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Gestión financiera en las pymes españolas frente a la crisis del “coronavirus” (parte 1)

Mario Cantalapiedra – Economista

El pasado martes 31 de marzo impartí el webinar “Las pymes españolas frente a la crisis del coronavirus ¿Cuál es la mejor manera de afrontarla desde el punto de vista financiero?” al que asistieron representantes de alrededor de 300 pequeñas y medianas empresas.

Durante la sesión traté de analizar los principales cambios que en la gestión financiera de las empresas nos está obligando a realizar la crisis del coronavirus, y de aportar algún consejo práctico que nos permita anticiparnos a los problemas de liquidez. En cuanto a las medidas emprendidas por el Gobierno, sobre todo hice referencia a la línea de avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y a los aplazamientos de impuestos y de cotizaciones a la Seguridad Social que se han previsto.

Tal como comenté a los asistentes al webinar, deseo compartir en el blog las cuestiones analizadas que considero más reseñables, y aclarar algún aspecto que pudo quedar pendiente.

Cambios en la gestión financiera

En lo referente a los cambios en la gestión financiera de la empresa, entendiendo que esta consiste en adecuar las corrientes de cobros y pagos garantizando el nivel de liquidez necesario para el normal desarrollo de la actividad, considero que en este momento es fundamental:

  • Incidir en la reducción de costes, eliminando todo aquello que no se considere imprescindible y planteando la subcontrata de elementos no esenciales que permitan liberar recursos.
  • Asegurar la liquidez ajustando activos y pasivos a corto, por ejemplo, reduciendo los plazos en almacén y de cobro a clientes, incrementando los de pago a proveedores, o aplazando impuestos y cotizaciones sociales
  • Dar una importancia fundamental al control presupuestario que inclusive nos lleve a calcular el presupuesto de tesorería semanalmente y a tenerlo permanentemente actualizado.

Línea de avales Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, para pymes

En primer lugar, comentar que las características de esta línea ya se encuentran publicadas en la web del ICO. Y en cuanto a las dudas que surgieron sobre ella en el webinar, señalar lo siguiente:

  • Aunque el importe previsto por el Gobierno alcanza los 100.000 millones de euros, realmente solo se han activado 20.000, de los cuales 10.000 van destinados a avalar préstamos y renovaciones que soliciten pymes y autónomos. Esta cantidad en mi opinión no será suficiente ante la generalización de problemas de liquidez que tienen las pymes y las informaciones sobre su demanda que me están llegando, por lo que estimo que habrá de ser aumentada.
  • El plazo de la operación puede ser hasta un máximo de 5 años con 12 meses de carencia en la devolución del capital.
  • El Estado garantiza para el caso de las pymes el 80 por ciento del principal de la operación (no garantiza ni el pago de intereses ni de comisiones).
  • El coste del aval estatal es asumido por las entidades financieras.
  • Los solicitantes no han de figurar en situación de morosidad en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) a 31 de diciembre de 2019. Tampoco pueden estar sujetos a procedimiento concursal a 17 de marzo de 2020.
  • No es necesario que el empresario haya cesado la actividad para solicitar el préstamo que es avalado por el Estado.
  • La línea está prevista para empresas de cualquier sector de actividad que tengan hasta 250 empleados y ventas inferiores a 50 millones de euros o un total de activo inferior a 43 millones de euros.
  • Está disponible para operaciones suscritas desde el 18 de marzo y hasta el 30 de septiembre de 2020, o hasta que se agoten los fondos previstos por el Gobierno.
  • Aunque el ICO no lo señala la previsión es que los bancos ofrezcan los préstamos a tipo fijo (al ser operaciones a largo plazo, así se aseguran de conocer de antemano el interés que percibirán). En cualquier caso, las entidades financieras tienen la obligación de garantizar que los costes de estos préstamos para las empresas se mantendrán en línea con los que les cobraban antes del inicio de la crisis del coronavirus.

Consejos para elaborar el presupuesto de tesorería

Mario Cantalapiedra – Economista

En la confección del presupuesto de tesorería de cualquier empresa bastará con reflejar, en forma de tabla, los cobros y pagos previstos para cada uno de los períodos, normalmente de forma separada. El saldo inicial del presupuesto se obtendrá del último balance cerrado por la compañía, representando lo que se conoce como posición inicial de tesorería. Sumando a este saldo, en cada uno de los periodos que se consideren, la diferencia prevista entre cobros y pagos se llega al saldo final. Como no puede ser de otro modo, el saldo final de un período será el inicial del siguiente.

Es muy importante tratar de incluir en el presupuesto todos los cobros y pagos que puedan acontecer en la empresa, sin olvidar aquello de que “hacer predicciones es muy difícil sobre todo si se refieren al futuro” tal como proclamaba el Premio Nobel danés Niels Bohr.

Los cobros que formarán parte del presupuesto de tesorería podrán tener la siguiente procedencia:

  • Por ventas. Se obtendrán a partir del presupuesto de ventas y según las condiciones de cobro pactadas con los diferentes clientes. Tal como os comente en el post anterior, mi criterio es ser conservador a la hora de incluir las cifras previstas de cobros en el presupuesto de tesorería, teniendo en cuenta, independientemente de las condiciones pactadas con los clientes, factores correctores en función de la morosidad que sufra la empresa.
  • Otros cobros. Por intereses por depósitos o cuentas bancarias, por ventas de activos no corrientes, por subvenciones (si es que todavía queda alguna a la que se pueda optar), por préstamos recibidos, por ampliaciones de capital, etcétera.

Los pagos a incluir en este presupuesto podrán tener los siguientes orígenes:

  • Por compras de materias primas. Se obtendrán del presupuesto de compras, teniendo en cuenta las condiciones de pago a proveedores.
  • Por remuneraciones al personal productivo.
  • Por gastos generales de producción (luz, limpieza, seguros, reparaciones, etcétera).
  • Por gastos de administración y venta (salarios del personal no productivo, teléfono, material de oficina, etcétera).
  • Otros pagos. Pagos correspondientes a impuestos que no representan gasto (como, por ejemplo, el IVA), pagos por devolución de financiación ajena (préstamos, arrendamientos financieros, etcétera), por liquidaciones de intereses y comisiones de las entidades bancarias, por dividendos, por inversión en activo no corriente, y cualesquiera otros que la empresa tenga que afrontar.

Resulta primordial prever, y aquí es muchas veces donde nos podemos encontrar posteriores sorpresas muy desagradables, los pagos que se producen con una menor frecuencia en el ejercicio, tales como seguros, impuestos anuales o comisiones de avales bancarios. Dentro de este tipo de pagos, y siempre que sea factible, se deberá procurar solicitar comunicaciones previas de las entidades acreedoras correspondientes donde se nos informe de las fechas e importes que serán cargados en nuestras cuentas. Procedimiento que, por ejemplo, es habitual que sigan las compañías aseguradoras con los seguros domiciliados. 

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Las tensiones de liquidez y el presupuesto de tesorería

Mario Cantalapiedra – Economista

El presupuesto de tesorería adquiere gran importancia en las pequeñas y medianas empresas donde es habitual que se conviva con tensiones de tesorería y sea, por tanto, necesario controlar continuamente la posición de liquidez. No parece que sea 2011 el año en que esta situación mude, por lo que, de nuevo, los empresarios harán de este presupuesto su compañero fiel e inseparable y el origen de muchos de sus quebraderos de cabeza.

En el presupuesto de tesorería lo que recogemos, a priori, son los flujos de cobro y pago que se producen en el tiempo, es decir, la corriente monetaria de la compañía que se genera a partir de la corriente económica, representada por ingresos y gastos, pero que contempla una distinta evolución temporal. Luego en este documento lo que prima es el principio de caja, el cual se basa en cobros y pagos, antes que el principio contable del devengo, que considera a los ingresos y gastos. No obstante, antes de realizar el presupuesto de cobros y pagos, se deberá contar con la previsión de ingresos y gastos que los originan. Y mucha prudencia a la hora de incluir la previsión de cobros en el presupuesto de tesorería de la empresa, recordar que el tiempo en que una venta significaba un cobro ha quedado atrás, es preferible que tengamos una mentalidad muy conservadora al presupuestar todo aquello factible de cobrarse y, sin embargo, seamos muy estrictos con todo aquello que a buen seguro tendremos que pagar.

El esquema temporal adecuado para el presupuesto de tesorería dependerá de la política de entradas y salidas monetarias concreta que se siga en la empresa, sin que existan soluciones estándares válidas para todas las compañías y en todos los momentos. Una práctica utilizada por algunas empresas, y que puede ser aconsejable, consiste en realizar dos tipos de documentos; uno que muestre la posición inmediata de tesorería, semanal o quincenal, con una evolución detallada de cada cobro o pago a realizar, y otro en el que se contemple un horizonte más amplio, trimestre o semestre, al que llamaríamos auténtico presupuesto de tesorería, donde existe un menor detalle en la corriente de flujos prevista pero que permite tomar decisiones para corregir los desequilibrios futuros con suficiente antelación. No olvidemos que el principal objetivo del presupuesto de tesorería es precisamente detectar la aparición de esos posibles desequilibrios.