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La misión del responsable financiero de la empresa en el escenario post-COVID

Mario Cantalapiedra – Economista

El escenario post-COVID va a exigir a las empresas que sobrevivan, e inclusive a las nuevas que nazcan tras la pandemia, transparencia y generación de confianza entre los públicos con los que se relacionan.

En este entorno cobra especial importancia el papel que puedan jugar los directores o  responsables financieros de las empresas, que a mi modesto entender han de ver reforzada su posición como verdaderos arquitectos de su futuro.

Estoy pensando, sobre todo, en su capacidad de generar confianza hacia los actores protagonistas de la financiación empresarial con los que se relaciona  (entidades financieras o proveedores de bienes y servicios), hacia organismos públicos tales como el Registro Mercantil o la Agencia Tributaria, o hacia compañías de seguros y empresas que elaboran informes comerciales.

Con esta misión muy presente, hay una serie de tareas en las que el financiero ha de concentrar sus esfuerzos, entre ellas, creo que merecen destacarse las siguientes:

  • Realizar pronósticos que sean lo más exactos posibles, estimando correctamente tanto los ingresos como los gastos, los cobros y los pagos, así como la rentabilidad de los proyectos en los que la empresa se pueda embarcar.
  • Observar y cumplir las obligaciones en materia legal (contables, fiscales, etcétera). En este ámbito será muy importante que integre y supervise los procesos y controles ajustados a las normativas legales existentes, y esté permanentemente actualizado sobre las modificaciones de las materias objeto de su responsabilidad que se están produciendo y que a buen seguro, se seguirán produciendo en los próximos meses, como, por ejemplo, los recientes cambios en la normativa contable.
  • Gestionar el riesgo de forma adecuada, tratando de mantener los costes de la empresa ajustados y protegiendo sus inversiones. Para ello será necesario que diagnostique y monitorice la situación de riesgo a través del control de los indicadores adecuados que se definan.
  • Suministrar información interpretada y transparente para aquellos colectivos internos y externos que la demandan. Ha de procurar que dicha información sea entendible por todos y cada uno de ellos, y se entregue en los momentos oportunos, con especial foco en los financiadores externos cuya relación hay que cuidar en extremo en estos momentos.

Si del responsable financiero se espera siempre que sea capaz de dar respuesta a los cambios que viven las organizaciones en clave de valor económico, en estos momentos de gran incertidumbre, ha de tratar de aportar además las mayores dosis de transparencia y confianza posibles.

600.000 empresas cubren sus necesidades de liquidez mediante préstamos avalados por el ICO

Mario Cantalapiedra – Economista

El Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha publicado un resumen de los datos, a cierre de 2020, de la Línea de Avales prevista para cubrir las necesidades de liquidez motivadas por la COVID-19.

En este sentido, hay que recordar que en España, a diferencia de otros países de nuestro entorno, el sistema de ayudas se ha centrado en avalar préstamos bancarios a empresas y autónomos, y no tanto en concederles subvenciones de tipo directo. Estos préstamos avalados, aunque puedan suponer una ayuda para las empresas, implican nueva deuda que habrá que devolver, algo que no sucedería de haber obtenido subvenciones a fondo perdido. Es cierto que con la ampliación de los periodos de carencia iniciales por parte del Gobierno, muchas empresas no tendrán que empezar a devolverlos hasta marzo de 2022, pero tarde o temprano tendrán que hacerlo.

A pesar de lo anterior, la Línea de Avales ha sido ampliamente utilizada por las empresas españolas como demuestran los datos publicados por el ICO. De este modo, del importe previsto inicialmente por el Gobierno de 100.000 millones de euros, a finales de 2020 se han consumido ya 87.085 millones de euros, los cuales han implicado 114.647 millones de euros de financiación para las empresas.

Casi 600.000 empresas han sido beneficiarias de los avales, de las cuales el 99 por ciento son autónomos y pymes, colectivos muy perjudicados por las pandemia y ampliamente mayoritarios en nuestro país. El número de operaciones firmadas ha sido de 944.588 (en este sentido, una empresa puede firmar más de una operación, ya que el límite de la ayuda es por cuantía avalada y no por número de operaciones).

Por comunidades autónomas, Cataluña fue la que tuvo un mayor número de operaciones avaladas en 2020, con  un total de 183.466, lo que representó una financiación de 21.125,9 millones de euros para sus empresas. A continuación se situaron Andalucía (149.925 operaciones y 13.868 millones), y la Comunidad de Madrid (132.590 operaciones y 24.137,9 millones).

En cuanto a la clasificación por sectores de actividad, el mayor número de operaciones se firmó por parte de las empresas del turismo, ocio y cultura, seguidas por las de la construcción e infraestructuras.

Línea de Avales ICO COVID-19 Liquidez. Resumen de avales concedidos a 31/12/2020ICO_2020Fuente: Elaboración propia a partir datos ICO.

Hasta el 1 de junio los autónomos y empresas que así lo deseen, todavía pueden solicitar los préstamos garantizados por la Línea de Avales, los cuales pueden ser concedidos hasta el 30 de junio.

Un resumen de 2020: “todo condicionado por la pandemia”

Mario Cantalapiedra – Economista

2020 ha sido un año muy difícil, inesperado, distópico. El habitual resumen anual que hago de los artículos publicados en el blog, en esta ocasión se ve claramente condicionado por la pandemia. Desde marzo es difícil encontrar un post en el que el dichoso bicho no se haya colado de una u otra manera.

Ha tocado, y previsiblemente tocará en los meses próximos, ayudar a las empresas, fundamentalmente a las pymes y a los autónomos, a resolver sus problemas en esta compleja situación. Mi idea es que algunos de mis consejos o análisis les puedan ser de utilidad.  No me queda duda de que las empresas han de ser las grandes protagonistas de la recuperación, y de que toda ayuda que se les preste puede parecer poca.

Teniendo presente estas circunstancias, me he decantado por resaltar los cinco posts siguientes de 2020:

  • En pleno proceso de transformación digital del mundo financiero, las fintech siguen ganando protagonismo. En enero la CNMV publicaba una interesante guía en la que exponía sus recomendaciones a la hora de solicitar los servicios de estas empresas.
  • Tras el estallido de la pandemia, dediqué varios artículos en abril a estudiar los principales cambios producidos en la gestión financiera de las empresas, tratando de aportar algún consejo práctico para anticiparse a los problemas de liquidez.
  • Aunque seguramente no era el momento más oportuno, tras el verano entró en vigor la nueva Ley concursal en España, con los objetivos de reordenar, clarificar y armonizar la legislación concursal. Veremos cómo afecta esta nueva regulación a la previsible avalancha de peticiones de concurso a partir del próximo 14 de marzo, cuando finalice la actual moratoria en la obligación de solicitarlo.
  • ¿Por qué montar comités de riesgos solamente en crisis? Estas estructuras definidas en las empresas en las que se intercambian puntos de vista y de información antes de conceder crédito comercial a los clientes, suelen montarse en épocas de crisis como la actual. Sigo pensando que no debería ser así, que deberían existir en cualquier coyuntura del mercado.
  • Finalmente me gustaría resaltar el post dedicado a analizar los problemas contables en las pymes debido al coronavirus. La contabilidad más allá de ser un requisito legal, es una herramienta necesaria a la hora de tomar decisiones, de ahí la importancia de llevarla al día.

Confiemos que el próximo año la evolución con la pandemia sea buena, y de que poco a poco podamos ir desterrando al coronavirus de nuestras vidas y de la actividad de nuestras empresas.

Reforzar el capital de empresas viables para acelerar la recuperación económica

Mario Cantalapiedra – Economista

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) estima que la recuperación en España será gradual, de tal modo que para finales de 2022 nuestro PIB todavía no alcanzará los niveles previos a la pandemia.

En la última edición de su informe “Perspectivas Económicas” (Número 108), la OCDE prevé que tras una fuerte caída del 11,6 por ciento en 2020, el PIB español crezca el 5 por ciento en 2021 y el 4 por ciento en 2022, crecimiento insuficiente para recuperar el nivel de producción que teníamos al finalizar 2019.

En opinión del organismo de cooperación internacional, las restricciones adoptadas para hacer frente a los brotes de la pandemia y las continuas alteraciones que ha sufrido el turismo y los viajes lastrarán nuestra recuperación hasta que una vacuna se despliegue ampliamente.

Con respecto al consumo privado, se verá afectado negativamente por la elevada incertidumbre y por las adversas condiciones del mercado laboral. En un país tan dependiente del exterior como España, a medida que la demanda externa se vaya recuperando, las exportaciones contribuirán al crecimiento en 2021 y 2022. No obstante, la tasa de desempleo seguirá siendo nuestra espada de Damocles. La OCDE estima que ésta, medida en porcentaje de la fuerza laboral, alcance el 16,9 por ciento al finalizar 2022 (cuando al cierre de 2019 se situaba en el 14,1 por ciento).

En cuanto a las soluciones propuestas, el organismo internacional aconseja focalizar el apoyo fiscal a las empresas y los trabajadores más afectados por la crisis. Además cree que los ERTE deben ir acompañados de una mayor formación y de políticas activas de empleo más sólidas para facilitar la reasignación de recursos entre empresas y sectores. De igual forma, opina que el plan de recuperación nacional, centrado especialmente en los objetivos de inversión verde y digital, debe alcanzarse mediante reformas estructurales ambiciosas que impulsen la productividad, creen empleo y mejoren los resultados ambientales.

En mi opinión, el apoyo a las empresas en España debería ser más ambicioso de lo que hemos visto hasta la fecha, y canalizarse, en parte, de forma diferente. Si bien los préstamos avalados por el ICO han permitido a muchas compañías solventar sus problemas de liquidez a corto plazo, no dejan de ser deudas que habrá que devolver. En cambio, en países de nuestro entorno, tales como Francia, Italia o Alemania, se están arbitrando ayudas a fondo perdido a las empresas viables que aquí no estamos viendo. Considero que reforzar desde lo público el capital de empresas con futuro puede permitir que nuestro proceso de recuperación económica se acelere.

Perspectivas PIB y tasa de desempleo en España

OCDE

Fuente: OCDE, base de datos de Perspectivas Económicas 108; y IHS Markit.

El miedo y la incertidumbre llevan a los depósitos bancarios a cifras récord en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Los depósitos bancarios en manos de hogares y empresas residentes en España alcanzaron los 1,1894 billones de euros en septiembre, tras aumentar en 5.700 millones con respecto al mes anterior, según los datos que acaba de proporcionar el Banco de España (BdE). Esta cifra representa un nuevo récord.

Los hogares e ISFLSH (instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, tales como sindicatos, asociaciones sin ánimo de lucro, etcétera) aumentaron sus depósitos en 800 millones de euros en septiembre, con un crecimiento interanual del 7,2 por ciento. A finales de este mes mantienen depositados en las entidades de crédito, 893.000 millones de euros, récord histórico.

Por su parte, los depósitos bancarios de las empresas crecieron en septiembre 4.900 millones de euros, con un incremento interanual del 14,2 por ciento. Representan un saldo de 296.400 millones de euros, también el máximo de la serie histórica.

Hogares y empresas mantienen gran parte de su dinero en depósitos, a pesar de la muy baja o nula rentabilidad en el caso de las familias, y hasta negativa en el caso de las empresas. Esto que a simple vista puede parecer poco racional, se explica si se enfoca desde el miedo y la incertidumbre que nos rodean en la actual coyuntura económica.

Se suele decir que la incertidumbre es el peor enemigo que tiene la inversión, de tal modo que para muchos es preferible tener el dinero “parado” en el banco antes que buscar alternativas que ahora mismo, y mientras la pandemia siga sin controlarse, llevan asociadas un riesgo muy elevado. Mejor no ganar nada o hasta perder un poco, que perder mucho más. El problema es que esta falta de inversión en productos alternativos a los depósitos, más allá de representar un problema en la economía financiera, tiene su efecto pernicioso en la economía real, la cual sufre la falta de dinero que financie nuevos proyectos que generen empleo y crecimiento.

Por desgracia, se hace difícil pronosticar un cambio de tendencia en la situación descrita hasta que no tengamos mejores noticias en la lucha contra la COVID-19.

Evolución de depósitos en manos de sociedades no financieras y hogares e ISFLSH durante 2020 (Datos en millones de euros)

Depósitos_septiembre_2020Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del BdE.

Prohibición de repartir dividendos a sociedades mercantiles acogidas a ERTE por COVID-19

Mario Cantalapiedra – Economista

El Gobierno español ha prohibido temporalmente el reparto de dividendos a las sociedades mercantiles acogidas a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) por fuerza mayor vinculada al COVID-19, y que tengan 50 o más trabajadores.

De este modo, el artículo 5.2 del Real Decreto-ley 18/2020, de 12 de mayo, de medidas sociales en defensa del empleo establece lo siguiente:

Las sociedades mercantiles u otras personas jurídicas que se acojan a los expedientes de regulación temporal de empleo regulados en el artículo 1 de este real decreto-ley y que utilicen los recursos públicos destinados a los mismos no podrán proceder al reparto de dividendos correspondientes al ejercicio fiscal en que se apliquen estos expedientes de regulación temporal de empleo, excepto si abonan previamente el importe correspondiente a la exoneración aplicada a las cuotas de la seguridad social. (…)

 “Esta limitación a repartir dividendos no será de aplicación para aquellas entidades que, a fecha de 29 de febrero de 2020, tuvieran menos de cincuenta personas trabajadoras, o asimiladas a las mismas, en situación de alta en la Seguridad Social”.

En cuanto al año fiscal al cual se refiere la limitación anterior, a partir de una consulta efectuada por el Consejo General de Economistas de España, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación digital ha contestado lo siguiente:

En la interpretación de ese Ministerio, el artículo 5.2 del Real Decreto-Ley 18/2020, al establecer que no podrán proceder al reparto de dividendos correspondientes al ejercicio fiscal en que se apliquen estos expedientes de regulación temporal de empleo, determina límites al reparto de dividendos correspondientes a 2020 (ejercicio en el que se aplican los expedientes de regulación de empleo) y que se distribuirán, consecuentemente, en el ejercicio 2021“.

Por tanto, las sociedades mercantiles acogidas a ERTE por fuerza mayor debido al COVID-19, con 50 o más trabajadores, no podrán repartir dividendos correspondientes a 2020, salvo que previamente abonen el importe correspondiente a la exoneración aplicada a las cuotas de la seguridad social.

Entiendo que, a pesar de que la exoneración de las cuotas sociales en la mayoría de los casos servirá para que las pérdidas de las empresas sean menores en este aciago ejercicio, el Gobierno pretende evitar situaciones donde hipotéticos beneficios basados en el ahorro de costes por los ERTE y no en la actividad de la empresa, lleven al reparto de dividendos, sin antes devolver las ayudas recibidas.

En cualquier caso, si me gustaría compartir contigo mi preocupación al comprobar cómo esta crisis ha sorprendido a muchas empresas con niveles escasos de capital y pocas reservas. La política de ordeñar sistemáticamente a las empresas en épocas de bonanza, pasa factura cuando vienen mal dadas.

La tarjeta de crédito es el producto financiero que más adquieren los españoles

Mario Cantalapiedra – Economista

Según la Encuesta de Competencias Financieras (ECF) del Banco de España (BdE), la tarjeta de crédito es el producto financiero que más comúnmente adquieren los españoles. Esta encuesta realizada entre finales de septiembre de 2016 y finales de mayo de 2017, tiene por objeto medir el conocimiento y la comprensión de conceptos financieros de la población adulta española (de entre 18 y 79 años), así como la tenencia, adquisición y uso de distintos vehículos de ahorro, deuda y aseguramiento.

Tras las tarjetas de crédito, adquiridas por el 16 por ciento de la población durante los dos años previos a la encuesta, se sitúan los préstamos personales (que fueron adquiridos por un 14 por ciento de la población) y las cuentas de ahorro (adquiridas por un 11 por ciento). Otros productos financieros adquiridos fueron: seguros de vida (9 por ciento), seguros médicos (8 por ciento), acciones (6 por ciento), fondos de inversión (5 por ciento), planes de pensiones (3 por ciento), hipotecas (3 por ciento) y activos de renta fija (1 por ciento).

En lo referente a las alternativas consideradas a la hora de adquirir nuevos productos financieros, resulta curioso comprobar que, en plena era digital y con la abundancia de información existente, cerca de dos de cada tres personas (62 por ciento), se limiten a los productos ofrecidos por única empresa o entidad financiera. En cuanto a las fuentes de información utilizadas antes de contratar el producto, tres de cada cuatro personas (76 por ciento) recibieron información de un profesional financiero. En la decisión final de la compra, la fuente de información que más pesó (en el 67 por ciento de los casos) fue la asociada con el propio producto, es decir, la proporcionada por el personal de la empresa que lo ofrece o por folletos informativos. Otras fuentes con influencia son los contactos de amigos y similares (33 por ciento), la experiencia previa, los comparadores entre productos y los medios de comunicación.

Alternativas consideradas a la hora de adquirir un nuevo producto financieror

Fuente: O. Bover, L. Hospido y E. Villanueva (2018) Encuesta de Competencias Financieras (EFC) 2016: Principales resultados. Dirección General de Economía y Estadística. Banco de España.

Fuentes de información que más influyen a la hora de adquirir un producto financiero

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Fuente: O. Bover, L. Hospido y E. Villanueva (2018) Encuesta de Competencias Financieras (EFC) 2016: Principales resultados. Dirección General de Economía y Estadística. Banco de España.

12 requisitos a la hora de formular las cuentas anuales

Mario Cantalapiedra – Economista

Las cuentas anuales deben ser formuladas atendiendo a una serie de requisitos que tienen en cuenta aspectos tales como periodicidad, plazo de formulación, estructura, expresión monetaria, etcétera. A partir de lo establecido en la tercera parte del Plan General de Contabilidad pueden distinguirse los 12 requisitos siguientes:

  1. Las cuentas anuales han de ser elaboradas con una periodicidad de doce meses, salvo en los casos de constitución, modificación de la fecha de cierre del ejercicio social o disolución.
  2. Deben ser formuladas por el empresario o los administradores, quienes responden de su veracidad, en el plazo máximo de tres meses desde el cierre del ejercicio. A estos efectos, deben expresar la fecha en la que se formulan y firmarse por el empresario, por todos los socios ilimitadamente responsables por las deudas sociales, o por todos los administradores de la sociedad. Si falta la firma de alguno de ellos hay que indicar la causa concreta en cada uno de los documentos en los que falte.
  3. Los documentos que integran las cuentas deben estar identificados, indicándose claramente en cada uno de ellos su denominación (por ejemplo, cuenta de pérdidas y ganancias), la empresa a la que corresponden y el ejercicio al que se refieren.
  4. Las cuentas se elaboran expresando sus valores en euros. No obstante, pueden expresarse en miles o millones de euros cuando la magnitud de las cifras lo aconseje, debiendo hacerse constar tal extremo.
  5. A efectos de comparación, en cada partida deben figurar además de las cifras del ejercicio que se cierra las correspondientes al ejercicio anterior.
  6. No deben figurar partidas que no tengan ningún importe ni en el ejercicio que se presenta ni en el anterior.
  7. No puede modificarse la estructura de las cuentas de un ejercicio a otro, salvo casos excepcionales que, en su caso, han de ser indicados en la memoria.
  8. Pueden añadirse nuevas partidas cuyo contenido no esté previsto en los modelos de cuentas anuales existentes.
  9. Pueden hacerse subdivisiones más detalladas de las partidas.
  10. Pueden agruparse partidas si representan un importe irrelevante para mostrar la imagen fiel o si con ello se gana en claridad.
  11. Cada partida debe llevar una referencia cruzada a su correspondiente información dentro de la memoria, cuando proceda.
  12. Los créditos, deudas, ingresos y gastos referidos a empresas del grupo y asociadas deben figurar de forma independiente.

12requisitos

 

Las áreas de responsabilidad del tesorero

Mario Cantalapiedra – Economista

La gestión de tesorería es el área dentro de una empresa que se ocupa de controlar y coordinar los flujos monetarios de la misma, es decir, los cobros y los pagos que se generan en el negocio. El objetivo fundamental de esta gestión es, por tanto, adecuar la corriente de cobros con la de pagos, de tal modo que se garantice un nivel adecuado de liquidez para el normal desarrollo de la actividad. Te recuerdo que la liquidez lo que expresa es la aproximación de cada elemento del activo a su conversión en efectivo, de tal modo que el bien más líquido se puede considerar el efectivo que se tiene en caja. A buen seguro que la falta de liquidez, hoy en día, no deja dormir a muchos empresarios españoles.

En las compañías de mayor dimensión suele existir una figura concreta o un departamento especializado responsable de la gestión de tesorería, hablaríamos aquí del tesorero o del departamento de tesorería, mientras que si  vamos reduciendo el tamaño de las empresas nos encontraremos con la acumulación de tareas en una sola persona y la consecuente asignación de esta gestión, por ejemplo, al responsable financiero de la empresa o al contable.

La estructura concreta que tenga el departamento de tesorería dependerá de las áreas empresariales en las que el tesorero pueda tener poder de decisión. En concreto, suele tener algún tipo de vinculación con las cuatro siguientes:

1. Gestión (negociación) bancaria: Se encarga de la planificación y control de la posición de tesorería (caja y bancos), lo que podemos considerar como el núcleo de su trabajo y en algunas ocasiones, sobre todo en las pymes, también de negociar las condiciones que se establecen con las entidades financieras.

2. Cobro de clientes: Se suele ocupar de controlar el crédito comercial concedido a los clientes, de las condiciones de cobro que son pactadas con ellos y de que estas se cumplan adecuadamente.

3. Pago a proveedores: Puede llegar a negociar las condiciones de pago a los proveedores que suministran bienes y servicios a la empresa.

4. Gestión de almacenes: A pesar de que las existencias acumuladas en los distintos almacenes de la empresa afectan a la liquidez, suponiendo una inversión que es preciso financiar, la determinación de los niveles de existencias es el área de las cuatro en las que más raramente participará el tesorero.

Un ejemplo de conciliación entre “cash-flow” magnitud y “cash-flow” tesorería generada

Mario Cantalapiedra – Economista

En un post anterior comentaba como el cash-flow como magnitud (beneficio más amortizaciones, provisiones y correcciones de valor), que expresa el potencial de generar tesorería de una empresa y el cash-flow como tesorería generada (diferencia entre cobros y pagos), que muestra el movimiento real de efectivo, solamente coincidirían en un período si no se producen variaciones en otras partidas del balance que consuman o aporten recursos líquidos. Ahora trataré de explicar mejor esta teoría a través de un sencillo caso práctico, para el cual partiremos de la siguiente situación de balance de una empresa al cierre de dos ejercicios consecutivos:

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Con los datos de balance, el cash-flow como magnitud en el ejercicio 20X2 ha ascendido a 4.000 euros (beneficio del ejercicio + amortizaciones dotadas: 3.000 + 1.000 = 4.000 euros). Sin embargo el cash-flow como tesorería generada arroja un resultado bastante más modesto, en concreto de 1.000 euros (diferencia entre cobros y pagos, reflejada en la partida de Tesorería: 6.000 – 5.000 = 1.000 euros). Para conciliar uno y otro dato, se deben ajustar los movimientos del resto de partidas de balance que han afectado al movimiento de efectivo, del siguiente modo:

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De este modo, el potencial de generación de caja de 4.000 euros se ha traducido finalmente en una entrada real de efectivo en la empresa de 1.000 euros, tras incluir los movimientos del resto de partidas de balance que afectan a la tesorería. Se comprueba como tener beneficio y tener caja, aunque sean vertientes del negocio íntimamente relacionadas, se refieren a cosas distintas.

Solicitar guía antimorosidad

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