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Herramienta de cálculo de costes de aplazamiento y morosidad

Herramienta Excel para calcular los Costes de aplazamiento y morosidad

 

Gustavo Sousa – Director territorial Centro Iberinform 

Como continuación al post del profesor Pere J. Brachfield sobre los costes de la morosidad, propongo una sencilla herramienta Excel para calcular los costes que la morosidad genera a las empresas.

 

Herramienta calculo costes morosidad

Esta herramienta tiene en cuenta:

 Los costes financieros en función de los días de aplazamiento.

  • Gastos de gestión tanto internos como externo.
  • IPC anual
  • Los gastos de descuento comercial
  • Gastos de póliza de crédito 
  • Gastos de devolución de efectos impagados

 

Con ello y aparte de darnos el coste final del aplazamiento o impagado, y en función del margen bruto, nos indica: 

  • El coste de la venta fallida
  • Volumen de ventas necesario para recuperar los costes del fallido o aplazamiento
  • El beneficio (o pérdida) neto real de la venta

  

Morosidad empresas
Morosidad empresas

Otra información relacionada:

Guía para gestionar un concurso de acreedores

Ignacio JiménezIberinform

Los 1.477 procesos concursales del segundo trimestre confirman la estabilización en el entorno de los 1.500 procesos trimestrales, muy lejos de los 250 que marcan el nivel medio a largo plazo.
 
Si su empresa está entre las que debe hacer frente a la insolvencia de un cliente,  es importante conocer el procedimiento concursal (antigua suspensión de pagos) para intentar recuperar la mayor cantidad posible de su crédito impagado.
 
La Guía de actuación de la empresa ante el concurso de acreedores – suspension de pago del Registro de Economistas Forenses explica a empresarios y a gestores de empresa como gestionar un concurso. Es un documento de fácil lectura, que aporta información muy útil tanto a los acreedores como a las empresas en concurso.
 
De hecho, el concurso puede ser un medio eficaz para reestructurar la empresa y hacerla nuevamente viable o para liquidarla de forma ordenada, pero en última instancia, su solicitud es obligatoria para la empresa insolvente, y el incumplimiento de esta obligación puede generar graves responsabilidades a los administradores.

¿Qué ocurre cuando no coinciden datos contables y fiscales?

Mario Cantalapiedra – Economista

En el anterior post repasé algunos de los controles concretos que realizan las entidades que se dedican a analizar la información contable de la empresa, para comprobar que lo que en ella se muestra es verídico. Siguiendo en esta línea, me gustaría comentar los aspectos que se analizan, sobre todo por parte de los bancos, cuando le llegan balances de una empresa internos, desarrollados a partir de la contabilidad de la empresa con carácter previo a los ajustes de tipo fiscal, y oficiales, que se presentan ante la Administración Tributaria una vez ajustados extracontablemente.

Las diferencias que puedan producirse, en su caso, entre datos contables internos y oficiales o fiscales normalmente se analizarán de forma detallada, comprobando si se deben al diferente tratamiento otorgado a algunas partidas entre la legislación fiscal y la contable o, por el contrario, persiguen ocultar alguna información relevante sobre la empresa. Ni que decir tiene que, en el primer caso, no debería haber problema, mientras que en el segundo, el analista desconfiará de lo que la empresa le presenta con lo que ello puede acarrear. Los datos contables serán de confianza para el analista en la medida que se ajusten a los criterios de contabilidad aceptados. Y con respecto a los ajustes, en los siguientes cuatro casos las diferencias entre datos contables y fiscales podrán estar justificadas:

  • Gastos que se imputan en la cuenta de pérdidas y ganancias de la empresa, pero que fiscalmente no se consideran deducibles, como puede ser el pago de una multa o de una sanción, o los gastos que representan retribución de los fondos propios de la empresa.
  • Desgravaciones de tipo fiscal que modifican la base imponible del impuesto pero no así el resultado contable, como es el caso de una deducción fiscal a la que tengamos derecho por algún tipo de inversión realizada.
  • Gastos que se contabilizan antes de que puedan computarse fiscalmente, como ocurre con una dotación contabilizada para la cobertura del riesgo derivado de la posible insolvencia de un cliente, que no es deducible por no cumplirse los plazos previstos en la legislación fiscal.
  • Gastos que se declaran fiscalmente antes de que sean contabilizados, como ocurre en el caso de la amortización fiscal acelerada que se permite a los bienes objeto de leasing o arrendamiento financiero.

 Las diferencias por tanto deben estar motivadas y explicadas con total claridad. En este sentido, los ajustes extracontables, además de incluirse en la declaración del Impuesto sobre Sociedades, deberán detallarse dentro de la memoria de las cuentas anuales, de ahí que los analistas de la información de la empresa también revisen este documento para cerciorarse de que todo está correcto.

Ley lucha de morosidad en las operaciones comerciales

 
 

El 29 de junio de 2010 se ha publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el texto definitivo de la Proposición de Ley de modificación de la Ley 3 2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, aprobado por el Congreso de los Diputados el pasado 17 de junio.

 
 

 

 
 

 

 

 

Informe Comportamientos de Pagos 1T 2010

Elaborado por la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad con ayuda de AGC y del resto de asociaciones miembro.

 

 

La Plataforma Multisectorial Contra la Morosidad (PMCM) ha realizado un ejercicio para conocer la situación de la morosidad en España a través de un sistema de encuesta. Se realizó en junio de 2010 obteniéndose 409 respuestas, en su mayor parte, un 94%, de Pymes.

 

El 51% de las empresas encuestadas ha observado que en el primer trimestre de 2010 que el plazo de cobro con empresas privadas se ha alargado. Para el 44% de las empresas encuestadas dicho plazo se ha mantenido sin variación, y solo el 5% restante ha visto reducido el plazo de cobro con las empresas privadas.

 

 

El plazo medio de cobro que se pactó el primer trimestre de 2010 entre empresas del sector privado fue de 93 días, pero el plazo medio de cobro efectivo fue de 107. Ambos datos contrastan con los 57 días de media en el cobro efectivo en el conjunto de Europa (datos 2009)

Respecto al ratio de impagados, el 29% de las empresas encuestadas ha observado un aumento de sus impagados, para un 53% de las empresas el ratio de impagados se ha mantenido sin variación, y solo el 18% restante ha observado una reducción de sus impagados. 

 

 

La ratio de morosidad en España el primer trimestre de 2010, de acuerdo con la encuesta, se cifró en el 4,9%, porcentaje prácticamente idéntico al registrado en 2009. Este nivel de morosidad contrasta con la ratio del 2% que se registra en la UE.

¿Puedo trabajar con un fondo de maniobra negativo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Ahora que la liquidez se ha convertido en la reina de nuestra gestión, si es que no lo es siempre, conviene repasar aspectos referentes al ratio de liquidez (= Activo corriente / Pasivo corriente), aquel que mide la capacidad de nuestra empresa para atender sus compromisos con terceros a corto plazo.

En principio, para que una compañía no presente problemas de liquidez, este ratio habría de ser superior a la unidad, es decir, el activo corriente es superior al pasivo corriente. Pudiera pensarse que bastaría con que fuera igual a 1, no obstante, por lo general debe ser mayor porque en el activo corriente se incluyen partidas tales como los almacenes de la compañía que en algunos casos, no son fácilmente convertibles en dinero a corto plazo, que se lo digan si no a tantas empresas que en los últimos tiempos no han podido dar “salida” a sus existencias debido a la crisis económica. Si el ratio de liquidez es inferior a la unidad, y esta tendencia se mantiene en el tiempo, existen posibilidades de que la empresa tenga problemas para afrontar sus deudas a corto y se vea obligada a solicitar declaración de concurso, aunque, como muchos de vosotros ya estaréis pensando esta afirmación presenta sus matices.

En primer lugar, cuando el ratio de liquidez es superior a 1, una parte del activo corriente es financiada con recursos permanentes (fondos propios y fondos ajenos a largo plazo o pasivo no corriente), permitiendo la existencia de un colchón de liquidez en la empresa y dando lugar a lo que denominamos fondo de maniobra (positivo). Sin embargo, un fondo de maniobra positivo también supone unas mayores necesidades de financiación de los activos corrientes que no pueden ser cubiertas con los acreedores a corto. Entonces, ocurre con este fondo como con tantas otras cosas en la vida, es tan importante no pasarse como el quedarse corto, debiendo contar con un fondo adecuado para el sector en que nos movamos. Esto dicho así queda muy bien, pero ¿cuál es el fondo adecuado para mi sector? Bueno, una referencia que puede valernos es contar con uno que cubra, aproximadamente, el almacén medio de existencias, con él podemos trabajar relativamente tranquilos.

Pero ¿qué pasa si nuestro ratio de liquidez es inferior a la unidad? ¿significa automáticamente que tenemos problemas de liquidez? Pues depende. En muchas empresas de tipo comercial es habitual que el fondo de maniobra sea negativo (pasivo corriente superior al activo corriente), sin que ello signifique que tengan problemas de liquidez. Pensemos, por ejemplo, en el caso típico de una empresa del sector de distribución de electrodomésticos, la cual cobra al contado la mayor parte de sus ventas, y paga a una media de 90 días a sus proveedores, al mismo tiempo que mantiene unas existencias medias reducidas en almacén. En esta empresa su fondo de maniobra será negativo, tendrá, por consiguiente, un coeficiente de liquidez menor a 1, y, sin embargo, no sufrirá problemas de liquidez, puesto que los proveedores están “financiando su actividad”.

Contestando a la pregunta que encabeza el post, a veces es posible trabajar con un fondo de maniobra negativo sin que ello implique tener problemas de liquidez, recurriendo a la financiación que proporcionan los proveedores. De todos modos, cuidado con el recurso permanente a esta financiación, puesto que con la reciente aprobación definitiva de la modificación de la Ley 3/2004 contra la morosidad, ya no se va a poder pagar tan tarde ¿verdad?

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