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Causas o motivos de la ineficacia contractual (segunda parte).

Ignasi Frigola Abogado

Como continuación al primero de los artículos publicados en esta sección con el título “Causas o motivos de la ineficacia contractual”, pasamos a tratar las siguientes instituciones: la rescisión, la acción pauliana y la resolución, con especial mención al artículo 1.124 del Código civil (en adelante C.c).

La “rescisión contractual” como la modalidad de ineficacia contractual, es la que más induce a confusión regulada en el Artículo 1290 de C.c: “Los contratos válidamente celebrados pueden rescindirse en los casos establecidos por la ley”. Estamos ante una ineficacia sobrevenida de un contrato al que no le falta ninguno de los elementos esenciales ni hay vicio en ellos, y tampoco está afectado de la ausencia de algunos de los presupuestos que su tipo negocial requiere, pero por razón del daño que supone para determinadas personas, el ordenamiento jurídico reacciona concediendo la acción rescisoria para hacer cesar su eficacia.

Según el Artículo 1291 del C.c: Son rescindibles:

  1. Los contratos que pudieren celebrar los tutores sin autorización judicial, siempre que las personas a quienes representan hayan sufrido lesión en más de la cuarta parte del valor de las cosas que hubiesen sido objeto de aquéllos.
  2. Los celebrados en representación de los ausentes, siempre que éstos hayan sufrido la lesión a que se refiere el número anterior.
  3. Los celebrados en fraude de acreedores, cuando éstos no puedan de otro modo cobrar lo que se les deba.
  4. Los contratos que se refieran a cosas litigiosas, cuando hubiesen sido celebrados por el demandado sin conocimiento y aprobación de las partes litigantes o de la Autoridad judicial competente.
  5. Cualesquiera otros en que especialmente lo determine la Ley”

Es un supuesto de ineficacia contractual que tiene el carácter de subsidiario, sólo se puede acudir a él cuando no hay otro recurso legal para reparar el perjuicio. (Artículo 1294 C.c)
La acción de rescisión contractual dura cuatro años y se afirma que tiene un tratamiento de caducidad.
“La acción Pauliana” regulada en el Artículo 1.111 del C.c  es un supuesto de ineficacia contractual consistente en una acción que tienen los acreedores, después de perseguir los bienes de que esté en posesión el deudor,  tras la reclamación de la cantidad adeudada por vía ordinaria, y resultando ésta infructuosa, consistente en impugnar los actos que el deudor haya realizado en fraude de sus derechos. Imaginemos que el deudor ha llegado a una situación de no poder hacer frente a sus deudas tras donar la mayor parte de su fortuna a un sobrino; supuesto este último que sería además rescindible por realizado en fraude de acreedores.
Estamos por tanto en un caso de rescisión, según se indica en el Artículo 1297 del C.c  que presume celebrados en fraude de acreedores todos aquellos contratos en los que el deudor enajenare bienes a título gratuito.
 La acción pauliana es en cierto modo un caso de rescisión contractual.
Para terminar en el análisis de casos de ineficacia contractual, analizaremos la resolución que se produce como consecuencia de una declaración de voluntad o del ejercicio de una acción judicial, cuya resolución resultante establece la extinción sobrevenida de una obligación, que no es sin embargo, reflejo de una facultad absolutamente libre, sino que tiene que encontrarse fundada en un supuesto de hecho tipificado.
Cuando se atribuye a una de las partes la facultad de dar por terminada la relación obligatoria o de resolverla, esta facultad puede ser enteramente libre o estar fundada en una justa causa previamente contemplada como fundamento del ejercicio de la facultad de extinguir la relación.
Pero vamos a ver ejemplos: el que ha otorgado un mandato a un tercero, por ejemplo ha dado un poder general, puede por decisión unilateral, extinguirlo en cualquier momento. (artículo 1732, 1º y 2º C.c).
 
El artículo 1124 del nuestro Código civil es una clara manifestación de cuanto hemos indicado; en el mismo se dice “La facultad de resolver las obligaciones se entiende implícita en las recíprocas, para el caso de que uno de los obligados no cumpliere lo que le incumbe”. Lo que dicho de un modo más clarificador, quien no cumpla mal puede exigir de otro que cumpla, pudiendo solicitar la resolución contractual.

Pero continúa dicho artículo: “El perjudicado podrá escoger entre exigir el cumplimiento o la resolución de la obligación, con el resarcimiento de daños y abono de intereses en ambos casos”.

La aplicación del artículo 1124 exige una relación obligatoria sinalagmática o con obligaciones recíprocas, es decir que determinen obligaciones reciprocas a cargo de ambas partes, por ejemplo en la compraventa hay obligaciones sinalagmáticas o recíprocas, el comprador ha de pagar el precio y el vendedor debe entregar la cosa.

 
En materia de prescripción aplicamos el artículo 1964 del C.c, siendo la prescripción de 15 años.

Causas o motivos de la ineficacia contractual

Ignasi Frigola – Abogado

Vamos a analizar un conjunto de instituciones que se engloban en el concepto genérico de “ineficacia contractual”, su conocimiento será de gran utilidad para efectuar una reclamación ante cualquier tipo de instancia.

La ineficacia supone que un contrato no produce efectos pero ello puede ser por diversas causas o motivos, los que seguidamente pasaremos a analizar y diferenciar.

Para hacerlo más ameno, lo he dividido en dos partes: la primera tratará de las nociones básicas del contrato, de la inexistencia, de la nulidad absoluta y relativa, y  la segunda, de próxima publicación en esta sección,  analizará  la rescisión, la acción pauliana y la resolución, con especial mención al artículo 1.124 del Código civil (en adelante C.c).

Pero vayamos por partes, el 1254 C.c nos describe muy someramente el contrato al disponer que “el contrato existe desde que una o varias personas consienten en obligarse, respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún servicio”.   

Pero es a través del consentimiento como el negocio contractual nace al mundo del derecho, es decir, en el artículo Art.1258 del C.c podemos leer: ”Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan no solo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a  la ley”.  Por tanto, el consentimiento es el elemento generador del contrato.

Con el negocio jurídico las partes crean su estatuto normativo particular; en el Art.1091 del Código civil se establece que “Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse al tenor de los mismos”.

El primer supuesto de ineficacia contractual a contemplar es la “inexistencia” que supone la no concurrencia de los requisitos  que establece el artículo 1261 del C.c: “No hay contrato sino cuando concurren los requisitos siguientes:

  1. Consentimiento de los contratantes.
  2. Objeto cierto que sea materia del contrato.
  3. Causa de la obligación que se establezca”.

En este caso, el contrato si carece de alguno o algunos de los elementos básicos indicados no ha llegado a nacer y por ende, no ha llegado a producir efectos. Imaginemos un negocio jurídico concluido por un menor, carente éste de la necesaria capacidad para contratar.

Pero sigamos, la segunda manifestación de la ineficacia contractual es la “Nulidad absoluta” que supone la violación de una norma imperativa. Según establece el artículo 6.3 del Código civil: “Los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas son nulos de pleno derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto distinto para el caso de contravención”.

La ausencia de efectos deriva del no cumplimiento de una norma jurídica fundamental en este caso la que establece sus elementos sustanciales. No obstante el negocio nació pero es atacable ante los tribunales de justicia.  Un ejemplo sería el que las partes al concertar un contrato de trabajo, establecieran los derechos y obligaciones que consideraran oportuno, cuando ello no es posible porque ello viene regulado y tasado por la propia normativa laboral, que es norma imperativa, esto es, no la pueden modificar las partes a su conveniencia.

Pero serán los tribunales quienes declaren la nulidad del contrato, excepto en los casos manifiestos como el contemplado en el ejemplo, debiendo establecer la resolución judicial como efecto necesario, de acuerdo con el artículo. 1303 del Código Civil la restitución recíproca de cuanto hubiere sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio con los intereses.

La acción para hacer valer la nulidad absoluta de un contrato es imprescriptible.

La tercera opción de ineficacia contractual es la llamada “Nulidad relativa” que es la producida fundamentalmente por los vicios del consentimiento regulados en el artículo 1265: “Será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación  o dolo”.

Podríamos traer como paradigma, un contrato de adhesión con una gran compañía, en el que el usuario ha contratado inducido por una mala praxis y publicidad engañosa, cayendo en un error en la contratación del servicio o producto.

Destacar en este supuesto que para que sea posible la anulación no es requisito necesario que haya lesión para una de las partes (Artículo 1300 C.c)

Según se dispone en el Art.1301 C.c la acción de nulidad sólo durará cuatro años. Este tiempo empezará a correr desde que la acción pudo ejercitarse.