Archivo de la etiqueta: empresas

En España predominan las empresas muy pequeñas del sector servicios

Mario Cantalapiedra – Economista

El número de empresas inscritas en la Seguridad Social en febrero de 2019 ascendió a 2.884.795, según los datos proporcionados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. De ellas, el 54,1 por ciento son autónomos (pymes sin asalariados), el 39,6 microempresas (que tienen entre 1 y 9 asalariados), el 5,3 pequeñas empresas (entre 10 y 49 asalariados), el 0,8 medianas empresas (entre 50 y 249 asalariados) y solamente el 0,2 son empresas grandes (con 250 o más asalariados). Aunque en tasa de variación interanual, son precisamente las empresas grandes las que más crecen, casi el 94 por ciento del tejido empresarial español está compuesto por empresas muy pequeñas que o bien no tienen asalariados o no llegan a contar con 10 empleados en sus filas.

Al analizar estos datos oficiales hay que tener en cuenta que dentro del apartado de autónomos se incluyen los trabajadores por cuenta propia sin asalariados a su cargo, los cuales no están integrados en sociedades mercantiles, cooperativas ni en otras entidades de tipo societario, ni figuran como colaboradores familiares o están registrados formando parte de algún colectivo especial de trabajadores. Si tienen empleados a su cargo, se computan como empresas con asalariados.

Empresas inscritas en la Seguridad Social1Fuente: Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

En cuanto a la distribución sectorial de las empresas que cuentan con asalariados, la mayor parte (el 74,3 por ciento) pertenecen al sector servicios. Le siguen en importancia el sector de la construcción (9,7 por ciento), la industria (8,3 por ciento), y por último el sector agrario (que reúne al 7,7 por ciento de las empresas con trabajadores). En tasa de variación anual, el sector agrario es el que más crece, permaneciendo prácticamente inalterado el sector industrial.

Sectores de las empresas con asalariados2Fuente: Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

Luego en España lo que predominan son las empresas muy pequeñas que suelen pertenecer al sector servicios. En este sentido, y aunque pueda parecer un tópico, sería deseable que nuestro país contara con empresas de mayor tamaño y encuadradas en sectores como la industria, donde el valor añadido también es mayor. Está demostrado que países en los que abundan este tipo de empresas se comportan mejor durante las crisis económicas que suelen amenazarnos de forma cíclica.

¿Qué tipos de fraudes pueden afectar a una empresa?

Mario Cantalapiedra – Economista

Según la Real Academia Española, con el término fraude se hace referencia a la “acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete”, o bien al “acto tendente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros”. Por su parte, la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (ACFE), principal organización antifraude a nivel mundial, entiende por fraude “cualquier acto intencional o deliberado de privar a otro de una propiedad o dinero por la astucia, el engaño, u otros actos desleales”.

Siguiendo la tipología que propone ACFE, puede distinguirse entre fraudes que comprometen a empresas y otros que afectan a personas. En el primer caso, a su vez se puede diferenciar entre fraudes de tipo interno, donde la compañía se ve comprometida por sus empleados, directivos o propietarios, y de tipo externo, donde los que comprometen a la empresa son externos con los que se relaciona, tales como clientes, proveedores u otras partes.

fbi-3026206_1920

Por tanto, el fraude interno se produce cuando un empleado, un ejecutivo o un gerente comete fraude en contra de su empleador, y puede incluir una o varias de las siguientes categorías (la casuística es muy amplia, por lo que he optado por incluir algunos de los ejemplos que me parecen más llamativos en cada caso):

  • Corrupción: conflictos de interés (que se dan cuando un empleado, ejecutivo o gerente tiene un interés personal y económico oculto relacionado con una operación de compra o de venta, la cual es perjudicial para los intereses de la empresa o de sus accionistas); regalos ilegales; sobornos o extorsiones de tipo económico.
  • Apropiación de bienes: robo de efectivo, suministros (aquí el material de oficina es todo un “clásico”) o de equipos; apropiación de datos o empleados que cobran una nómina sin trabajar realmente en la empresa.
  • Cuentas fraudulentas: aunque también puede afectar a información no financiera, fundamentalmente incluye el fraude relacionado con los estados financieros (maquillaje contable) por el que se sobrevaloran (o infravaloran) activos, pasivos, ingresos o gastos.

Por su parte, dentro del fraude externo, se pueden incluir prácticas tales como facturaciones a la empresa por parte de proveedores por bienes o servicios que no se prestan, o el pago de facturas por parte de clientes con cheques librados sin fondos. También comprende el robo de información confidencial o de propiedad intelectual y la piratería.

Foto: www_slon_pics

 

 

Amazon a nivel mundial y Zara a nivel español, las marcas más valiosas

Mario Cantalapiedra – Economista

La consultora británica de estrategia y valoración de marca Brand Finance acaba de publicar su informe “Global 500 2019”, el cual recoge el ranking de las 500 marcas más valiosas del mundo, encabezado por Amazon y en el que figuran las ocho marcas españolas siguientes: Zara (distribución), Santander (banca), BBVA (banca), Movistar (telecomunicaciones), El Corte Inglés (distribución), Repsol (energía), Caixabank (banca) e Iberdrola (energía).

Amazon tiene un valor, según la consultora británica, de 187.905 millones de dólares estadounidenses (aproximadamente 166.305 millones de euros), mientras que la primera marca española de la clasificación, Zara, propiedad de Inditex, se valora en 18.424 millones de dólares (lo que equivale a cerca de 16.306 millones de euros). En el “top ten” encontramos siete empresas estadounidenses, una coreana (Samsung) y dos empresas chinas. Por su parte, las cinco primeras marcas pertenecen todas a ellas a empresas tecnológicas. De hecho, el sector tecnológico acumula el 23,7 por ciento del valor total de las marcas representadas en el ranking, seguido por la banca con el 13,6 por ciento del valor total. Por países, Estados Unidos concentra casi la mitad del valor total (45,4 por ciento), seguido por China con el 19 por ciento.

Por tanto, el valor de marca empresarial en el mundo se está concentrando en el sector tecnológico y en Estados Unidos, la pregunta a hacerse aquí es si no lo estará haciendo demasiado…

 

Ranking marcas más valiosas del mundo (2019)2Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Brand Finance Global 500 2019.

El primer año de vida es crítico para una “startup”

Mario Cantalapiedra – Economista

En el mundo del emprendimiento se conoce como “valle de la muerte” al período durante el cual una startup tiene que trabajar con un flujo de caja negativo, es decir, ha de soportar más pagos que cobros, lo que dicho sea de paso es la situación habitual cuando se inicia un negocio. El emprendedor desde el primer momento sí o sí tendrá que afrontar gastos y los pagos que están detrás, mientras que los ingresos por ventas, y sus correspondientes cobros, pueden tardar en llegar, y sobre todo en equilibrar la balanza. Este “valle de la muerte” es un período por el que todo emprendedor “debe” pasar, pero que no todo emprendedor “logra” pasar. Si no lo hace, su empresa muere.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre demografía empresarial, publicados en noviembre de 2018, pero referentes al año 2016, el stock de empresas (conjunto de empresas activas durante todo el año o parte de él) que operaron en España durante 2016 fue de 3.563.816, un 2,3 por ciento más que en 2015. Por sectores, el 57,4 por ciento del stock correspondió a empresas del sector resto de servicios, un 23,7 por ciento a comercio, un 12,8 por ciento a construcción y el restante 6,0 por ciento a industria. Como dato positivo, el número de empresas que se crearon en 2016 fue superior al de las que desaparecieron en 49.937 unidades, lo que originó una tasa de crecimiento neto del 1,4 por ciento.

Pero, ¿qué ocurre con las empresas que mueren en España?, ¿se puede saber cuándo desaparecen?

Los datos del INE en el mencionado estudio de demografía empresarial, señalan que es durante su primer año de vida cuando más empresas desaparecen. Sobre la muestra de empresas creadas desde 2004 hasta 2015, en promedio casi el 21 por ciento de ellas desaparecieron durante el período crítico del primer año. Y hasta un 43,8 por ciento ya no existían al final de sus tres primeros años de vida. Especialmente llamativo es el comportamiento de las empresas creadas durante 2010, de las que casi la mitad (48 por ciento) han desaparecido tres años después. A la vista de estos datos, ¿se puede o no considerar al emprendimiento como una actividad de riesgo?

 

Desapariciones de empresas en los tres primeros años de vida (en %)

11Fuente: Indicadores de demografía empresarial 2016. INE.

Desapariciones acumuladas de empresas en los tres primeros años de vida, por año de nacimiento (en %)

22Fuente: Indicadores de demografía empresarial 2016. INE.

Empeoran los plazos de pago de las empresas en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Los plazos de pago de las empresas en España han empeorado hasta situarse en 97 días de media en 2017, según se desprende del último estudio sobre plazos de pago en la empresa española que realizan Crédito y Caución, Iberinform y el IE Business School, y que ha sido presentado hoy en Madrid. En él se han tenido en cuenta los datos de 154.000 empresas privadas con cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil correspondientes a 2017, y ha sido elaborado utilizando la herramienta de inteligencia de negocio Insight View.

El dato de los 97 días está muy lejos del plazo de pago legal (actualmente fijado en 60 días), y además representa el máximo de la serie histórica, lo que debería preocuparnos, ya que detrás de esta cifra hay empresas que se ven obligadas a financiar retrasos en el pago de sus facturas, lo que especialmente en el caso de pequeñas y medianas empresas, que se caracterizan por la debilidad de sus balances, puede suponer soportar fuertes tensiones de liquidez y hasta comprometer su propia continuidad en el mercado.

Es cierto que son varias las causas que pueden llegar a motivar retrasos en el pago de las facturas, pero también lo es que no todas ellas son imputables a los clientes. Frente a la falta de voluntad de un deudor que no paga, a las prácticas sectoriales que imponen plazos de pago largos o a la posición dominante de un cliente importante, por la que se acepta cobrar más tarde de él para no perderlo, poco puede hacerse desde el proveedor. No obstante, existen otras razones detrás del retraso, como son la de no gestionar adecuadamente el riesgo de crédito y vender a clientes sin utilizar ningún criterio de solvencia a la hora de seleccionarlos, o cometer errores en los procesos administrativos, como olvidar emitir un abono pendiente o consignar erróneamente los datos bancarios en una factura, cuya responsabilidad es achacable a la empresa acreedora. Especialmente una gestión más profesionalizada del riesgo de crédito comercial desde las empresas puede ayudar a minorar el impacto negativo de los plazos de pago, cuya situación por entorno en España ya vemos que no es nada favorable.

 

Evolución de los plazos de pago de las empresas en España (en días)

Plazos_1

Fuente: Crédito y Caución, Iberinform e IE Business School.

Empresas y familias españolas reducen su nivel de endeudamiento

Mario Cantalapiedra – Economista

La deuda bruta de las empresas no financieras y de los hogares e ISFLSH alcanzó los 1.847 miles de millones de euros al final del segundo trimestre de 2018, lo que representa el 155,7 % del PIB, según informan las Cuentas Financieras de la Economía Española (CFEE) publicadas por el Banco de España (BdE). El ratio de deuda en relación al PIB es un 8,3 % inferior al reflejado en igual período del años anterior, lo que parece seguir confirmando la tendencia de empresas y familias a reducir su nivel de endeudamiento que puede observarse en el gráfico.

El ratio de deuda de las empresas se situó en el 94,9 % del PIB, mientras que el de los hogares e ISFLSH alcanzó el 60,8 % del PIB. A estos efectos, el término ISFLSH hace referencia a instituciones sin ánimo de lucro dotadas de personalidad jurídica que sirven a los hogares y que son productores no de mercado privados (entre ellas se encuentran sindicatos, asociaciones profesionales, asociaciones científicas, asociaciones religiosas, clubes deportivos, asociaciones de beneficencia, etcétera). En cualquier caso y a pesar de los esfuerzos realizados, el endeudamiento empresarial sigue siendo elevado, por lo que sería deseable que se continuara reduciendo.

Imagen1

Otro dato interesante que presentan las CFEE es el del total de activos financieros de los hogares e ISFLSH, que alcanzó a final del segundo trimestre de 2018 un importe de 2.198 miles de millones de euros, un 1,7 % superior al dato de un año antes. En relación al PIB, estos activos representan un 185,3 %. En cuanto a su distribución por tipo de activo es la siguiente:

  • Efectivo y depósitos: 874.394 millones de euros (39,8 % del total). Es el destino preferido por los hogares españoles para depositar sus activos financieros, a pesar de los tipos de interés tabajos que actualmente los remuneran.
  • Participaciones en el capital: 562.685 millones de euros (25,6 % del total).
  • Seguros y fondos de pensiones: 356.568 millones de euros (16,2 % del total).
  • Participaciones en fondos de inversión: 325.428 millones de euros (14,8 % del total).
  • Resto de activos financieros: 79.264 millones de euros (3,6 % del total).

Según informa el BdE, las participaciones en fondos de inversión fueron el componente que más incrementó su peso en el último año (+ 0,8 %), mientras que el peso de las participaciones en el capital fue el que más cayó (- 0,9 %). Los seguros y fondos de pensiones tuvieron una ligera alza (+ 0,1 %), mientras que el peso de los otros dos componentes (efectivo y depósitos, y resto de activos) no experimentó ninguna variación.

Menos concursos de empresas y más de personas físicas

Mario Cantalapiedra – Economista

El concurso de acreedores es un procedimiento judicial que está previsto para gestionar y administrar el patrimonio de una empresa (o también de una persona física sin actividad empresarial) insolvente, es decir, que no puede atender con regularidad sus compromisos de pago. El concurso trata de lograr que el mayor número posible de acreedores cobre, así como de asegurar la continuidad de la actividad económica de la empresa (o la recuperación de la persona física). Puede ser solicitado por el propio deudor, originando lo que se denomina concurso “voluntario”, o por alguno de sus acreedores dando lugar a un concurso “necesario”.

A este respecto, el Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar los datos referentes a deudores concursados en el primer trimestre de 2018 en España, con información obtenida a partir de los boletines judiciales que rellenan los Juzgados de lo Mercantil, Juzgados de Primera Instancia y Juzgados de Primera Instancia e Instrucción con competencia mercantil. Destaca la cifra de 1.457 concursados durante dicho primer trimestre, de los cuales 1.066 corresponden a empresas y 391 a personas físicas sin actividad empresarial. La buena noticia es que, en tasa anual, el número total de concursos disminuye un 1,3 por ciento, sin embargo, hay un comportamiento dispar entre concursos de empresas (que disminuyen el 3,4 por ciento) y de personas físicas sin actividad empresarial (que aumentan el 5,1 por ciento).

En cuanto al tipo de concurso, el 94,1 por ciento del total (1.371) son de tipo voluntario, de tal modo que solamente en un 5,9 por ciento de los casos (86) el concurso fue solicitado por los acreedores.

En lo referente a comunidades autónomas, Cataluña concentra el mayor número de concursos con el 30,2 por ciento del total (440), seguida a bastante distancia por la Comunidad de Madrid, con un 14,6 por ciento (213).

Por último, un dato que considero interesante destacar es el que hace referencia a la antigüedad de las empresas concursadas. El mayor porcentaje se da entre aquellas que tienen de 5 a 8 años (no entre las más recientes como alguno pudiera pensar), seguidas por las empresas más recientes (hasta 4 años) y las más antiguas (20 años o más), que comparten el porcentaje del 20,5 por ciento. En el cuadro adjunto puedes ver el detalle de la clasificación por antigüedad.

Empresas concursadas por antigüedad. 1º trimestre 20181

Fuente: Elaboración propia a partir datos INE.

Las empresas declaran una mejora en la cultura de pagos de las administraciones públicas

Mario Cantalapiedra – Economista

De los datos presentados por el Séptimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, parece desprenderse una mejora en la cultura de pagos de las administraciones públicas. Así puede verse como un 28 por ciento de las empresas encuestadas declara que sus plazos de pago se han reducido, mientras que un 7 por ciento adicional señala que, a pesar de no observar cambios significativos en los plazos que se pactan, la Administración acepta antes sus facturas. Por su parte, un 21 por ciento de las empresas proveedoras de la Administración no percibe cambios en los plazos de pago, sin embargo, sí reconoce los efectos positivos que los distintos planes de pago a proveedores impulsados por el Gobierno han tenido en la liquidación de la deuda antigua. El grupo más amplio, formado por el 44 por ciento restante, no percibe ningún cambio en los plazos de pago de las administraciones públicas, no obstante, este porcentaje es diez puntos más bajo que hace un año.

Interrogadas las empresas que operan en España por la incidencia de los niveles de impago en el ámbito de las administraciones públicas, el 74 por ciento del total declara mantener una tasa de impago inferior al 4 por ciento de su facturación (nivel adecuado de riesgo, según el Estudio), cuando en la primavera de hace un año solamente un 63 por ciento de las empresas mantenía dicho nivel. Por su lado, el 11 por ciento de los proveedores de la Administración soporta una tasa de impago por encima del 10 por ciento respecto al volumen de sus operaciones (nivel de riesgo extremo, según el Estudio), pero, en este caso, también hay una mejora de cinco puntos con respecto a los niveles de la primavera de 2013.

Los esfuerzos realizados desde lo público a través de los distintos planes de pago a proveedores, así como a través de las medidas legislativas introducidas para que las administraciones públicas paguen las facturas a sus proveedores dentro de los treinta días siguientes a la fecha de conformidad con los bienes entregados o los servicios prestados, empiezan a dar sus frutos. Como ya he comentado en anteriores ocasiones, si lo que se desea es que la cultura del pago de las facturas a plazo razonable (legal) se extienda por el tejido empresarial español, las administraciones públicas son las primeras que deben predicar con su ejemplo.

Los mayas y los problemas financieros de las empresas

Mario Cantalapiedra – Economista

Si estás leyendo este post es que la predicción maya del fin del mundo no se ha cumplido, esto es lo positivo, aunque me temo que los problemas económicos y financieros, especialmente los de las empresas que, de un modo u otro, son objeto de este blog, tampoco se han terminado. Puesto que aquí seguimos, hora parece de repasar algunos de los contenidos tratados en Gestores de Riesgo y Morosidad durante 2012:

  • Entendiendo que los recursos humanos, las personas, se configuran como la base del éxito empresarial, incidí en la importancia que tiene su correcto análisis para determinar la capacidad de pago de una empresa.
  • Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos y pretender que algunos agentes económicos lo apliquen, en medio de la crisis que nos toca vivir, parece todo un reto. Algo que sería perfectamente aplicable a la banca, demasiado embutida en quehaceres complejos y alejada de la actividad que siempre la ha caracterizado, la de captar fondos ajenos con los que conceder préstamos y créditos a los que los demandan. Menos complejidad y más volver a lo sencillo, también para las entidades de crédito.
  • Uno de los temas más debatidos durante el año ha sido el de la reforma laboral. Por junio me preguntaba y aun hoy lo hago, si podría establecerse cierto paralelismo entre la reforma laboral y el método contable de valoración de existencias LIFO, lo que llevaría a que los empleados despedidos mayoritariamente fueran los últimos en llegar a las empresas debido al menor coste de su despido frente a los que poseen una antigüedad consolidada. Ahora las empresas miran, sobre todo, lo que cuestas, no tanto lo que vales.
  • Con el objetivo de ayudar a los que se plantean montar una empresa y dudan sobre la forma jurídica adecuada que deben elegir, repasé contigo algunas de las diferencias existentes entre sociedades anónimas y de responsabilidad limitada.
  • La polémica sobre la subida de impuestos también fue objeto de mi interés. Elevar los tipos impositivos nunca es una medida popular pero es que además, según el entorno en el que se encuentre una economía, puede llegar a reducir la recaudación fiscal total, al menos algún experto por ahí lo defiende como es el caso de Laffer y su curva.
  • Buscando aclarar un tema en el que sigo encontrando muchas dudas, me hice eco de las variantes que podemos encontrar en la operación de confirming en términos de evitar el impago y asegurar la liquidez. La letra pequeña de lo que se firma volvió a ser la protagonista.

Y mientras busco por ahí si los mayas hicieron alguna profecía sobre el día en el que acabarían los problemas financieros de las empresas para poder compartirla contigo, aprovecho para desearte un Feliz 2013. Confío en que me sigas acompañando en mi viaje.

Solicitar guía antimorosidad

Mi amigo Juan y los informes investigados

Mario Cantalapiedra – Economista

Mi amigo Juan es responsable financiero de una pequeña y mediana empresa española del sector industrial, que no sin mucho esfuerzo está capeando el temporal de la crisis. Hace unos días Juan recibió la visita de una entidad especializada en elaborar información de tipo comercial, la cual, al parecer, está recabando datos sobre ellos. El representante de dicha entidad le comentó que ellos ofrecen a sus clientes lo que denominan “informes investigados”, a través de los cuales complementan los datos sobre las empresas inscritos en los registros públicos con entrevistas personales con sus responsables y datos actualizados que, de forma voluntaria, éstos les quieran proporcionar, fundamentalmente de índole financiera. Entre otros aspectos, estas entrevistas personales permiten confirmar que la empresa existe y que se encuentra activa más allá de lo que los registros públicos, con el retardo que los caracteriza, puedan decir.

A Juan la primera reacción que le proporcionó esta oferta es de rechazo: “¿por qué voy a dar yo datos de mi empresa de forma voluntaria a estos señores? Nada, me obliga a ello. Bastante tengo ya con toda la información que tengo que entregar, sí o sí, a organismos públicos y entidades financieras para encima tener que proporcionarla de forma voluntaria”.

Pero Juan enseguida recordó la anécdota de un colega suyo que hace poco le comentaba como habían recibido la negativa de venta de un material por parte de un cliente, porque según éste su compañía de seguro de crédito había rechazado la operación. Por lo que se ve la falta de información actualizada sobre la empresa del colega de Juan podía haber actuado en su contra, dado lo inestable que es el sector en el que se encuentra, y lo cierto es que el pedido era importante para ellos, ya que no es nada sencillo encontrar proveedores de ese material en España.

Ante esta disyuntiva Juan duda qué hacer, puesto que no quiere que su empresa pueda atravesar una experiencia similar a la de su colega. Lo cierto es que aunque los números del balance y de la cuenta de pérdidas y ganancias se han visto algo resentidos por la crisis y no son los de hace cuatro años, siguen teniendo un aspecto muy saludable y, lo que es más importante, buenas perspectivas futuras. “Si tengo buenos datos ¿por qué ocultarlos, si pueden favorecer a mi empresa?” En estas cábalas dejé al bueno de Juan el otro día, tengo que llamarle para saber qué decidió hacer finalmente.

Leer artículos anteriores: 1 2 Pág. Siguiente