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Continúa el goteo de plataformas de “crowdfunding” registradas en la CNMV

Mario Cantalapiedra – Economista

Con las dos nuevas incorporaciones efectuadas en lo que llevamos de año, son ya 23 las plataformas de financiación participativa (PFP) o crowdfunding que aparecen registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, lo que les permite operar de forma autorizada. Estas PFP ponen en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa.

En el registro oficial de la CNMV puedes encontrar tres modalidades distintas de PFP:

  • PFP de crowdinvesting, donde los inversores entregan dinero a una empresa a cambio de una participación en su capital.
  • PFP de crowdlending, donde los inversores prestan dinero a un proyecto a cambio de un tipo de interés.
  • PFP de ambos tipos (actualmente cinco).

En los siguientes cuadros puedes ver, por un lado, la relación detallada de su registro con número y fecha, denominación social y comercial, así como la modalidad en la que se han dado de alta, y, por otro lado, la relación de sus cuentas en Twitter.

 

Registro oficial plataformas de financiación participativa (PFP)

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Fuente: Elaboración propia a partir del registro oficial de la CNMV.

Relación de cuentas en Twitter de PFP registradas

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Fuente: Elaboración propia.

20 plataformas de “crowdfunding” registradas en la CNMV

Mario Cantalapiedra – Economista

Con la incorporación de la plataforma de inversión inmobiliaria Housers son ya 20 las plataformas de financiación participativa o crowdfunding registradas oficialmente por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en base a lo dispuesto por la Ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial.

Estas plataformas ponen en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa. En el registro oficial de la CNMV, detallado en el cuadro, puedes ver si la plataforma es de crowdinvesting (también denominado equity-based crowdfunding o crowdfunding de inversión), donde los inversores entregan dinero a una empresa a cambio de una participación en su capital, o de crowdlending (también conocido como loan-based crowdfunding o crowdfunding de préstamo), donde los inversores prestan dinero a un proyecto a cambio de un tipo de interés, o si está registrada en ambas modalidades (hasta cuatro plataformas actualmente lo están).

Registro oficial plataformas de financiación participativa (PFP)

Fuente: Elaboración propia a partir del registro oficial de la CNMV.

A la espera de que el “regulatory sandbox” para el sector “fintech” español sea una realidad

Mario Cantalapiedra – Economista

El pasado 5 de julio se celebró en la Torre de Cristal de Madrid una interesante jornada sobre el sector fintech en España, organizada por el diario digital El Español, a la que tuve oportunidad de asistir. Entre los distintos temas allí tratados me gustaría comentar el que hace referencia al proyecto de creación de un regulatory sandbox por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo que vela por buscar encaje jurídico a estos nuevos modelos de negocio.

Un regulatory sandbox o “banco de pruebas regulatorio”, según la definición empleada por la británica Autoridad de Conducta Financiera (Financial Conduct Authority – FCA), viene a ser “un espacio seguro en el que las empresas pueden probar productos, servicios, modelos de negocio y mecanismos de entrega innovadores sin tener que hacer frente desde el principio a todas las consecuencias regulatorias normales que recaen sobre la actividad en cuestión”. Es decir, se trata de que las fintech puedan probar su negocio innovador mientras el regulador aprende la mejor forma de regularlas.

Pues bien, la CNMV, según lo comentado en la jornada por su subdirectora de Asuntos Internacionales, Fátima Cerdán de la Cruz, está trabajando en un sandbox para España similar a los que ya existen en otros lugares, como Gran Bretaña o Australia. Entre las cuestiones en las que están trabajando para darle forma definitiva figuran las siguientes:

  • Definir qué entidades podrían participar en el banco de pruebas (pudiendo ser solamente las plataformas autorizadas por la CNMV en base a lo dispuesto en la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, o también las no autorizadas, como ocurre en el sandbox británico).
  • Concretar el plazo para realizar la prueba, el cual suele oscilar en otros países entre seis y doce meses, aunque, por ejemplo, en Gran Bretaña no supera los seis meses.
  • Delimitar la muestra de consumidores y cómo se articularía su consentimiento a participar en el ensayo.
  • Definir las características concretas de la prueba.
  • Concretar los mecanismos de salida fijando el tipo de compensación económica que recibirían los consumidores para no verse perjudicados.

Si bien es cierto que la CNMV ha manifestado su voluntad de poner en marcha el banco de pruebas, todavía no ha fijado una fecha concreta para hacerlo, lo cual enfría un poco las expectativas de un sector que va muy rápido y que siente como al regulador le cuesta seguirle.

La Comisión Europea consulta sobre los modelos de negocio “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Europea (CE) ha sometido a consulta un documento de trabajo sobre los modelos de negocio fintech, con el cual pretende que las partes interesadas, es decir, los proveedores de servicios financieros y los consumidores, le aporten información sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el sector de los servicios financieros, y sobre si los marcos regulador y supervisor que actualmente existen en Europa fomentan la innovación tecnológica en consonancia a los tres principios en los que se basa su posición sobre las fintech:

 

  • Neutralidad tecnológica (la misma actividad debe estar sujeta a la misma legislación con independencia de la forma en la que se preste).
  • Proporcionalidad (por la que se han de tener en cuenta aspectos tales como modelo de negocio, tamaño, importancia sistémica, así como complejidad y actividad transfronteriza de las entidades reguladas).
  • Integridad del mercado (de tal modo que la aplicación de tecnologías a los servicios financieros promueva una mayor transparencia en beneficio de consumidores y empresas, sin crear riesgos injustificados como, por ejemplo, abuso de mercado, ventas engañosas, problemas de ciberseguridad o riesgos sistémicos).

 

El documento de trabajo sujeto a consulta por la CE plantea una serie de preguntas estructuradas en cuatro bloques de política legislativa, los cuales representan las principales oportunidades, y también los principales retos, que se asocian a los negocios fintech:

1. Fomentar el acceso a los servicios financieros para consumidores y empresas

El primer bloque explora los beneficios que pueden ofrecer estos negocios a consumidores, inversores y empresas en términos de acceso a los servicios financieros y fortalecimiento de la inclusión financiera. También se plantean los retos y riesgos que pueden suponer para la protección de los consumidores y la estabilidad del sector financiero.

2. Reducir los costes operativos y aumentar la eficiencia de la industria

El segundo bloque revisa cómo estos negocios pueden reducir los costes operativos, aumentar la eficiencia y acelerar la innovación en la industria de servicios financieros, examinando al mismo tiempo los desafíos que traen en aspectos tales como el empleo.

3. Crear un mercado único más competitivo reduciendo las barreras de entrada

El tercer bloque describe las oportunidades de los negocios fintech para aumentar la competitividad del mercado único europeo. También se explora cómo reguladores, supervisores e industria pueden ayudar mejor a que se implanten estos negocios.

4. Equilibrar el mayor intercambio de datos y la transparencia con las necesidades de seguridad y protección

El último bloque evalúa la relación entre el acceso a una mayor cantidad de datos de los negocios fintech (frente a los canales tradicionales) para estimar y monitorizar el riesgo, con la adecuada protección de los datos personales, planteando las accciones qué pueden realizar los clientes si existe un mal uso de los mismos.

Los interesados pueden contestar a las preguntas del documento a través de un cuestionario “online” (en inglés) hasta el próximo 15 de junio de 2017.

Un portal de la CNMV para fomentar iniciativas empresariales “fintech” en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) considera que los modelos de negocio fintech, que unen tecnología y finanzas, suponen una oportunidad para mejorar los mercados financieros puesto que se orientan más al inversor final e incrementan la eficiencia y la competitividad de dichos mercados. En este sentido, el organismo público acaba de habilitar un portal con la intención general de promover iniciativas empresariales fintech en España y dos objetivos concretos:

1. Facilitar ayuda a promotores y entidades financieras sobre aspectos normativos del mercado de valores que pudieran afectar a sus proyectos.

2. Crear un espacio informal de comunicación con promotores y entidades financieras sobre sus iniciativas en este ámbito.

Como sabes la CNMV se encarga de autorizar e inscribir en un registro oficial a las plataformas de financiación participativa que recurren a préstamos, valores o participaciones en sociedades de responsabilidad limitada, y que están reguladas por la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial. No obstante, opina que existen otra serie de productos, servicios o procesos innovadores relacionados con el mercado de valores que podrían precisar de su autorización. Entre otros ejemplos cita al asesoramiento automatizado o la gestión de cartera automatizada, a los canales de distribución alternativos aplicados al mercado de valores, al big data o a la tecnología blockchain. De este modo, se trata de que las startups que consideren que sus proyectos fintech pueden estar relacionados con el mercado de valores se pongan en contacto con la propia CNMV para clarificar sus dudas sobre normativa aplicable y plantear sugerencias o facilitar información, para lo cual se ha previsto el siguiente mecanismo: se ha habilitado un formulario para que los emprendedores lo remitan por email, el cual una vez recibido debe ser contestado dentro de los tres días hábiles siguientes. Las comunicaciones serán de carácter informal y tendrán lugar por email o teléfono, inclusive podrán concertarse reuniones físicas con los emprendedores si así lo considera el organismo público. Una vez evaluados los proyectos, los que se requieran autorización serán derivados al departamento de la CNMV correspondiente. No obstante, los contactos a través del portal fintech no implican el inicio de un procedimiento administrativo ni tienen la consideración de asesoramiento legal con efecto vinculante. También se asegura que la información aportada será tratada de forma confidencial.

Economías no bancarizadas: una gran oportunidad para las “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

Según los datos aportados por el Banco Mundial en su estudio “The Global Findex Database 2014: Measuring Financial Inclusion around the World”, existen dos mil millones de adultos en el mundo que no están bancarizados, es decir, que no poseen una cuenta bancaria. Para este organismo, el poder acceder a los servicios financieros, lo que se conoce como “inclusión financiera”, es algo fundamental para reducir la pobreza y lograr el crecimiento económico. En su opinión existen evidencias de que la inclusión tiene beneficios sustanciales para los individuos, de tal modo que, al participar en el sistema financiero, están en mejores condiciones para iniciar y expandir negocios, invertir en educación, gestionar riesgos y afrontar crisis financieras.

Lo cierto es que el grado de bancarización, que a nivel global está en el 62 por ciento de los adultos, difiere bastante entre países. Hay economías como Dinamarca, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda o Suecia donde alcanza al cien por cien de la población adulta. No muy lejos está España, donde el 98 por ciento de los adultos tenemos cuenta bancaria. Sin embargo, en países de nuestro entorno como pueden ser Italia o Portugal, el porcentaje baja al 87 por ciento. Y si acudimos a los datos de economías de América Latina nos encontramos que, en países como México o Colombia, solamente un 39 por ciento de los adultos poseen cuentas bancarias. El farolillo rojo de la clasificación (de un total de 143 países) lo ocupa Turkmenistán, donde solamente un 2 por ciento de los adultos tienen cuenta bancaria.

Las personas no bancarizadas en el mundo parecen representar una gran oportunidad para las empresas fintech, las cuales utilizan la tecnología para ofrecer servicios financieros. Si pensamos que en muchas regiones del mundo hay más personas que tienen teléfonos móviles y acceso a Internet que cuentas bancarias, las fintech pueden aprovecharlo para hacerles llegar servicios financieros que hasta ahora tenían vetados.

Ranking economías con nivel de bancarización ≥ 90% (2014)

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Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Demirguc-Kunt, Asli, Leora Klapper, Dorothe Singer, and Peter Van Oudheusden. 2015. “The Global Findex Database 2014: Measuring Financial Inclusion around the World.” Policy Research Working Paper 7255, World Bank, Washington, DC.

La banca tradicional ante el proceso “fintech” de desintermediación financiera

 

Mario Cantalapiedra – Economista

Según el profesor José Emilio Navas, la innovación tecnológica “consiste en la aplicación de la tecnología a distintos aspectos de la empresa, como pueden ser productos, servicios o procesos, con el resultado de que se produzca un efecto de novedad significativo”. Pues bien si nos ceñimos al mundo financiero nos encontramos con un término relacionado con la innovación tecnológica, que últimamente está ganando mucho protagonismo, sobre todo en los medios sociales, como es el de “fintech”. Básicamente este vocablo se forma por la unión de los términos en inglés “financial” y “technology”, y aunque el debate sobre su traducción exacta sigue vivo, según la mayoría de las fuentes que he podido consultar, suele englobar a “las compañías que ofrecen productos y servicios financieros innovadores utilizando la tecnología”.

Lo cierto es que están apareciendo múltiples alternativas de negocios financieros que se basan en la utilización de las nuevas tecnologías (páginas webs, aplicaciones móviles, etcétera), y que suelen estar especializados en alguno de los servicios que ofrecen la banca tradicional. Inclusive muchos de estos nuevos negocios, con la celeridad con la que están brotando, carecen todavía de una regulación específica. No obstante, ya hay propuestas “fintech” que cuentan con régimen jurídico propio, como ocurre con el “crowdfunding” en su modalidad de percepción de rendimiento dinerario por los fondos financieros aportados, recientemente regulado en España a través de la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial.

Aquí la duda que me asalta es la reacción la banca tradicional ante la aparición de estos nuevos mecanismos de desintermediación financiera, en los que los fondos financieros fluyen directamente desde los prestamistas a los prestatarios sin pasar por las entidades de crédito, y que poco a poco están empezando a ser utilizados tanto por particulares como por empresas. En mi opinión los bancos puede adoptar básicamente dos posturas al respecto: o bien competir con estos nuevos modelos “fintech” por los mismos clientes, adoptando sus propias soluciones tecnológicas y reinventando en parte el que, hasta la fecha, ha sido su negocio tradicional, o bien dejar que se desarrollen sin considerarlos una amenaza real puesto que han de captar básicamente a clientes que a ellos no les interesan. Estoy convencido de que más de una entidad financiera tiene este debate abierto en la actualidad.