Archivo de la etiqueta: Ley 3/2004 contra la morosidad

Más del 70 por ciento del crédito comercial en España se encuentra en situación de mora

Mario Cantalapiedra – Economista

En España desciende ligeramente la morosidad entre empresas, pero los plazos de pago siguen estando por encima de los 80 días, muy lejos del plazo legal de 60 días que establece la Ley 3/2004, de 29 de diciembre. Es un dato que se desprenden del último Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial elaborado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) en colaboración con la Dirección General de Industria de la Pequeña y Mediana Empresa (DGIPYME), y referentes al segundo trimestre de 2019.

En concreto, el descenso de la morosidad se debe a una reducción de 2,7 días respecto del trimestre anterior en el período medio de pago a proveedores, que se sitúa ahora en 82,3 días.

Entre las cifras que proporciona el Boletín, llama poderosamente la atención que el porcentaje de crédito comercial que se encuentra en situación de mora, atendiendo a los plazos legales establecidos, sea del 70,6 por ciento del total de crédito comercial, y eso que descendió 0,2 puntos porcentuales durante el segundo trimestre de 2019.

Por otro lado, la organización que representa a los pequeños y medianas empresarios cifra el coste financiero de la morosidad en 1.579 millones de euros, un 2,8 por ciento más que en el mismo período de 2018.

En cuanto al plazo de pago en función del tamaño de la empresa, se comprueba como aumenta en la medida en la que la dimensión de la compañía también es mayor. De este modo, las microempresas (aquellas que tienen entre 1 y 9 trabajadores) pagan a una media de 76,7 días; las pequeñas (entre 10 y 49 trabajadores) abonan sus facturas a 82 días, y por último las medianas (entre 50 y 249 trabajadores) pagan a 86,2 días. Este  estudio no proporciona datos de las grandes empresas, aunque el sentido común sugiere que su plazo será todavía mayor. El pez grande se come al chico en cuanto a retrasar los pagos se refiere, su mayor poder de negociación marca la pauta.

Por sectores, el de la construcción y promoción mantiene el período medio de pago más alto con 94,7 días, seguido por plásticos (89,7) y sector textil (88,3). En el otro lado de la balanza, se sitúa la distribución alimentaria donde se paga a 71,3 días de media.

Período medio de pago por tamaño empresarial del deudor (días)Morosidad_Boletín_IIT19Fuente: Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial II Tri 2019. CEPYME – DGIPYME.

¿Habrá finalmente sanciones tributarias para las grandes empresas morosas?

Mario Cantalapiedra – Economista

Durante la comparecencia del pasado 12 de enero del ministro Montoro en la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados, salió a relucir una cuestión que nos ocupa y preocupa en este blog desde hace tiempo, en concreto, la de la posibilidad de penalizar a las grandes empresas que pagan las facturas de sus proveedores a plazos excesivamente largos.

Montoro cree firmemente que los mecanismos de financiación extraordinaria y de liquidez aprobados por el Gobierno han sido muy útiles para reducir la morosidad pública. En sus propias palabras “la utilidad ha sido muy grande, porque ha reducido la morosidad de nuestras administraciones públicas de una manera formidable y nunca antes los proveedores de nuestras administraciones territoriales habían cobrado en los plazos en los que están cobrando en este año”.

Pues bien, la idea del Gobierno es trasladar esta experiencia positiva al sector privado. Según Montoro “no es aceptable que, con la Ley de morosidad vigente, se esté produciendo un abuso por parte las empresas de mayor tamaño a la hora de forzar condiciones de financiación a pequeñas empresas”. Inclusive el ministro habló en su comparecencia de que la coyuntura financiera invita a arreglar esta situación: “hoy no tiene ningún sentido tal como está la financiación general del país, con los bancos abiertos y con el acceso a mercados de capitales y demás, y el Gobierno sí puede actuar utilizando, por ejemplo, penalizaciones en materia tributaria”.

No es la primera vez que desde Hacienda se anuncian este tipo de medidas, muy demandadas por autónomos y pymes, principales damnificados por este comportamiento abusivo de las grandes empresas. Puede que, en esta ocasión, la amenaza se convierta en realidad y veamos al fin sanciones tributarias.

 

Evolución plazos de pago por tamaño de empresa (Datos en días)

plazos2b

Fuente: Observatorio de Riesgo de Crédito del IE Business School – Iberinform (análisis realizado a partir de Insight View). Noviembre 2016.

¿Puedo trabajar con un fondo de maniobra negativo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Ahora que la liquidez se ha convertido en la reina de nuestra gestión, si es que no lo es siempre, conviene repasar aspectos referentes al ratio de liquidez (= Activo corriente / Pasivo corriente), aquel que mide la capacidad de nuestra empresa para atender sus compromisos con terceros a corto plazo.

En principio, para que una compañía no presente problemas de liquidez, este ratio habría de ser superior a la unidad, es decir, el activo corriente es superior al pasivo corriente. Pudiera pensarse que bastaría con que fuera igual a 1, no obstante, por lo general debe ser mayor porque en el activo corriente se incluyen partidas tales como los almacenes de la compañía que en algunos casos, no son fácilmente convertibles en dinero a corto plazo, que se lo digan si no a tantas empresas que en los últimos tiempos no han podido dar “salida” a sus existencias debido a la crisis económica. Si el ratio de liquidez es inferior a la unidad, y esta tendencia se mantiene en el tiempo, existen posibilidades de que la empresa tenga problemas para afrontar sus deudas a corto y se vea obligada a solicitar declaración de concurso, aunque, como muchos de vosotros ya estaréis pensando esta afirmación presenta sus matices.

En primer lugar, cuando el ratio de liquidez es superior a 1, una parte del activo corriente es financiada con recursos permanentes (fondos propios y fondos ajenos a largo plazo o pasivo no corriente), permitiendo la existencia de un colchón de liquidez en la empresa y dando lugar a lo que denominamos fondo de maniobra (positivo). Sin embargo, un fondo de maniobra positivo también supone unas mayores necesidades de financiación de los activos corrientes que no pueden ser cubiertas con los acreedores a corto. Entonces, ocurre con este fondo como con tantas otras cosas en la vida, es tan importante no pasarse como el quedarse corto, debiendo contar con un fondo adecuado para el sector en que nos movamos. Esto dicho así queda muy bien, pero ¿cuál es el fondo adecuado para mi sector? Bueno, una referencia que puede valernos es contar con uno que cubra, aproximadamente, el almacén medio de existencias, con él podemos trabajar relativamente tranquilos.

Pero ¿qué pasa si nuestro ratio de liquidez es inferior a la unidad? ¿significa automáticamente que tenemos problemas de liquidez? Pues depende. En muchas empresas de tipo comercial es habitual que el fondo de maniobra sea negativo (pasivo corriente superior al activo corriente), sin que ello signifique que tengan problemas de liquidez. Pensemos, por ejemplo, en el caso típico de una empresa del sector de distribución de electrodomésticos, la cual cobra al contado la mayor parte de sus ventas, y paga a una media de 90 días a sus proveedores, al mismo tiempo que mantiene unas existencias medias reducidas en almacén. En esta empresa su fondo de maniobra será negativo, tendrá, por consiguiente, un coeficiente de liquidez menor a 1, y, sin embargo, no sufrirá problemas de liquidez, puesto que los proveedores están “financiando su actividad”.

Contestando a la pregunta que encabeza el post, a veces es posible trabajar con un fondo de maniobra negativo sin que ello implique tener problemas de liquidez, recurriendo a la financiación que proporcionan los proveedores. De todos modos, cuidado con el recurso permanente a esta financiación, puesto que con la reciente aprobación definitiva de la modificación de la Ley 3/2004 contra la morosidad, ya no se va a poder pagar tan tarde ¿verdad?