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¿Cómo calcular el límite de crédito recomendable para un cliente?

Mario Cantalapiedra – Economista

Los informes comerciales que ayudan a tomar decisiones de crédito sobre los clientes suelen incluir una opinión de crédito, la cual no siempre es fácil de interpretar. Por lo general, una opinión (o límite) de crédito establece el importe máximo de riesgo (deuda comercial) que no debe exceder el conjunto de proveedores con los que trabaja una empresa en el corto plazo (doce meses). A partir de dicho importe, el cliente podría no tener capacidad para atender los pagos a sus proveedores en los plazos pactados.

Esta opinión de crédito se obtiene a partir de modelos matemáticos que utilizan distintas variables económicas, financieras, mercantiles y sectoriales, y de la experiencia de la compañía que la elabora, estando vinculada directamente al rating de morosidad de la empresa, el cual predice la probabilidad de que esta pueda hacer frente a sus compromisos de pago en los próximos doce meses. Luego mientras que el rating de morosidad establece una valoración dentro de una escala (por ejemplo, del 1 al 10), la opinión de crédito es un importe en euros, que suele estar limitado a un máximo por las agencias especializadas fundamentalmente por prudencia.

Ejemplo valoración rating de morosidad y opinión de créditoCapturaFuente: Insight View.

El problema que surge para el proveedor que consulta esta opinión de crédito máximo es que el dato se ofrece para el conjunto de proveedores, por lo que a priori resulta difícil estimar que porcentaje de ese límite no debería sobrepasar con el cliente en su caso concreto. A este respecto, existe una manera de calcular de forma aproximada la opinión de crédito individual a partir de dos datos que puede conocer el proveedor: las ventas que realiza al cliente en un período, y el total de aprovisionamientos reflejados por este en su cuenta de resultados en igual período.

Veamos un ejemplo de cálculo:

  • Total aprovisionamientos del cliente (cuenta de resultados): 1.000.000 euros.
  • Total suministros al cliente por parte del proveedor: 50.000 euros.
  • Porcentaje sobre total aprovisionamientos: 5 %.
  • Opinión de crédito empresa especializada (para el conjunto de proveedores): 327.000 euros.

En este caso, la opinión de crédito individual se obtendría aplicando el porcentaje del 5 por ciento (lo que representa el suministro de este proveedor sobre el total de aprovisionamientos del cliente en el período) a la opinión de crédito de la empresa especializada (327.000 euros), obteniéndose un límite individual de 16.350 euros.

 

¿Debo vender a un cliente inactivo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Cuando se analiza el riesgo de crédito de un cliente una situación que puede aparecer es la de su inactividad, es decir, la de cese de actividad de modo temporal, aunque el cliente siga existiendo, mantenga su personalidad jurídica y su antigüedad, y pueda retomar su actividad empresarial en cualquier momento.

Ante una situación desfavorable del negocio, los dueños de una empresa pueden decidir dejarla inactiva a la espera de que el panorama cambie o tratando de evitar los costes que implica su disolución y liquidación, teniendo en cuenta lo caro que resulta en España “cerrar” una empresa. Para ello, en el caso de las sociedades mercantiles, se puede convocar una junta general de socios o accionistas donde los administradores propongan la inactividad y los socios o accionistas decidan al respecto. No obstante, hay que señalar que la decisión de dejar inactiva una sociedad no puede tener carácter permanente, de hecho no puede ir más allá de un año, según lo que establece la Ley de Sociedades de Capital. En concreto, su artículo 363.1 a) señala como la sociedad de capital deberá disolverse “por el cese en el ejercicio de la actividad o actividades que constituyan el objeto social. En particular, se entenderá que se ha producido el cese tras un período de inactividad superior a un año”. Esta causa legal de disolución debe ser tenida muy en cuenta por los administradores, quienes desde el momento en el que se cumple el año de inactividad cuentan con dos meses para convocar la junta general de socios o accionistas en la que se adopte, en su caso, el acuerdo de disolución. Si los administradores incumplen esta obligación, pasan a responder solidariamente de las obligaciones contraídas por la sociedad a partir de dicha fecha.

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Desde el punto de vista de las facturas, durante el período que dure su inactividad el cliente como es lógico no podrá emitir ningún tipo de factura de venta. Y si lo analizamos desde el punto de vista del proveedor, la empresa inactiva tampoco podrá recibir facturas de proveedores que no estuvieran pendientes antes del momento de cese de la actividad. Si las recibiera, no serían deducibles. Por tanto, lo aconsejable si tienes un cliente inactivo es paralizar tus ventas al mismo durante el tiempo que dure su inactividad. No siempre es sencillo saber si el cliente está o no inactivo, de ahí que ante la duda sea recomendable consultar a empresas especializadas en suministrar información de tipo comercial.

Los informes comerciales son la herramienta preferida de gestión del riesgo de crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

Los informes comerciales son la herramienta de gestión del riesgo de crédito preferida por las empresas, según el Noveno Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, en el cual hasta un 82 por ciento de las compañías encuestadas declaran consultarlos. Estos informes son realizados por agencias especializadas a partir de información de carácter público y el análisis experto de quien los elabora, y permiten conocer, a un coste reducido, la situación de un cliente y tomar, en su caso, decisiones de crédito sobre él. Inclusive, si son contratados en su modalidad investigada, permiten confirmar que el cliente existe y está activo, a partir de las visitas y entrevistas presenciales que dichas agencias le realizan.

A una distancia considerable se sitúa la segunda herramienta preferida por las compañías, el seguro de crédito, el cual es utilizado por un 47 por ciento de los encuestados, y que básicamente protege frente al riesgo de impago a través de la prevención, la indemnización y el recobro. Otras herramientas utilizadas son los rating/credit scoring (34 por ciento), los bureaus de crédito o ficheros de morosidad (22 por ciento), el factoring (18 por ciento), el crédito documentario (18 por ciento), y finalmente la business intelligence o inteligencia de negocio, que es utilizada por un 11 por ciento de las empresas y a la que aventuro un próspero futuro por delante, en la medida en que sea más conocida. Quizás en un plazo no muy lejano la veamos dar la vuelta a la tortilla y liderar el listado de las herramientas más utilizadas. Por cierto, hay un 8 por ciento de las empresas que declaran no utilizar ninguna, se ve que les va bien así.

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Los apoderados de la empresa en la gestión del riesgo de crédito comercial

Mario Cantalapiedra – Economista

Es habitual que los administradores de una sociedad, a efectos de facilitar su operativa, nombren apoderados para que puedan actuar en nombre de la empresa a través de los denominados poderes notariales. Piensa que, nombrando apoderados, la sociedad se garantiza la posibilidad de realizar determinados actos, como puede ser, por ejemplo, el ingreso de un cheque en una cuenta bancaria o la firma de un contrato de venta, sin necesidad de que los administradores estén presentes.

Estos poderes notariales son documentos públicos, autorizados por un notario, en los que se deben especificar las atribuciones y la capacidad de actuación del apoderado. Éste, para que los actos en los que participe en representación de la empresa surtan efecto, deberá acreditar su cualidad de apoderado mediante la exhibición de la copia autorizada del poder que le habrá entregado la empresa. Por ejemplo, en el caso del ingreso de un cheque, se deberá mostrar ante el banco la copia del poder, antes de efectuarlo. Es importante señalar que el poder notarial tiene carácter unilateral, es decir, la empresa, a través de sus administradores, otorga a una persona la facultad de representarle sin que para ello necesite su autorización, o que dicha persona esté presente ante el notario en el momento del otorgamiento. Lógicamente los poderes se basan en la confianza de la empresa hacia la persona que le va a representar, y en el deseo de ésta de hacerlo.

El tema de la confianza no es menor y de ahí que la representación por parte del apoderado se pueda realizar de forma solidaria (independiente) o mancomunada (conjunta), en unión de uno o varios administradores o apoderados. Es decir, si el apoderado es solidario bastará con su única firma para representar a la empresa, mientras que si es mancomunado tendrá que firmar con otro u otros representantes legales. En cuanto a la inscripción de los poderes en el Registro Mercantil, será necesaria si se desean inscribir en él los actos o contratos que otorguen los apoderados.

En el análisis del riesgo de crédito comercial que se realice sobre una sociedad interesará conocer sus apoderados, así como las vinculaciones que puedan existir con otras sociedades a través de ellos. Los informes comerciales y, sobre todo, las nuevas herramientas de inteligencia de negocio, que permiten conocer tanto los apoderados vigentes de una empresa como aquellos otros que en algún momento lo fueron, facilitan esta labor.

Los informes comerciales y la gestión del riesgo cliente

Antes de conceder una línea de crédito a un nuevo cliente es necesario hacer un estudio sobre el mismo para conocer el riesgo de impago que pueda representar y para ello es necesario tener un informe comercial o financiero lo más actualizado posible.

El estudio de la solvencia y del perfil de riesgo de un cliente se basa en el análisis e interpretación de información cuantitativa y cualitativa, pero para que dicho proceso proporcione resultados satisfactorios de forma consistente, es necesario que los datos utilizados sean veraces, actuales y fácilmente accesibles. Además, la información debe ser tratada, depurada, y contrastada antes de ser interpretada. El problema es que esto no siempre es posible, ya que la presión comercial nos obliga a tomar decisiones con rapidez y la información disponible es a menudo escasa o inexistente.

Si analizamos qué tipo de información aporta más valor en el análisis de la salud financiera de una empresa, ésta es claramente la contable. En este sentido, el artículo 25 del Código de Comercio recoge que “todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su Empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balance e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario.” No obstante, la realidad es que acceder a esta información con un nivel de actualización deseable es a menudo prácticamente imposible.

Hay que tener en cuenta que para conocer a una empresa primero hay que estudiar al empresario. Detrás de cada empresa hay un emprendedor por lo que la información investigada debe analizar quien está detrás de la razón social ya que la empresa será su fiel reflejo del empresario. Es conveniente conocer la trayectoria del empresario, analizar su actuación en otras empresas, sus vinculaciones empresariales y su comportamiento en cargos anteriores.

En España no hay una cultura de transparencia informativa con respecto a los estados financieros de las empresas, de hecho se facilita información financiera a los bancos o al Registro Mercantil porque no tienen alternativa; pero si un proveedor les solicita dicha información, es difícil que la consiga. De hecho muchas empresas prefieren enfrentarse al riesgo de multas por esa falta de transparencia antes que depositar sus cuentas en el Registro Mercantil.

Los empresarios individuales españoles (autónomos) no están obligados a depositar sus cuentas ni a inscribirse en el Registro Mercantil. Además, hay ciertas formas jurídicas que no están obligadas a depositar sus cuentas en los Registros Públicos –o si lo están, los organismos oficiales no controlan suficientemente el cumplimiento de dicha obligación–, por lo que la información financiera de una parte importante de los agentes económicos del país no es accesible.

Otro inconveniente es que las cuentas anuales y memorias que se depositan en los registros públicos rara vez están auditadas (la mayor parte de las empresas no están obligadas por ley a presentar sus cuentas auditadas), por lo que tampoco tenemos la certeza de que recojan una imagen fiel de su estado.

Un buen ejemplo de la mala calidad de la información contable es que según un estudio de Iberinform, (sociedad de información del Grupo Crédito y Caución) un 6.3% de los balances depositados cada año en el Registros Mercantil tienen la información descuadrada. En muchos casos, los estados financieros no están confeccionados con el rigor necesario y no reflejan los principios generales contables. En otros casos, las empresas sólo declaran parte de sus ingresos y beneficios, por lo que los balances oficiales y declaraciones de impuestos de sociedades no reflejan totalmente la realidad económica de las empresas.

Además debemos de tener en cuenta que la información que recogen las cuentas anuales que se depositan cada año en los registros mercantiles, y que puede ser consultada libremente, tiene una antigüedad mínima de entre 12 y 18 meses. Las empresas que cierren contablemente con el año natural, tienen como fecha límite de presentación de cuentas en el Registro Mercantil el 30 de julio, pero no estará totalmente disponible hasta el mes de abril del año siguiente.

Por esta razón, cuando analizamos el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y el informe de gestión que figuran en el registro mercantil, hemos de tener en cuenta que en su conjunto se trata de información algo desactualizada. Esta información debe servir como referencia comparativa, y para estudiar la evolución de la empresa analizada, pero no para conocer la situación económico-financiera actual del solicitante de una línea de crédito o aceptar una venta con pago aplazado.

Por este motivo, es necesario contrastar la información financiera histórica con otros parámetros objetivos y más actualizados. Y ese es precisamente el objetivo de las empresas de información comercial y financiera, facilitar toda la información disponible en multitud de fuentes de forma agregada y en un formato que facilite su interpretación. Los tipos de informe más comunes son:

  • Valoraciones de empresas (Rating predictivos): Son calificaciones u opiniones cualitativas, elaboradas por una empresa especializada, para valorar su solidez financiera y su vulnerabilidad ante futuros cambios del entorno de un determinado agente económico. Son herramientas que utilizan prácticamente todas las entidades financieras, pero los elevados niveles de morosidad actuales han llevado a muchas empresas a desarrollar modelos propios o a buscar proveedores externos que les proporcionen directamente dichos ratings.
  • Informes comerciales o financieros: proporcionan toda la información pública disponible en diferentes fuentes de información mediante un sencillo acceso on-line.
  • Informes Investigados: Son informes más exhaustivos, que complementan la información de los registros públicos con entrevistas con los responsables de la empresa para ampliar, completar enriquecer y/o corregir dicha información.

Otro elemento importante que proporcionan las empresas de información, son los servicios de vigilancia activa que avisan, mediante correo electrónico, de cualquier cambio que se produzca en la información o valoración de una cartera de clientes. Cuando tenemos un elevado número de clientes y prospectos, la única forma de gestionarlos es con un servicio de vigilancia que nos permita centrarnos en aquellos que realmente presentan problemas.

Vía | www.perebrachfield.com

Análisis del Tercer Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España

Mario Cantalapiedra – Economista

Se acaba de presentar oficialmente el Tercer Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, el cual tiene por objeto informar de la evolución real de la morosidad empresarial, los plazos de pago y la gestión del riesgo de crédito. En esta tercera edición, los resultados se han obtenido en base a 240 entrevistas realizadas entre los meses de febrero y marzo a profesionales relacionados con la gestión del riesgo cliente o credit management en España.

En base a sus datos, la verdad es que no puedo decir que me cause gran sorpresa que las cosas, en materia de morosidad, no solo no mejoren sino que sigan empeorando con respecto a ediciones anteriores del Estudio. De este modo, ahora el 66 por ciento de los encuestados reconoce haber sufrido algún impago significativo en los últimos doce meses, un aumento de 17 puntos sobre el dato anterior, muestra del deterioro al que nos vemos expuestos, el cual afecta ya a dos de cada tres empresas españolas.

Con respecto a los plazos de pagos, el 43 por ciento de las empresas declara haber cobrado en 2011 por encima del plazo fijado por la Ley 15/2010 contra la morosidad, que te recuerdo era de 85 días. Por rizar más el rizo, se ha preguntado también cómo se está cobrando en el presente año, para el que el calendario transitorio de la mencionada Ley fija un plazo de pago de 75 días… pues no puedo darte buenas noticias al respecto: el porcentaje de empresas que declara cobrar por encima de ese límite se eleva al 52 por ciento, es decir, aún peor que el año pasado, parece que el “aterrizaje suave” previsto por el legislador… ni aterriza, ni lo hace suavemente, evidentemente la coyuntura no ayuda.

Así a nadie le puede extrañar que el 76 por ciento de las empresas declare que el efecto de la Ley 15/2010 ha sido poco significativo para ellas. Lo que sigue vigente es la utilización de los informes comerciales como la herramienta de gestión de riesgos preferida, seguida de seguros de crédito, aunque lo que más destaca, en mi opinión, es la tendencia mayor de las empresas a utilizar ratings tanto internos como externos, de lo que se puede desprender una preocupación creciente por el estudio del riesgo.

Por último hay una materia que me gustaría destacar y que representa una novedad en el cuestionario de esta 3ª edición, referente a la necesidad de desarrollar un reglamento sancionador que regule los incumplimientos de la Ley contra la morosidad, a la que se muestra favorable nada menos que el 72 por ciento de las empresas.

¿Cómo analizar el riesgo de impago en 1 minuto y medio?

Muchos pequeños empresarios creen que analizar la solvencia de un cliente es una tarea complicada que sólo pueden realizar los expertos en análisis de riesgos. Además, la presión comercial les empuja a tomar decisiones con rapidez, la información disponible suele ser escasa o muy dispersa y, a menudo, terminan por no realizar ningún control de riesgos.  Analizar el riesgo comercial de forma totalmente manual no es una tarea fácil, y que para que proporcione resultados satisfactorios es cierto que los datos utilizados deben ser veraces, actuales y fácilmente accesibles, pero hay formas de hacer este análisis más sencillo.

Lo que no saben muchos de estos empresarios es que mediante un sencillo acceso on-line a un proveedor de informes de empresa, se puede analizar un cliente y tomar una decisión en menos de un minuto y medio, y ser capaces de decidir si vendemos a crédito o si le damos el teléfono de alguno de nuestros competidores (si no nos va a pagar, es mejor que se lo quede otro ¿no?).

 

¿Qué información debo buscar para analizar el riesgo de impago?

 

0″ Domicilio Social  (dirección de la empresa):

+ Riesgo: El domicilio no se corresponde con el que conocemos.

– Riesgo: El domicilio se corresponde con el que la empresa desarrolla su actividad.

5″ Valoración de riesgo (Rating predictivo).

Valoran la solidez financiera y vulnerabilidad ante futuros cambios del entorno de un determinado agente económico. Son herramientas que utilizan prácticamente todas las entidades financieras, pero también es posible encontrarlas  en algunos informes comerciales.

+ Riesgo: < valoración media

– Riesgo: > valoración media

25″ Opinión de Crédito

Indica el crédito comercial máximo que pueden asumir el conjunto de proveedores de una determinada empresa a un plazo máximo de 180 días. 

+ Riesgo: Venta a crédito superior al crédito recomendado

– Riesgo: >  Venta a crédito inferior al 20% del crédito recomendado

40″ Objeto Social:

+ Riesgo: Múltiples actividades no relacionadas y/o la actividad que recoge el Registro Mercantil no se corresponde con la que conocemos

– Riesgo: Se corresponde exactamente con la actividad que conocemos

45″ Antigüedad:

+ Riesgo: Empresas de reciente creación (< 2 años)

– Riesgo: Empresas con una activada de más 5 años

55″ Capital social:

+ Riesgo: El Capital = 3.005 euros (mínimo exigible)

– Riesgo: > 60.000 euros

60″ Incidencias de pago

+ Riesgo: Incidencias publicadas en boletines oficiales (RAI, incidencias Judiciales, Agencia tributaria, Seguridad Social y Embargos)

– Riesgo: Ninguna Incidencia

 75″ Empleados:

+ Riesgo: No tiene empleados en la empresa

– Riesgo: Plantilla estable o sin variaciones bruscas

80″ Datos económicos

+ Riesgo: Variaciones bruscas de la facturación de un ejercicio a otro, elevado endeudamiento a corto plazo o fondos propios negativos

– Riesgo: Volumen de negocio creciente de forma consistente, elevado nivel de activos y bajo nivel de endeudamiento

1’00″ Administradores de la sociedad

+ Riesgo: Los administradores que aparecen no se corresponden con los interlocutores que conocemos (aplicable solo a PYMES)

– Riesgo: Conocemos a los administradores

1′ 15″ Vinculaciones con otras empresas

+ Riesgo: Sus administradores están vinculados a otras empresas en pérdidas o con elevado número de impagos

Riesgo: Sus administradores están vinculados a empresas con una buena trayectoria empresarial

1′ 25″ Depósito de Cuentas en el Registro Mercantil

Aportan la información más relevante para el análisis de la salud financiera de una empresa y los ratios nos ayudan a identificar aquellos parámetros de mayor relevancia:

+ Riesgo: Hoja Registral Cerrada por no depositar sus cuentas (máximo riesgo) o presentación de forma irregular

– Riesgo: Información auditada y puntualidad en la presentación de cuentas anuales

1′ 50″ Decisión

 

En los informes comerciales se trata, depura y contrasta toda la información disponible, presentándola de una forma que facilita su interpretación, y se incluye una valoración objetiva de su situación que nos permita tomar decisiones empresariales mejor fundamentadas. No obstante, es necesario seleccionar una empresa de información comercial que visite a las empresas que analiza y, sobre todo, que aporte una valoración del riesgo consistente, basada en modelos predictivos fiables, y contrastada con una investigación personalizada, actualizada y reciente.

Ejemplo Informe de Empresas Iber+ (Iberinform – Crédito y Caución)

Actualización de la información, determinante para minimizar el riesgo de impago o para optimizar las perspectivas de su recobro.

 Una información constantemente actualizada sobre los clientes a los que trabajamos a crédito es sumamente importante tanto a fin de evitar el impago  como para, en el caso de que el adeudo se produzca, optimizar las opciones de recobro, tanto en vía prejudicial como en vía judicial.


 
Así, el primer momento en el que una información actualizada y completa nos resulta de utilidad es en el momento en el que se genera el derecho de crédito a nuestro favor, el momento en  el que decidimos el riesgo-cliente.  
 
No basta con pedir informes de solvencia (informes comerciales) o la situación mercantil de nuestro cliente para determinar si le concedemos o no crédito, es absolutamente indispensable, y más en los tiempos que corren, ir actualizando esta información periódicamente.
 
Hemos de preocupamos de ir recopilando los datos de nuestro cliente para cada nueva operación, de ir reflejando cómo ha ido evolucionando durante el tiempo que llevamos trabajando con él, en definitiva,  debemos ir actualizando la foto de nuestro deudor que, como nosotros mismos, cambia con el paso del tiempo.
 
Esta actualización de la información y perfil de nuestro cliente tiene dos cauces complementarios :
 
1-      Solicitar informes de solvencia, informes investigados, etc. de una forma periódica, detectando así si la sociedad a la que vengo sirviendo desde hace tiempo obtiene mejores o peores resultados que cuando empecé a servirle, si ha habido cambios notables en sus órganos de administración, si presenta cuentas al Registro Mercantil o ha dejado de hacerlo, si tiene anotación en el Rai, si se encuentra en situación pre concursal o si, en definitiva, existen indicios de que su situación ha empeorado.
  
2-      Recabar minuciosamente todos los datos que podamos ir conociendo del cliente en el día a día de nuestra relación comercial.  Nivel de cumplimiento en sus pagos , cambios de domicilio que vayamos conociendo, cuentas bancarias distintas a aquella a la que domiciliamos nuestro recibo o factura y desde la que en algún momento nos hace un ingreso puntual por existir un retraso o  impago y, en general, cualquier dato que, por irrelevante que pueda parecer, ayude a saber dónde está, con quien trabaja, qué bienes y cuentas bancarias tiene. 
 
Todo ello nos ayudará a lo largo de toda la vida del crédito para protegerlo.  Nos permitirá minimizar la posibilidad de que surja el impago e incluso el riesgo de fraude. Si servimos durante años a crédito a un cliente basándonos sólo en el pre – estudio que se elaboró al contratar con él por primera vez y en el hecho de que hasta la fecha ha ido cumpliendo debidamente sus pagos, corremos un riesgo de impago mucho mayor: que la empresa esté desapareciendo, que ya no pertenezca a los mismos propietarios, que se encuentre en fase pre concursal y un sin fin de incidencias que, desgraciadamente, en tiempos de crisis como los que vivimos son el pan nuestro de cada día. Obviamente, nuestro deudor no es el mismo hace cinco años que ahora, por lo que debemos conocer su situación actualizada antes de concederle crédito para cada nueva operación.  Si el impagado llegase a producirse, esa recopilación y actualización de la información también será sumamente útil. 

En la fase de reclamación prejudicial, nos permitirá localizar pronto a nuestro deudor y, a la hora de alcanzar acuerdos de pago mejorando nuestro título, nos permitirá conocer la conveniencia o no de llegar a dichos acuerdos y las garantías necesarias para ello. El hecho de que la mercantil que nos ha impagado  firme un reconocimiento de deuda es papel mojado si se trata de una empresa que está pasando grandes apuros o a punto de desaparecer. Conocer esta situación antes de negociar el impagado nos permite saber que  sólo podremos otorgar el aplazamiento del pago si obtenemos a cambio una garantía adicional como el reconocimiento solidario del adeudo por parte de los administradores societarios, la afectación de un inmueble o similar.
 
Asimismo, aún en caso de llegar a la reclamación judicial del impagado, esta información completa y actualizada es oro molido, un elemento que nos permite aumentar sustancialmente nuestras expectativas de cobro y que nos otorga una ventaja cualitativa muy importante frente a otros acreedores, lo que resulta determinante en el procedimiento de apremio en el que los  primeros que llegan a embargar son los que consiguen recuperar su crédito.

De este modo, la información mercantil y contable actualizada permite trazar una estrategia procesal más rápida atendiendo a las circunstancias. Si ya conozco, por ejemplo, que una mercantil ha cesado su actividad por las vías de hecho y carece de bienes, será más rápido y fructífero dirigirse directamente al Juzgado de lo Mercantil para exigir la responsabilidad personal y solidaria de sus administradores e intentar cobrar del patrimonio de éstos que invertir recursos escasos como el tiempo y el dinero en una reclamación monitoria o declarativa contra una empresa ya inexistente.

Por otro lado, esas pequeñas informaciones  que vamos recabando en el día a día con nuestro cliente nos permiten  ganar tiempo en el procedimiento de reclamación de deuda. El conocer el domicilio exacto donde podemos encontrar al deudor acelera el procedimiento monitorio, ya que siendo el Juzgado competente aquél del lugar donde el deudor pueda ser hallado, dirigirnos a un domicilio donde ya no lo encontraremos supondrá meses de retraso.

Asimismo, un detalle tan pequeño como conocer cuentas bancarias de nuestro cliente nos permite señalar bienes para embargar desde el mismo instante en el que solicitamos la ejecución contra el mismo y, probablemente, se tratará de cuentas bancarias donde hallemos saldos, ya que no son la cuenta principal donde el deudor sabe que se pasan al cobro todas las  facturas de sus proveedores.

En definitiva, con una información actualizada y contrastada del deudor se minimiza el riesgo de impago y, en caso de producirse, se incrementan notablemente las perspectivas de cobro en caso de impago.

Cuatro errores al entregar información financiera de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Ya he comentado en anteriores posts como la información financiera que se presente a una entidad que vaya a realizar un análisis de riesgo de la empresa, ya sea un banco, una entidad especializada en realizar informes comerciales o una compañía de seguros, debe intentar reflejar su realidad económico-financiera, y ser clara y coherente a lo largo del tiempo. A pesar de ello es habitual que las empresas cometamos una serie de errores que pueden puntuar en nuestra contra en el momento de entregar dicha información, entre los que destacaría los siguientes cuatro:

1. La utilización de intermediarios o la inexistencia de un responsable de la información financiera en el seno de la empresa. Suele generar desconfianza al analista el hecho de que no exista ningún responsable, dentro de la compañía que es objeto de análisis, a cargo de la información financiera, nadie dentro del organigrama empresarial que pueda aclarar dudas o explicar los datos más relevantes.

2. La demora no justificada en la entrega de los datos una vez se solicitan. Siempre que los plazos en los que se solicita la información financiera sean razonables, la puntualidad y la precisión a la hora de entregarla permiten valorar positivamente tanto el rendimiento del responsable financiero como la calidad de los datos que se aportan.

3. La ausencia o mala calidad de la información económico-financiera presentada. Evidentemente una de las peores cosas que podemos hacer es no presentar información, porque sencillamente no la tenemos, o presentar datos erróneos como, por ejemplo, balances descuadrados o evoluciones incomprensibles de las rúbricas contables como, por ejemplo, unas existencias iniciales en almacén que difieran de las finales del período anterior.

4. La poca transparencia en las entrevistas de la empresa con los gestores de riesgos. Las incoherencias, las dudas sobre los datos más fundamentales aportados, en las posteriores entrevistas que se realizan con los gestores o analistas de riesgos, pueden llevar a éstos a pensar que las cuentas de la empresa están maquilladas o falseadas. También debemos recordar que los datos aportados por la empresa serán comparados, tarde o temprano, con los obtenidos de otras fuentes externas a la misma y deben coincidir.

Para subsanar parte de estos errores convendrá siempre guardar copia de la información que hacemos llegar al analista de riesgos, ordenada para cada entidad, y especificando la fecha de entrega y el gestor o responsable del análisis que la recibe.

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