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Diez funciones del responsable financiero de una pyme

Mario Cantalapiedra – Economista

El responsable financiero de una pequeña y mediana empresa reúne en su persona una serie de funciones que en una empresa de mayor dimensión son realizadas por todo un departamento. En base a mi experiencia, se me ocurren las diez funciones siguientes que puede llegar a realizar y que te invito a repasar conmigo:

  1. Desarrollar, mantener y dirigir una organización contable, con los registros necesarios para controlar la gestión de los recursos en la empresa, que permita realizar los informes de forma exacta y en plazo adecuado.
  2. Preparar la planificación financiera a largo plazo conocidas las previsiones de ventas y las políticas de inversión y financiación de la empresa. Del mismo modo, deberá gestionar y controlar el desarrollo de las previsiones a corto reflejadas en el presupuesto de tesorería.
  3. Representar a la empresa en sus relaciones con organismos privados y públicos en materia económico-financiera. Por ejemplo, suele ser el interlocutor en las relaciones con las entidades financieras o con la Administración Tributaria en lo referente a información económico-financiera.
  4. Analizar las inversiones a largo plazo decididas por la dirección.
  5. Estar al corriente de las distintas alternativas de financiación de las inversiones, de sus costes y de sus plazos. También puede buscar y, en su caso, gestionar las ayudas y subvenciones de tipo financiero a las que opte la empresa.
  6. Conocer las diversas alternativas de inversión de los excedentes o puntas de tesorería generados en el desarrollo de la actividad.
  7. Mantener un sistema de control y gestión de los cobros de facturas emitidas a clientes, siguiendo la evolución de la morosidad de los clientes, con el apoyo de otras áreas de la empresa como la comercial o la legal, hasta su cobro final o declaración de fallidos.
  8. Mantener el control de la cartera de efectos comerciales pendientes de aceptar y de descontar, comprobar y conciliar los extractos de cuentas corrientes y de crédito bancarias, conocer las condiciones y el estado de las líneas de crédito, de préstamo, de avales, etcétera.
  9. Conocer los aspectos legislativos que sean de su incumbencia en los ámbitos contable, fiscal o mercantil y sus modificaciones, así como coordinar la implantación de los correspondientes cambios dentro de su área de responsabilidad.
  10. Otras funciones residuales. En muchas pequeñas empresas asumirá una serie de tareas que propiamente no son de índole contable o financiero, por ejemplo y dependiendo del tipo de compañía, puede ser la persona encargada de gestionar el personal o de tramitar y controlar los seguros de la empresa.

¿Qué es una pyme para el Registro Mercantil?

Mario Cantalapiedra – Economista

La inscripción en el Registro Mercantil es obligatoria para las sociedades mercantiles y potestativa para el empresario individual, salvo en el caso del empresario naviero que está obligado a inscribirse. Si una empresa está obligada a inscribirse en el Registro Mercantil deberá depositar periódicamente en él sus cuentas anuales. A estos efectos existe un modelo específico de presentación de cuentas anuales para las pymes, el cual presenta unas menores exigencias de información que en el caso de empresas mayores. Para poder utilizar este Modelo pymes de cuentas anuales se atiende, de nuevo, a las características de activo, cifra de negocios y número de empleados que presenten las empresas, de tal modo que podrán utilizarlo aquellas que durante dos ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  • Que el total de sus partidas del activo no supere los dos millones ochocientos cincuenta mil euros.
  • Que su cifra anual de negocios no supere los cinco millones setecientos mil euros.
  • Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a cincuenta.

Las cuentas anuales a presentar en el Registro Mercantil bajo el Modelo pymes son el Balance, la Cuenta de pérdidas y ganancias, el Estado de cambios en el patrimonio neto y la Memoria. De este modo, las pequeñas y medianas empresas no tienen que presentar el Estado de flujos de efectivo destinado a compañías de mayor dimensión. Dentro de este Modelo pymes de presentación también se encuentran las microempresas, para las que la legislación contable articula unos criterios específicos de contabilización en las operaciones de arrendamiento financiero y en el gasto del impuesto sobre beneficios. Son microempresas las compañías que durante dos ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos de las circunstancias siguientes:

  • Que el total de las partidas del activo no supere el millón de euros.
  • Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los dos millones de euros.
  • Que el número medio de trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a diez.

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¿Qué es una pyme para la Unión Europea?

Mario Cantalapiedra – Economista

El concepto de pyme que se utiliza a nivel de la Unión Europea lo podemos encontrar en la Recomendación 2003/361/CE de la Comisión de las Comunidades Europeas, de 6 de mayo de 2003, sobre la definición de microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas. La Recomendación lo que persigue fundamentalmente es fijar el marco adecuado para coordinar las ayudas comunitarias y estatales a este colectivo de empresas. Se trata de evitar que compañías cuyo poder económico sea superior al de una verdadera pyme puedan aprovecharse de los mecanismos de apoyo destinados específicamente a éstas. De este modo, se exigirá el cumplimiento de los requisitos a los que me referiré a continuación para poder optar a subvenciones y ayudas públicas destinadas a pymes dentro de la Unión Europea.

Según la Recomendación 2003/361/CE una mediana empresas es aquella que tiene menos de 250 trabajadores y una cifra de negocio anual no superior a 50 millones de euros, o bien un balance general anual no superior a 43 millones de euros. Es decir, se ha de cumplir el criterio del número de trabajadores y uno de los otros dos, ya sea el de facturación o el de balance, indistintamente. Por su parte, una pequeña empresa es aquella que tiene menos de 50 empleados y una cifra de negocio anual o un balance general anual no superior a 10 millones de euros. Por último, se considera microempresa a la compañía con menos de 10 empleados y que tiene una cifra de negocio anual o un balance general anual no superior a los 2 millones de euros.

Esta definición de microempresas, medianas y pequeñas empresas, que se utiliza desde su entrada en vigor el 1 de enero de 2005, sólo es vinculante para determinadas materias, como las ayudas estatales y la aplicación de los fondos estructurales o de los programas comunitarios. No obstante, la Comisión Europea recomienda encarecidamente a los países miembros, al Banco Europeo de Inversiones y al Fondo Europeo de Inversiones que la utilicen como referencia.

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