el colectivo de pymes (el 54 por ciento de las empresas consultadas, cuatro puntos más que en primavera, declaran tener que aceptar el cobro de sus clientes pymes más tarde de lo deseado).

Las pequeñas y medianas empresas están siendo muy golpeadas por la COVID-19, especialmente en determinados sectores, y ello se ha de reflejar de un modo u otro en demoras en sus pagos.

Estudio_otoño_aceptar_plazos

Lo difícil de la situación actual también se comprueba con el incremento significativo del retraso intencionado como causa explicativa de la demora en los pagos (del 45 por ciento en primavera pasa a ser el 52 por ciento ahora en la consulta de otoño). Es la segunda causa argumentada por las empresas consultadas, pero está muy cerca ya de la primera, la indisponibilidad de fondos.

Estudio_otoño_Razones

Veremos si la situación de deterioro que se describe en estas gráficas no empeora cuando finalicen los ERTE y los estímulos actuales. Mucho me temo que de no cambiar radicalmente nuestro entorno empresarial, en 2021 lo datos relacionados con el pago entre empresa puedan sufrir un grave deterioro.

Nubarrones negros se ciernen sobre el PIB y la facturación de las empresas en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) reflejadas en su último informe de “Perspectivas de la economía mundial”, España se convertirá en la economía avanzada que sufra un mayor retroceso de su producto interior bruto (PIB) en 2020. En concreto, este organismo internacional prevé que la caída del PIB sea nada más y nada menos que del 12,8 por ciento.

Muchas economías van a terminar 2020 en negativo. De hecho el FMI prevé un retroceso del 4,4 por ciento para el producto mundial, y del 5,8 por ciento para las economías avanzadas, de entre las cuales España es la que más cae.

Para nuestro país supone la mayor caída en su indicador de producción desde la Guerra Civil. Nos queda la esperanza de que nuestro producto sea de los que más crezcan en 2021. De hecho, el FMI estima que se incrementará un 7,2 por ciento, pero claro está, no será un nivel suficiente a efectos de recuperar la caída de 2020 (para recuperarla tendría que aumentar un 14,6 por ciento, teniendo en cuenta aquello del diferente comportamiento de los porcentajes en las bajadas y en las subidas).

Proyecciones de crecimiento de Perspectivas de la economía mundial (variación porcentual anual)

FMI_octubre_2020

Fuente: Elaboración propia a partir datos FMI. Octubre 2020.

Y al final estas proyecciones macroeconómicas tienen su fiel reflejo en las previsiones que también realizan los empresarios españoles.

Si atendemos ahora a las conclusiones de la segunda oleada del Estudio del Riesgo de Crédito en España que impulsan Crédito y Caución e Iberinform, el 61 por ciento de las empresas esperan una caída de su facturación en 2020. A pesar de todo, hay cierta mejora con respecto a la anterior oleada de este estudio de primavera de 2020. Entonces eran hasta un 72 por ciento de empresas las que creían que su facturación iba a menguar este año. El que no se consuela es porque no quiere.

14º_Estudio_Gestión_Riesgo_de_Crédito_Iberinform

La morosidad bancaria está contenida en España… de momento

Mario Cantalapiedra – Economista

El pasado mes de julio la tasa de morosidad bancaria sufrió su primer repunte desde que comenzó la crisis del coronavirus hasta situarse en el 4,72 por ciento, según los datos publicados por el Banco de España (BdE).

Esta tasa se obtiene dividiendo el saldo vivo de créditos dudosos (57.837 millones de euros a finales de julio) entre el saldo vivo del total de crédito concedido (1,226 billones de euros). Ambos saldos se han reducido con respecto al mes anterior, pero el de créditos dudosos lo ha hecho en una menor proporción.

Según se puede ver en la tabla adjunta, a pesar del aumento de la tasa en julio, la morosidad bancaria sigue bastante contenida en España, y muy lejos de la cota máxima que alcanzó en diciembre de 2013 (13,62 por ciento). No obstante, el problema puede venir, como ya se apunta desde el propio BdE, cuando finalicen los programas de apoyo a familias y empresas que están vigentes en la actualidad. Fundamentalmente cuando acaben las moratorias al pago de hipotecas y de préstamos personales que han concedido las entidades financieras a las familias, así como los períodos de carencia en los avales otorgados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para cubrir parte del riego de la financiación a empresas y autónomos.

Es decir, la morosidad bancaria está contenida en España porque nuestra economía está “dopada” con medidas excepcionales, pero si éstas terminan de golpe el estallido de la morosidad puede llevarnos a las cifras de 2013 y además hacerlo de una forma muy rápida.

Morosidad_bancaria_07_20

El endeudamiento empresarial continúa reduciéndose a pesar de la COVID-19

Mario Cantalapiedra – Economista

La deuda de empresas y hogares españoles se situó en el 129,9 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2020, 3,7 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado hace justo un año, según informa el Banco de España (BdE). En base a este dato, y a pesar de los primeros efectos de la COVID-19, de momento no se observa un incremento en el nivel de endeudamiento privado.

La deuda consolidada de las sociedades no financieras y de los hogares y de las ISFLSH (instituciones sin ánimo de lucro al servicio de los hogares, tales como las organizaciones no gubernamentales o las entidades religiosas) alcanzó los 1,610 billones de euros a finales de marzo. De esta cifra, 905.000 millones correspondieron a las empresas, mientras que 705.000 millones fueron la deuda de hogares e ISFLSH.

Centrándonos en las empresas, en relación al PIB, su deuda representó el 73,1 por ciento a finales de marzo, 2,1 puntos porcentuales por debajo del nivel de hace un año. Hay que señalar que en el importe total de la deuda se incluyen los préstamos y valores representativos de deuda, pero se excluyen los importes frente al propio sector (es decir, no se incluyen los préstamos que las empresas no financieras realizan entre sí). El ratio se elevaría al 93,7 por ciento si incluyéramos dicha deuda interempresarial.

En cualquier caso, las empresas han hecho un esfuerzo importante por reducir su nivel de deuda en los últimos años, tal como puedes comprobar en el cuadro adjunto, tanto en términos brutos (incluyendo deuda interempresarial) como netos (sin incluirla). Habrá que ver ahora cómo evoluciona este nivel de endeudamiento con los efectos de la pandemia, según vayamos conociendo nuevos datos.

Evolución deuda sociedades no financieras en EspañaDeuda_IT_2020Fuente: Elaboración propia a partir datos BdE. CFEE I trimestre de 2020.

La crisis del “coronavirus” dispara la deuda pública en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La crisis del coronavirus ha disparado la deuda pública española hasta situarla en 1.224 millones de euros, según datos publicados por el Banco de España (BdE). En términos relativos, el ratio de deuda pública sobre PIB alcanzó el 98,9 por ciento, su nivel más alto desde el tercer trimestre de 2018. Inclusive la previsión del Gobierno es que a cierre de ejercicio este ratio se sitúe, nada más y nada menos, que en el 115,5 por ciento del PIB… terrible.

Este dato de la deuda pública se mide según el denominado “Protocolo de Déficit Excesivo” (PDE), concepto de endeudamiento que habitualmente se utiliza en el análisis de la sostenibilidad de las finanzas públicas, y en el que se incluyen tanto los pasivos de las administraciones públicas que están materializados en efectivo y depósitos, como los valores representativos de deuda y préstamos, valorados por sus importes nominales y excluidos los pasivos que han emitido unas administraciones y que están en poder de otras (lo que se técnicamente se conoce como consolidación).

Si analizamos los distintos subsectores en los que se puede dividir la deuda pública en España, se observa como en términos interanuales su saldo ha aumentado en casi todos ellos. De este modo, ha crecido el saldo de la Administración Central (2,7 por ciento), el de las Administraciones de Seguridad Social (27,8 por ciento) y el de las Comunidades Autónomas (0,3 por ciento), siendo las Corporaciones Locales las únicas que han disminuido el saldo de su deuda con respecto hace un año (-11,9 %). En lo que respecta al crecimiento tan llamativo de la Seguridad Social, el BdE señala que se debe a los préstamos concedidos por el Estado a la Tesorería General  de marzo a noviembre de 2019 para financiar una parte significativa de su desequilibrio presupuestario. Estos préstamos, al tratarse de financiaciones entre administraciones, no computan a efectos del total de la deuda pública.

Deuda_pública_III_20

La necesidad de gestionar el recobro de facturas ante la COVID-19

Mario Cantalapiedra – Economista

En base a las estimaciones recientemente publicadas por Iberinform, la crisis económica asociada al coronavirus hace que al menos el 18 por ciento del tejido empresarial en España se encuentre en máximo o elevado riesgo de impago, mientras que un 21 por ciento adicional presenta un riesgo moderado. Solamente el 61 por ciento restante mantiene valores que permiten considerar su riesgo de crédito bajo o mínimo.

Lo cierto es que el deterioro de la situación económica está siendo muy rápido, y aunque muchos confían en que la recuperación puede ser también rápida, una vez que finalice el estado de alarma y se vaya reactivando la economía, de momento los datos que se van conociendo no nos dejan ser muy optimistas.

En cualquier caso, desde las empresas toca ser muy proactivos a la hora de gestionar los riesgos de la actividad, entre ellos, de un modo especial el riesgo de impago. Es en épocas de crisis cuando debe incidirse en esta gestión ante la mayor probabilidad que existe de no cobrar las facturas de clientes.

¿Cuándo consideran las empresas en España que un cliente es moroso?

En base a la información que nos proporciona el Decimotercer Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, en el que han participado gestores de más de 700 empresas, solamente el 13 por ciento de las compañías consideran que el cliente está en mora si no paga sus facturas llegado el vencimiento. Solemos ser bastante pacientes a la hora de iniciar acciones de recobro, llegando incluso al 32 por ciento las empresas que declaran esperar más de 90 días para iniciarlas. Detrás de este comportamiento suelen existir distintas motivaciones, que van desde el deseo de no deteriorar la relación comercial con los clientes, hasta cierto pudor o vergüenza a la hora de reclamar las facturas, que de esto último también hay.

El problema es el que el tiempo siempre corre a favor del moroso, y más en épocas de crisis, por lo que mi recomendación es que en estos momentos de deterioro de la situación económica, las empresas pongan su foco de atención en la gestión del recobro. Entre considerar al cliente moroso el mismo día del vencimiento, y dejar pasar más de 90 días existe un abismo que puede ser muy perjudicial para la empresa acreedora.

Crédito_en_mora

¿Puede la crisis económica convertirse en una profecía autocumplida?

Mario Cantalapiedra – Economista

En psicología se utiliza la expresión “profecía autocumplida” para hacer referencia a la predicción que alguien realiza, y que una vez formulada se convierte en la propia causa de que se cumpla. Por ejemplo, un alumno que piensa que suspenderá un examen, llevado por este miedo se bloquea al hacerlo y termina suspendiéndolo.

Trasladado este concepto al mundo de la economía, donde no debemos olvidar el peso que tiene la psicología en las decisiones que tomamos los distintos agentes económicos, y más concretamente al entorno económico actual, puede que la crisis se convierta en una profecía autocumplida para todos aquellos que vienen anunciando su inminente llegada.

En este sentido, la incertidumbre que existe con la evolución de acontecimientos internacionales como el Brexit o la guerra comercial entre China y Estados Unidos, lleva a que muchas empresas retrasen sus decisiones de inversión en mercados exteriores hasta que el panorama se encuentre más despejado. Así parecen confirmarlo los datos del Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, impulsado por Crédito y Caución e Iberinform, que señalan como el 40 por ciento de las empresas están sufriendo el impacto de la incertidumbre internacional en sus negocios, siendo un 7 por ciento de compañías las que declaran que este impacto es muy significativo. Incertidumbre internacional que en el caso de España viene acompañada de las dudas existentes sobre la formación de un Gobierno estable, debido a nuestra fragmentación parlamentaria, que afronte con garantías el empeoramiento económico y tome las decisiones adecuadas para hacerle frente.

Realmente la incertidumbre afecta a todos los estratos de la economía, de tal modo que las decisiones individuales que toma cada persona o empresa basadas en sus expectativas negativas, si se consideran en su conjunto, pueden llevar a que la desaceleración sea más profunda, a tener un efecto de profecía autocumplida. Recientemente en una jornada que tuve la oportunidad de compartir con responsables de empresas del sector de material eléctrico, uno de los asistentes me comentaba como su mujer le había sugerido cambiar el sofá del salón. Me decía que se lo podían permitir, pero que habían decidido esperar a que la situación económica mejorara (recordemos que el ahorro de los españoles se encuentra en niveles máximos desde 2013). Si son muchas las familias que toman una decisión similar, los fabricantes de muebles sufrirán las consecuencias viéndose obligados a reducir su producción y a prescindir de parte de sus trabajadores, los transportistas tendrán menos trabajo, algunas tiendas de muebles se verán abocadas al cierre… trasladándose los efectos negativos al conjunto de la economía.

Incertidumbre

La actividad económica mundial se está desacelerando

Mario Cantalapiedra – Economista

Tras crecer con fuerza en 2017 y principios de 2018, la actividad económica mundial se desaceleró en el segundo semestre del pasado año, según el último informe de “Perspectivas de la economía mundial” elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según el organismo internacional a este debilitamiento contribuyeron aspectos tales como el recrudecimiento de las tensiones comerciales y el aumento de aranceles entre Estados Unidos y China, la merma de la confianza de las empresas, el empeoramiento de las condiciones financieras y la agudización de la incertidumbre en torno a las políticas en muchas economías.

Con la vista puesta en el futuro más inmediato, las previsiones del FMI apuntan a que el crecimiento mundial se desacelerará del 3,6 por ciento registrado en 2018, al 3,3 por ciento en 2019, para volver a situarse en el 3,6 por ciento en 2020. Es llamativo como los analistas de este organismo proyectan una contracción del crecimiento en 2019 para nada más y nada menos que el 70 por ciento de la economía mundial. En el caso de España la previsión es que crezcamos un 2,1 por ciento este año y un 1,9 por ciento el próximo. Dentro de los países de nuestro entorno, destaca el escaso crecimiento que se prevé para Italia en 2019 (0,1 por ciento) y el también débil crecimiento previsto para la economía alemana. La considerada locomotora europea solo crecerá el 0,8 por ciento en 2019.

Entre los principales riesgos que pueden debilitar el crecimiento mundial, el FMI apunta a las tensiones comerciales, especialmente entre China y Estados Unidos, a los elevados niveles de endeudamiento en determinados sectores y países, y a la posibilidad de un “Brexit” sin acuerdo del Reino Unido con sus socios europeos. Aunque la recesión de la economía global está descartada para el FMI, en su opinión la situación es precaria.

 

Proyecciones de crecimiento de Perspectivas de la economía mundial (variación porcentual anual)2Fuente: Elaboración propia a partir datos FMI. Abril 2019.

Condensando la economía en 140 caracteres

Mario Cantalapiedra – Economista

Si sigues mis “posts” en Gestores de Riesgo y Morosidad puede que ya conozcas que soy un usuario bastante activo en Twitter, la red social de los 140 caracteres. Confieso que la primera vez que alguien me habló de ella, como tantos otros, fui bastante escéptico sobre su utilidad real, ¿cómo se podía contar algo relativamente interesante en tan solo 140 caracteres?, ¿realmente para qué podía servir? Pero lo cierto es que con su uso y conocimiento a través del tiempo, le fui cogiendo el gustillo y me aficioné a esta herramienta de comunicación. Hasta la fecha, creo que uno de elementos fundamentales que podía destacar de mi experiencia con Twitter, es el de la posibilidad de “crear” vínculos con personas con intereses afines a los tuyos, en mi caso, con usuarios interesados en los temas económicos, a los que sigues y te siguen y con los que compartes información o contrastas opiniones.

Precisamente la conexión cruzada entre usuarios con intereses similares, es una de las conclusiones que puede extraerse del interesante estudio, que Crédito y Caución realiza sobre Twitter para tratar de identificar a los “tuiteros” (es decir, a los usuarios de esta red) que son claves para seguir la economía, denominados #twecos por la compañía de seguro de crédito. Estudio del que acabamos de conocer los resultados en su segunda edición. Para realizarlo, han sido consultados medio millar de directores de comunicación, economistas, analistas, empresarios y periodistas activos en Twitter, agrupados en una lista abierta denominada Tweco500, los cuales han elegido 77 usuarios finalistas. Además, se nos informa que, los seguidores de la compañía aseguradora en Twitter han participado activamente en la elección.

Las 77 cuentas finalistas, entre las cuales tengo el honor de que figura la mía, cumplen tres requisitos: han sido mencionadas al menos por un Tweco500, cuentan con un mínimo de 1.000 seguidores en Twitter y tienen un 10 por ciento de seguimientos cruzados, siendo sus perfiles profesionales más comunes los de periodistas, docentes y analistas de mercado. De esta selección finalista, se han elegido 8 perfiles #Twecos2013, los cuales han acumulado un mínimo del 10 por ciento del total de posibles menciones y puntos ponderados, en concreto los ocho usuarios de Twitter siguientes: @cultrun, @dlacalle, @josecdiez, @mariadelamiel, @miquelroig, @rodriguezbraun, @suanzes y @_perpe_

El debate sobre si es posible condensar la economía en 140 caracteres seguirá abierto a buen seguro, defensores y detractores de esta “nueva” herramienta de comunicación lo alimentarán. No obstante, si tienes curiosidad por investigar el mundo económico en el contexto de Twitter, yo no despreciaría los datos aportados por el estudio de Crédito y Caución, aunque claro, muy objetivo no soy…