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La expansión del negocio de empresas y autónomos a través de sucursales

Mario Cantalapiedra – Economista

Una empresa a la hora de expandir su negocio puede hacerlo a través de sucursales, es decir, de delegaciones emplazadas en diferentes lugares geográficos que representan al negocio principal. Legalmente, según el artículo 295 del Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Mercantil, una sucursal es “todo establecimiento secundario dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión, a través del cual se desarrollen, total o parcialmente, las actividades de la sociedad”. Luego una sucursal debe mantener una actividad continuada en el tiempo, tener cierta autonomía en la gestión y desarrollar la actividad objeto de su empresa matriz.

La apertura de una sucursal es un trámite que requiere del otorgamiento de escritura pública, la cual habrá de inscribirse en el Registro Mercantil. Pueden abrirlas los empresarios individuales, las sociedades mercantiles y otras entidades. Las sucursales carecen de personalidad jurídica propia, de ahí que al frente de las mismas se sitúen representantes legales facultados para administrar su operativa, pero subordinados a las directrices de la empresa principal.

Mapa_sucursales

Con respecto a otros establecimientos mercantiles, de las oficinas de representación de empresas no residentes en España  se diferencian en que estas no pueden desarrollar la actividad principal sino otras secundarias como publicidad, promoción o actividades auxiliares. Por su parte, de las franquicias se diferencian en que estas nacen de la colaboración entre empresas independientes, mientras que las sucursales dependen de una empresa matriz.

En lo que se refiere a sus obligaciones contables, las sucursales deben llevar una contabilidad propia referida a las operaciones que realizan y a los elementos patrimoniales que tienen afectos. En el caso de sucursales de empresas extranjeras, las matrices han de depositar en el Registro Mercantil sus cuentas anuales o, en su caso, sus cuentas consolidadas elaboradas conforme a la legislación extranjera. En el caso de que la legislación a la que estén sometidas no las obligue a elaborar cuentas anuales o lo haga de forma no equivalente a la legislación española, están obligadas a elaborar dichas cuentas en relación con la actividad de sus sucursales en España y a depositarlas en el Registro.

Para conocer las sucursales que una empresa o un autónomo tiene en España se puede acudir al Registro Mercantil, o a las soluciones de analítica avanzada que ofrecen las empresas especializadas en información comercial en las que inclusive se puede visualizar su ubicación en el mapa.

Emprendiendo con menor riesgo a través de una franquicia

Mario Cantalapiedra – Economista

Una franquicia, según la página web de la Secretaría de Estado de Comercio, perteneciente al Ministerio de Economía y Competitividad español, “es un sistema de cooperación entre empresas, ligadas por un contrato, en virtud del cual una de ellas, el franquiciador, concede a la otra, llamada franquiciado, el derecho de explotar una marca, un producto, un servicio o una fórmula comercial junto con la transmisión de una forma concreta de organización, administración empresarial y de recursos humanos. Es una manera de establecerse en un negocio respaldado por una marca conocida, una gama de productos o servicios demandados en el mercado”.

Para muchos emprendedores la franquicia representa una opción de negocio interesante puesto que supone salir al mercado con menor riesgo, al emprender una actividad que ya ha sido probada por otros con éxito. No obstante, su margen de maniobra también es menor, sobre todo no serán propietarios de la marca, y además tendrá que pagar a los franquiciadores, cuotas de entrada y pagos periódicos denominados royalties, los cuales podrán ser fijos o variar en función de las ventas. A efectos de su puesta en marcha, la franquicia no posee personalidad jurídica propia (se trata de un contrato mercantil entre empresas ya constituidas), ni requiere ningún trámite de constitución más allá de la firma de dicho contrato, que es la clave de la relación y el lugar donde se recogerán los derechos y obligaciones tanto de franquiciador como de franquiciado.

En este sentido, se acaba de publicar en el número de mayo de la revista Emprendedores el ranking de las 500 principales sociedades franquiciadoras de España, desarrollado en colaboración con la compañía Iberinform. A partir de este ranking, con los datos mercantiles actualizados correspondientes al ejercicio 2014 (último disponible) del 82 por ciento de los franquiciadores que forman parte del mismo, podemos conocer que su facturación media se sitúa en cerca de 55 millones de euros y su rating medio de morosidad (calificación que estima la probabilidad de que una empresa cumpla sus compromisos de pago dentro de los próximos 12 meses) en el 6,2 (en una clasificación del 1 a 10, donde el nivel de riesgo medio se sitúa en el tramo que va del 4 a 7). Estos datos parecen reflejar la fortaleza de los franquiciadores y apoyar la idea de que, a través de ellos, se puede emprender un negocio con menor riesgo.

Datos de las principales sociedades franquiciadoras de España

insightFuente: Ranking revista Emprendedores e Iberinform a partir de Insight View.