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Informe Comportamientos de Pagos 1T 2010

Elaborado por la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad con ayuda de AGC y del resto de asociaciones miembro.

 

 

La Plataforma Multisectorial Contra la Morosidad (PMCM) ha realizado un ejercicio para conocer la situación de la morosidad en España a través de un sistema de encuesta. Se realizó en junio de 2010 obteniéndose 409 respuestas, en su mayor parte, un 94%, de Pymes.

 

El 51% de las empresas encuestadas ha observado que en el primer trimestre de 2010 que el plazo de cobro con empresas privadas se ha alargado. Para el 44% de las empresas encuestadas dicho plazo se ha mantenido sin variación, y solo el 5% restante ha visto reducido el plazo de cobro con las empresas privadas.

 

 

El plazo medio de cobro que se pactó el primer trimestre de 2010 entre empresas del sector privado fue de 93 días, pero el plazo medio de cobro efectivo fue de 107. Ambos datos contrastan con los 57 días de media en el cobro efectivo en el conjunto de Europa (datos 2009)

Respecto al ratio de impagados, el 29% de las empresas encuestadas ha observado un aumento de sus impagados, para un 53% de las empresas el ratio de impagados se ha mantenido sin variación, y solo el 18% restante ha observado una reducción de sus impagados. 

 

 

La ratio de morosidad en España el primer trimestre de 2010, de acuerdo con la encuesta, se cifró en el 4,9%, porcentaje prácticamente idéntico al registrado en 2009. Este nivel de morosidad contrasta con la ratio del 2% que se registra en la UE.

¿Puedo trabajar con un fondo de maniobra negativo?

Mario Cantalapiedra – Economista

Ahora que la liquidez se ha convertido en la reina de nuestra gestión, si es que no lo es siempre, conviene repasar aspectos referentes al ratio de liquidez (= Activo corriente / Pasivo corriente), aquel que mide la capacidad de nuestra empresa para atender sus compromisos con terceros a corto plazo.

En principio, para que una compañía no presente problemas de liquidez, este ratio habría de ser superior a la unidad, es decir, el activo corriente es superior al pasivo corriente. Pudiera pensarse que bastaría con que fuera igual a 1, no obstante, por lo general debe ser mayor porque en el activo corriente se incluyen partidas tales como los almacenes de la compañía que en algunos casos, no son fácilmente convertibles en dinero a corto plazo, que se lo digan si no a tantas empresas que en los últimos tiempos no han podido dar “salida” a sus existencias debido a la crisis económica. Si el ratio de liquidez es inferior a la unidad, y esta tendencia se mantiene en el tiempo, existen posibilidades de que la empresa tenga problemas para afrontar sus deudas a corto y se vea obligada a solicitar declaración de concurso, aunque, como muchos de vosotros ya estaréis pensando esta afirmación presenta sus matices.

En primer lugar, cuando el ratio de liquidez es superior a 1, una parte del activo corriente es financiada con recursos permanentes (fondos propios y fondos ajenos a largo plazo o pasivo no corriente), permitiendo la existencia de un colchón de liquidez en la empresa y dando lugar a lo que denominamos fondo de maniobra (positivo). Sin embargo, un fondo de maniobra positivo también supone unas mayores necesidades de financiación de los activos corrientes que no pueden ser cubiertas con los acreedores a corto. Entonces, ocurre con este fondo como con tantas otras cosas en la vida, es tan importante no pasarse como el quedarse corto, debiendo contar con un fondo adecuado para el sector en que nos movamos. Esto dicho así queda muy bien, pero ¿cuál es el fondo adecuado para mi sector? Bueno, una referencia que puede valernos es contar con uno que cubra, aproximadamente, el almacén medio de existencias, con él podemos trabajar relativamente tranquilos.

Pero ¿qué pasa si nuestro ratio de liquidez es inferior a la unidad? ¿significa automáticamente que tenemos problemas de liquidez? Pues depende. En muchas empresas de tipo comercial es habitual que el fondo de maniobra sea negativo (pasivo corriente superior al activo corriente), sin que ello signifique que tengan problemas de liquidez. Pensemos, por ejemplo, en el caso típico de una empresa del sector de distribución de electrodomésticos, la cual cobra al contado la mayor parte de sus ventas, y paga a una media de 90 días a sus proveedores, al mismo tiempo que mantiene unas existencias medias reducidas en almacén. En esta empresa su fondo de maniobra será negativo, tendrá, por consiguiente, un coeficiente de liquidez menor a 1, y, sin embargo, no sufrirá problemas de liquidez, puesto que los proveedores están “financiando su actividad”.

Contestando a la pregunta que encabeza el post, a veces es posible trabajar con un fondo de maniobra negativo sin que ello implique tener problemas de liquidez, recurriendo a la financiación que proporcionan los proveedores. De todos modos, cuidado con el recurso permanente a esta financiación, puesto que con la reciente aprobación definitiva de la modificación de la Ley 3/2004 contra la morosidad, ya no se va a poder pagar tan tarde ¿verdad?

Reducir los plazos de pago a 60 días ahorraría 2.485 millones a las PYMES

De acuerdo con los cálculos de la Administración, la reducción de los plazos de pago a 60 días generaría un ahorro financiero neto de unos 2.485 millones de euros anuales a las pymes y autónomos. De acuerdo con los cálculos de la Administración sobre las medidas contra la morosidad previstas en el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible la obligación de pago en 60 días para las empresas, cuando el proveedor sea una pyme o autónomo, generará un ahorro financiero neto [diferencia entre la disminución de costes financieros para las pyme y el aumento para grandes empresas] de unos 2.485 millones de euros al año.

El Anteproyecto incluye también la reducción del plazo de pago de las Administraciones de 60 a 30 días que, según estas estimaciones, generará un ahorro financiero adicional para las empresas de unos 759 millones de euros al año. Desde el punto de vista macroeconómico, la Administración calcula que estas medidas de lucha contra la morosidad, en el horizonte 2020, generarán incrementos adicionales del PIB [0,25%], el empleo [0,1%] y la inversión [0,5%] hasta 2020. Todos estos cálculos están contenidos en la Memoria del Análisis del Impacto Normativo del Anteproyecto. Con estas medidas [contra la morosidad] se pretende restringir el uso indebido del crédito del proveedor como instrumento de financiación de las empresas o de las Administraciones Públicas. Este uso se basa, con frecuencia, en las asimetrías de poder de mercado entre empresa o administración cliente y proveedor. La reforma introducida, en consecuencia, reequilibra estas relaciones de poder y permite un desarrollo de la actividad económica en condiciones más competitivas. En particular, conviene tener presente que la reforma reducirá las necesidades de financiación de las pyme, para las que el coste de los recursos financieros es más elevado que para las grandes empresas o las Administraciones Públicas, explica la Memoria.

El RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) y su función en la gestión de riesgos

Mario Cantalapiedra – Economista

El RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) es un fichero de incumplimiento de obligaciones dinerarias de titularidad privada constituido por información relativa a impagos efectuados por personas jurídicas.

Aunque antaño el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) recogía también datos de personas físicas, hoy en día ya no lo hace,  al ser declarado ilegal por Resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia de 8 de febrero de 2005. En este sentido, el RAI siempre ha estado envuelto en polémica sobre su legalidad, inclusive para el caso de personas jurídicas, de ahí que exista quien piense que tarde o temprano llegará a desaparecer, pero mientras ello se decide, debemos tener en cuenta que hoy por hoy nuestra empresa puede aparecer en él si impaga un efecto comercial aceptado.

El Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) surge a raíz del interés de las entidades financieras en controlar las devoluciones de efectos comerciales y dotar de mayor seguridad su descuento, y para ello viene a recoger los impagos de cuantía igual o superior a trescientos euros producidos en documentos en los que conste la firma del deudor reconociendo la deuda, es decir, documentos que estén “aceptados”. Estos documentos pueden ser letras de cambio, pagarés cambiarios, cheques de cuenta corriente y pagarés de cuenta corriente, que sean de uso en masa en el sistema bancario y tengan fuerza ejecutiva. También se incluyen los recibos que suplen a las letras de cambio en los que conste la aceptación del deudor con su firma, aunque no cuenten con fuerza ejecutiva.

El RAI recoge para una persona jurídica el número total de efectos impagados, el importe total de los mismos y la fecha de la última incidencia registrada, siendo el plazo actual de permanencia de la información de treinta meses, con lo cual comprobamos que el rastro del impago permanece bastante tiempo después de que éste se produce. La consulta al RAI puede dar resultado positivo (la empresa consultada tiene impagados sin subsanar en los últimos treinta meses), negativo (la empresa no tiene impagados en el período) o cero (la empresa ha tenido impagados en el período que han sido subsanados). A continuación podemos ver un ejemplo de cómo se muestra la información en una consulta con resultado positivo al fichero RAI:

Los datos que aparcen en el Registro de Aceptaciones Impagadas son aportados por las entidades de depósito, en concreto por bancos, cajas de ahorro, cajas rurales y cooperativas de crédito. Por tanto, estamos ante un fichero de titularidad y financiación privadas que, a pesar de que nació con la idea de ser de uso exclusivo para las entidades adscritas al mismo, ahora puede ser consultado en Internet, previo pago, por acreedores que tengan un crédito concedido o solicitado por una persona jurídica o por empresas cuya actividad consista en proporcionar informes de solvencia, siendo, por tanto, una herramienta accesible en la gestión de riesgos de clientes.

Históricamente los informes del RAI han sido utilizados por las entidades de crédito al estudiar el riesgo de un cliente como paso previo a la concesión de un crédito. Desde la perspectiva de la entidad bancaria, la aparición continua en el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) de una compañía en calidad de deudora indica que tiene o ha tenido problemas de liquidez. En este sentido, el responsable de una compañía debe aclarar y justificar ante el banco los apuntes en el RAI en su contra, detallando sus causas y acreditando su pago posterior o resolución. Hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, las apariciones en el RAI pueden deberse, por ejemplo, a desavenencias comerciales entre empresas y no sólo a problemas de liquidez (por ejemplo, y aunque ello nunca sea aconsejable, se puede producir la devolución de una letra a un proveedor que no ha cumplido sus obligaciones de suministro pactadas en la venta y no atiende a solucionar el conflicto de buena manera).

 

Crédito, Riesgo, y Oportunidades en Tiempos de Crisis – Iberinform

Iberinform y Crédito y Caución participarán como ponentes en las mesas de debate del II Congreso Nacional de Economía y Finanzas: Crédito, Riesgo y Oportunidades en Tiempos de Crisis”.

Madrid será la sede del II Congreso Nacional de Economía y Finanzas: “Crédito, Riesgo y Oportunidades en Tiempos de Crisis”. La cita está dirigida a los responsables de las principales áreas de gestión de empresas. En el, participarán responsables de diferentes ámbitos, entre los que se encuentran Crédito y Caución e Iberinform.

 

FICHA TÉCNICA

II Congreso Nacional de Economía y Finanzas: Crédito, Riesgo y Oportunidades en Tiempos de Crisis. Lugar: Hotel NH Parque de las Avenidas. C/ Biarritz, 2 [Madrid]. Miércoles, 10 de junio de 2009. Horario: 9:00-19:00 horas. Más información: 902101877

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