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¿Qué datos deberá contener el documento “Información Financiera-PYME”?

Mario Cantalapiedra – Economista

La Circular 6/2016, de 30 de junio, del Banco de España, con entrada en vigor el próximo 11 de octubre, especifica el siguiente contenido mínimo del documento “Información Financiera-PYME”, que las entidades de crédito y los establecimientos financieros de crédito deberán facilitar a sus clientes pymes y autónomos, cuando estos se lo pidan, o la entidad decida cancelar o reducir el flujo de financiación que mantiene con ellos:

1. Declaraciones a la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE)

La CIRBE es una base de datos gestionada por el Banco de España que recoge los riesgos que las entidades financieras tienen con sus clientes personas físicas o jurídicas. En este caso, el documento deberá incluir las cuatro últimas declaraciones mensuales de datos a efectuadas a la misma, relativas a los clientes acreditados, así como las correspondientes al final de cada trimestre natural de los últimos cinco años anteriores a la fecha de notificación (cuando el documento se genere porque la entidad financiera tenga intención de no prorrogar o extinguir el flujo de financiación o de disminuirlo en una cuantía igual o superior al 35 por ciento) o a la fecha de solicitud (cuando el documento se genere por petición de la pyme o del autónomo).

2. Datos comunicados a empresas que presten servicios de información sobre la solvencia patrimonial y el crédito

El documento “Información Financiera-PYME” también deberá incluir los datos de las pymes y autónomos acreditados comunicados por las entidades financieras a empresas que presten servicios de información sobre la solvencia patrimonial y el crédito que sigan constando en los registros de tales empresas en las mencionadas fechas de notificación o de solicitud.

3. Historial crediticio

El documento incluirá el historial crediticio del acreditado referido a los cinco años anteriores a la fecha de notificación o de solicitud, el cual incluirá los siguientes datos:

  • Relación de los créditos históricos y vigentes, y de los importes pendientes de amortización.
  • Relación cronológica de las obligaciones impagadas con sus detalles o, en su defecto, declaración expresa de que el acreditado ha cumplido íntegramente con sus obligaciones.
  • Estado de la situación actual de impagos.
  • Relación de los concursos de acreedores, acuerdos de refinanciación o extrajudiciales de pagos, embargos, procedimientos de ejecución y otras incidencias judiciales relacionadas con la empresa acreditada en los que sea parte la entidad financiera.
  • Relación de los contratos de seguros vinculados al flujo de financiación.

4. Extracto de los movimientos realizados durante el último año en los contratos de flujo de financiación con el acreditado

5. Calificación del riesgo del acreditado

Finalmente las entidades deberán incluir una evaluación de la calidad crediticia de las pymes y los autónomos a los que financian, realizada de manera estandarizada y comparable. El resultado de la evaluación deberá permitir clasificar el riesgo del acreditado dentro de una de las siguientes categorías: riesgo bajo, riesgo medio-bajo, riesgo medio-alto, riesgo alto o no disponible.

El Banco de España regula el documento “Información Financiera-PYME”

Mario Cantalapiedra – Economista

Entre los objetivos con los que nació la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial está el de hacer más flexible y accesible la financiación bancaria a pymes y autónomos. En dicha Ley se reconoce como uno de los principales obstáculos para lograrlo, se encuentra en la asimetría informativa a la que se enfrentan las entidades de crédito cuando conceden financiación a pymes y autónomos, lo que complica y encarece la valoración de su riesgo. Es decir, la entidad que concede financiación no tiene información suficiente sobre el uso que dará la empresa deudora al dinero que le presta. Esta asimetría informativa aumenta el tipo de interés del dinero que se cobra por el dinero que se presta, pudiendo llegar a motivar la denegación de la financiación. Precisamente para mitigar dicha asimetría informativa, la Ley 5/2015 establece que cuando las entidades de crédito decidan cancelar o reducir el flujo de financiación a sus clientes que sean pymes o autónomos, además de informarles con un preaviso de tres meses, les hagan entrega de un documento denominado “Información Financiera-PYME”, que ha de recoger datos sobre su situación financiera e historial de pagos, entre ellos su calificación de riesgo de crédito, correspondiendo al Banco de España (BdE) especificar el modelo y la metodología a utilizar.

Pues bien, se acaba de publicar en el BOE del 11 de julio de 2016, la Circular 6/2016, de 30 de junio, del Banco de España, a las entidades de crédito y a los establecimientos financieros de crédito, por la que se determinan el contenido y el formato del documento “Información Financiera-PYME” y se especifica la metodología de calificación del riesgo previstos en la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, estructurada en los tres capítulos siguientes:

  • En el capítulo I se establece el objeto y ámbito de aplicación, que incluye a las entidades de crédito y también a los establecimientos financieros de crédito.
  • En el capítulo II se regula el contenido mínimo del documento “Información Financiera-PYME”, el cual abarca desde las declaraciones a la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) hasta la calificación del riesgo, incluyendo un exhaustivo historial crediticio, los datos comunicados a empresas que presten servicios de información sobre la solvencia patrimonial y el crédito, y los extractos de movimientos del último año.
  • Finalmente, el capítulo III establece una metodología cuyo fin esencial es la estandarización de la calificación del riesgo que deberán otorgar las entidades a pymes y autónomos.

La entrada en vigor de esta circular se producirá el próximo 11 de octubre de 2016.

La escasez de liquidez y el precio de la financiación bancaria

Mario Cantalapiedra – Economista

Seguramente compartes conmigo que en la coyuntura actual las empresas tienen grandes dificultades para acceder a la financiación bancaria. Existen problemas tanto para renovar los créditos pasados como para acceder a nueva financiación, ya que los bancos no están muy por la labor de prestar fondos, aunque todos diríamos que ese es su negocio. Por un lado, piensan que las empresas no podrán devolvérselos, por otro, han de atender sus propios problemas de vencimientos.

Para la mayoría de las empresas que se encuentran asfixiadas por la falta de liquidez, la obtención de riesgo crediticio, el acceso al préstamo o al crédito bancario, pasa a ser una prioridad absoluta, más allá de la negociación de su coste, que queda relegado a un segundo plano: “tú dame el crédito que ya veremos cuánto me cuesta”. Y esto ocurre dentro de un contexto financiero en el que se ha pasado de un mercado bancario centrado en la oferta de activo (créditos, préstamos) a otro que lo que realmente demanda es pasivo (depósitos de clientes).

Pero es que además el cambio de las reglas de juego al que estamos asistiendo hace que sea muy difícil determinar, desde el ámbito externo a las entidades financieras, la forma en la que éstas construyen el precio que cobran por prestar los fondos. La lógica económica nos llevaría a pensar que el precio del producto de financiación se construye a partir del coste de los recursos más la aplicación de un margen que permita obtener un beneficio al banco. Hasta hace poco tiempo, este precio era relativamente fácil de calcular. Se tomaba el indicador de mercado que reflejaba una aproximación al coste medio que suponía para el banco la obtención de fondos, es decir, el euríbor y, posteriormente, se le aplicaba un diferencial para ver lo caro que nos salía el tema.

El problema es que la falta de confianza que afecta a los distintos partícipes en los mercados financieros lleva a que las propias entidades financieras no se presten entre sí en un mercado interbancario en el que cuelga desde hace tiempo el cartel de cerrado, por lo que el euríbor pierde fuerza como índice de referencia del coste de los recursos. En un momento donde la escasez de liquidez es la clave, los bancos están formando el precio de su financiación basándose más en el riesgo de liquidez de la operación en cuestión que en la aplicación de un diferencial al euríbor. Esa prima de liquidez es precisamente la que explica, en gran parte, los elevados tipos que ahora hay que pagar por acceder al ansiado crédito bancario.

Instrumentos utilizados por las SGR para facilitar la financiación bancaria

Mario Cantalapiedra – Economista

Una vez definido que las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) lo que buscan es facilitar la financiación bancaria de sus pymes asociadas, me referiré ahora a los instrumentos concretos que utilizan para lograr este objetivo:

  • Concesión de avales a sus asociados ante las entidades financieras y otro tipo de beneficiarios, tales como administraciones públicas, clientes o proveedores. Los avales pueden tener carácter financiero, por los que se garantizan directa o indirectamente los riesgos dinerarios y las obligaciones de pago asumidos por la empresa avalada (préstamos y créditos bancarios, aplazamientos de pago ante las administraciones públicas, etcétera), cualquiera que sea el beneficiario del aval, o carácter técnico, por los que se avalan riesgos inherentes a las obligaciones no dinerarias que el avalado contraiga, como, por ejemplo, el buen funcionamiento de un equipo que comercializa o la correcta ejecución de una obra pública. Evidentemente éste es el instrumento más importante del que se valen las SGR para ayudar a las pymes.
  • Suscripción de convenios globales con entidades financieras colaboradoras para facilitar líneas de financiación privilegiadas a sus asociados. Esto tiene mucho que ver con el hecho de que la garantía proporcionada por la SGR tiene la particularidad de ser líquida, por lo que para la entidad financiera que finalmente concede el crédito desaparece el riesgo de insolvencia. Las SGR posibilitan el acceso a la financiación bancaria, mediante su aval, tanto del activo corriente (a corto plazo) como del no corriente (a largo plazo), incluso a la refinanciación que mejore los plazos de financiación de la empresa mediante la transformación de sus pasivos del corto a largo plazo.
  • Información sobre las fórmulas financieras existentes en el mercado que mejor se adaptan a las necesidades de cada pyme asociada.
  • Asesoramiento financiero sobre los proyectos de inversión que sus asociados vayan a realizar. Suelen asesorar también sobre la posibilidad de obtener ayudas públicas en forma de subvenciones y de su tramitación.
  • Formación financiera a sus asociados.
  • Diagnóstico de la situación financiera de las pymes asociadas. Me gustaría destacar que cuando la SGR toma la decisión de conceder o no el aval, tras evaluar fundamentalmente la viabilidad del proyecto presentado, no se limita a aceptarlo o rechazarlo sin más, sino que también propone mejoras al mismo o alternativas financieras que se ajusten de un modo mejor, en su opinión, a las necesidades de la empresa.