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Ratios de endeudamiento y calidad de la deuda

Mario Cantalapiedra – Economista

Mediante el ratio de endeudamiento se puede analizar cuál es la composición relativa de las fuentes de financiación en una empresa. Para calcular este ratio podemos comparar la proporción que representan las deudas (financiación ajena) sobre el total de fuentes financieras (financiación ajena más propia) del siguiente modo:

Un ratio de endeudamiento que arroje un resultado elevado supone una fuerte dependencia de la financiación ajena, del tal modo que cuanto menor sea el ratio, mayor independencia financiera tendrá la compañía. Tradicionalmente se ha situado el ideal de este ratio entre el 50 por ciento (fondos propios y fondos ajenos en igual proporción) y el 60 por ciento (cierto mayor peso relativo de los fondos ajenos). A partir de que la proporción de financiación ajena vaya elevándose, los suministradores de fondos ajenos serán cada vez más caros y exigirán unas mayores garantías a la empresa, en el supuesto de que accedan finalmente a concederle más financiación. Ni que decir tiene que en la economía española hemos vivido en los últimos tiempos un alejamiento del mencionado ideal, especialmente en sectores concretos de la actividad como el sector inmobiliario. Creo que a nadie se le escapa que los problemas económicos de nuestro país vienen explicados en gran parte por un exceso de endeudamiento, y no sólo del conjunto de las administraciones públicas sino también de empresas y familias. El crédito se ha concedido con demasiada facilidad y ahora toca pagarlo, como oí el otro día por ahí: “la fiesta se ha acabado”.

En el mundo empresarial es recomendable además profundizar en el análisis del endeudamiento y conocer la composición interna del mismo, para lo que puede utilizarse el que se denomina ratio de calidad de la deuda: 

Este coeficiente determina la proporción que representa la deuda a corto plazo (pasivo corriente) sobre el total de deuda (pasivo corriente más pasivo no corriente), interesando que sea lo menor posible, puesto que reflejará una mayor facilidad para devolver los fondos ajenos al dilatarse los vencimientos de éstos en el tiempo. Ya que debemos dinero, por lo menos que lo debamos tarde… aunque no sé yo si será el caso de muchos de los que leéis estas líneas.