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¿Qué diferencias existen entre los códigos IAE y CNAE?

Mario Cantalapiedra – Economista

Muchos empresarios, especialmente los noveles, suelen confundir los códigos IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas) y CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), cuando realmente obedecen a realidades distintas.

Por un lado, el IAE es un código numérico de carácter tributario que se refiere al impuesto municipal que grava el ejercicio de actividades empresariales, profesionales o artísticas realizadas por personas físicas, jurídicas y entidades sin personalidad jurídica (comunidades de bienes, uniones temporales de empresas, etcétera) en territorio nacional. No obstante, están exentos de pagar este impuesto:

  • Las entidades públicas.
  • Los sujetos pasivos que inicien la actividad, los dos primeros períodos impositivos.
  • Las personas físicas.
  • Las sociedades, entidades y contribuyentes por el Impuesto sobre la Renta de No residentes con establecimiento permanente con un importe neto de la cifra de negocios inferior a un millón de euros.
  • Las entidades gestoras de la Seguridad Social y las mutualidades de previsión social.
  • Los organismos públicos de investigación y los establecimientos de enseñanza pública o concertada.
  • Las asociaciones y fundaciones de disminuidos físicos, psíquicos y sensoriales, sin ánimo de lucro.
  • La Cruz Roja Española.
  • Los sujetos pasivos a los que les sea de aplicación la exención en virtud de convenios internacionales.

Los sujetos pasivos exentos no tienen que presentar declaraciones fiscales por IAE, pero sí tienen que indicar los códigos (grupos o epígrafes) que corresponden a sus actividades en las declaraciones censales de alta. Es importante señalar que dependiendo del código de IAE que se elija, se tendrán unas obligaciones fiscales u otras (por ejemplo, hay epígrafes que están exentos de IVA).

Por su parte, la CNAE depende del Instituto Nacional de Estadística (INE) y también es un código numérico, pero en este caso clasifica a las empresas según cuál sea su actividad con objeto fundamentalmente de elaborar información estadística. Su máximo nivel de detalle (4 dígitos) es utilizado para identificar la actividad de la empresa en distintos impresos y formularios, como, por ejemplo, en los que se emplean para trámites ante la Seguridad Social o en los datos generales de identificación que acompañan el depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

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A pesar de que la relación ordenada de actividades que se recoge en el IAE trata de ajustarse a la empleada en la CNAE, no existe una relación directa entre los dos códigos, por lo que los empresarios deben disponer de ambos y utilizarlos según sea el caso.

Nuevas Medidas Fiscales en IVA e Impuesto de Sociedades

En el Boletín Oficial del Estado del  sábado día 20 se ha publicado el Real Decreto-ley 9/2011, de 19 de agosto, de medidas para la mejora de la calidad y cohesión del sistema nacional de salud, de contribución a la consolidación fiscal, y de elevación del importe máximo de los avales del Estado para 2011.

El Real Decreto, además de otras medidas, incluye importantes novedades en el ámbito fiscal y en concreto en lo que respecta al Impuesto sobre Sociedades (IS) y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Las medidas fiscales que se adoptan, se justifican en la necesidad de consolidar las finanzas públicas como objetivo imprescindible para asegurar la estabilidad de nuestra economía y favorecer la recuperación y el empleo.

Impuesto sobre Sociedades:

En relación al IS, se considera que deben ser las grandes empresas que presentan beneficios las que contribuyan a realizar una aportación económica temporal para contribuir a la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Para ello, se eleva el porcentaje de cálculo de los pagos fraccionados que deben realizarse por las grandes empresas que facturan más de veinte millones de Euros.

En concreto y para el cálculo del porcentaje en relación a los pagos fraccionados de los períodos impositivos que se inicien en 2011, 2012 y 2013 se establece:

 Importe neto cifra negocios doce meses anteriores Multiplicar el tipo de gravamen redondeado por defecto por
 Menor de 20.000.000 €  5/7
 Al menos 20.000.000 €pero inferior a 60.000.000 €  8/10
 Al menos 60.000.000 €  9/10

 

Asimismo, se establecen modificaciones en las compensaciones de bases imponibles negativas.

Impuesto sobre el Valor Añadido:

Se introduce en el Real Decreto una Disposición Transitoria Cuarta mediante la que con efectos desde el 20 de agosto  y hasta el 31 de diciembre de 2011, se aplicará el tipo reducido del 4 por ciento a los edificios o partes de los mismos aptos para su utilización como viviendas, incluidas las plazas de garaje, con un máximo de dos unidades, y anexos en ellos situados que se transmitan conjuntamente.

Posibles efectos de las medidas fiscales:

En relación al Impuesto sobre Sociedad, en mi opinión y aunque efectivamente no se incrementa la carga tributaria sino que se modifica la periodificación temporal de la producción de ingreso públicos, en principio el efecto más directo sobre las grandes empresas afectadas por el cambio en el porcentaje de los pagos fraccionados sería una disminución temporal de liquidez al anticipar mayor importe a cuenta del Impuesto de Sociedades final a pagar.

Sobre la reducción al 4% del IVA en las viviendas, es importante no perder de vista la importante restricción de crédito que viene poniéndose de manifiesto desde el comienzo de la crisis.

Por lo tanto, siendo buena la reducción del tipo impositivo en el IVA de la transmisión de viviendas, su efecto quedará condicionado sin duda por la financiación de la compra de las mismas.

En este sentido puede parecer que lo más beneficiado por esta medida resultaría ser el stock de viviendas propiedad de las entidades financieras, siempre y cuando éstas tengan la disposición de, al tratarse de viviendas de su propiedad, otorgar financiación a sus posibles compradores.

Documentos Relacionados:

Texto íntegro del Real Decreto 9-2011

Modificaciones Fiscales introducidas por el R.D. 9-2011. DAVID BALLESTER

Twitter: https://twitter.com/#!/davidballester

IVA que cobro, IVA que pago

Mario Cantalapiedra – Economista

A la espera de que se apruebe finalmente la medida que permita a Pymes y autónomos no tributar por el IVA repercutido de las facturas que no hayan cobrado, todavía en el aire, de momento tenemos que conformarnos con la posibilidad de recuperar el IVA repercutido a un cliente moroso en dos supuestos, el de concurso de acreedores y el de créditos incobrables, con los requisitos y limitaciones que se establecen en el artículo 80 de la Ley del IVA y que al final lo que hacen, dicho sea de paso, es complicar bastante las cosas a la empresa que intenta recuperar parte de su crédito impagado.

En el primer caso, la base imponible puede reducirse cuando el cliente no haya hecho efectivo el pago de las cuotas repercutidas de IVA siempre que, con posterioridad al devengo de la operación, se dicte contra él auto de declaración de concurso. La reducción deberá hacerse únicamente en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente a la publicación en el Boletín Oficial del Estado, del mencionado auto de declaración de concurso (plazo previsto para que los acreedores pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos). La justificación de este plazo tan corto viene dada porque si se supera el mismo, la Hacienda pública no podría hacer valer el crédito surgido como consecuencia de la modificación de base imponible frente al cliente en situación de concurso.

En el segundo caso, la Ley del IVA considera el crédito de una empresa total o parcialmente incobrable, permitiendo la reducción de la base imponible, cuando reúne las siguientes condiciones:

  • Ha transcurrido un año desde el devengo del IVA repercutido sin que se haya obtenido el cobro de todo o parte del crédito derivado del mismo. No obstante, cuando se trate de operaciones a plazos o con precio aplazado, deberá haber transcurrido un año desde el vencimiento del plazo o plazos impagados a fin de proceder a la reducción proporcional de la base imponible. A estos efectos, se considerarán operaciones a plazos o con precio aplazado aquéllas en las que se haya pactado que su contraprestación deba hacerse efectiva en pagos sucesivos o en uno sólo, respectivamente, siempre que el período transcurrido entre el devengo del IVA repercutido y el vencimiento del último o único pago sea superior a un año. Este plazo se puede reducir a seis meses si el cliente moroso es un empresario o profesional cuyo volumen de operaciones no ha superado, durante el año natural inmediato anterior, los 6.010.121,04 euros.
  • La factura impagada, o documento sustitutivo, está registrada en el libro registro de facturas exigido a efectos de este impuesto.
  • El destinatario de la operación es empresario o profesional, o, en otro caso, la base imponible de la operación, excluido el IVA, supera los 300 euros.
  • La empresa ha instado el cobro del crédito mediante reclamación judicial al deudor o por medio de requerimiento notarial al mismo.

Una vez transcurrido el año, o los 6 meses, en su caso, desde el devengo del IVA repercutido sin cobro, la empresa dispondrá de tres meses, a contar desde dicho vencimiento, para reducir la base imponible impagada.

Tanto para el caso de concurso de acreedores como para el de crédito incobrable, no se podrá modificar la base imponible de los siguientes créditos y operaciones:

  • Créditos que disfruten de garantía real (bienes tangibles), en la parte garantizada.
  • Créditos afianzados por entidades de créditos o sociedades de garantía recíproca o cubiertos por un contrato de seguro de crédito o de caución, en la parte afianzada o asegurada.
  • Créditos entre personas o entidades vinculadas.
  • Créditos adeudados o afianzados por entes públicos.
  • Operaciones cuyos destinatarios no estén establecidos en el territorio de aplicación del impuesto, ni en Canarias, Ceuta o Melilla.

Desde luego vemos que la legislación aplicable en la actualidad abusa de las excepciones y los plazos dilatados para solucionar un problema que está afectando a la liquidez de muchas empresas, sobre todo, de pequeña dimensión, y que sería deseable, si lo que se desea de verdad es ayudar a recuperar el tejido empresarial español, aplicar cuanto antes y a imagen de lo que se hace en otros países de nuestro entorno, el criterio de caja en la gestión de este impuesto, es decir, IVA que cobra el empresario, IVA que paga a la Administración.

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