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Siete medidas para controlar la morosidad

Mario Cantalapiedra – Economista

Mi último post de este año tan convulso que ahora toca a su fin, deseo dedicarlo a la noble tarea de resumir algunos de los aspectos fundamentales que hemos visto en el blog a lo largo del ejercicio. Siete medidas prácticas, referencia premeditada a número bíblico donde los halla, que pueden ayudarnos a luchar contra la lacra de la morosidad:

 

  1. Investigar a los clientes a través de las distintas fuentes de información existentes, acudiendo en los casos que, por la importancia relativa del comprador, se considere oportuno, a informes investigados que complementan la información de los registros públicos con entrevistas a los propios responsables de las empresas.
  2. Utilizar herramientas de protección contra el impago de los clientes como el seguro de crédito, planteándose esta opción en términos de coste de oportunidad, es decir, comparando el coste de cobrar las facturas de clientes con el de no hacerlo.
  3. Acogerse a la alternativa del arbitraje para resolver los conflictos en el pago de las facturas que puedan surgir. Si se opta por esta fórmula, incluirla de forma expresa en el clausurado del contrato que se firme con el cliente previamente a establecer la relación comercial.
  4. Si se contratan los servicios de empresas especializadas en el recobro de facturas, buscar entidades que acrediten pruebas de actuar dentro de la legalidad, y de forma ética, tanto a la hora de reclamar la deuda al moroso como en el momento de entregarnos las cantidades que recuperen.
  5. Incluir en los contratos que se firmen con el cliente, previos a la venta, una cláusula de reserva de dominio sobre los bienes objeto de transmisión. A la hora de emitir las facturas incluir “al dorso” un texto que reproduzca las condiciones de pago, el cual especifique además dicha reserva de dominio.
  6. Aplicar los intereses de demora previstos por la legislación (Ley 3-2004) contra la morosidad, los cuales surgen automáticamente si el cliente no paga el día de vencimiento sin necesidad de aviso ni requerimiento previo.
  7. Denunciar las cláusulas abusivas sobre fechas de pago o intereses de demora que difieran de lo expuesto en la legislación contra la morosidad vigente, a través de las asociaciones, federaciones o corporaciones de empresarios, profesionales o autónomos a las que podamos pertenecer.

Con este resumen sólo me queda desearos a todos los que seguís este blog Feliz Navidad y próspero 2011, si es posible….”sin clientes morosos”.

Cómo defender la propiedad de los bienes vendidos a un moroso

Mario Cantalapiedra – Economista

La Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, en su artículo 10, regula la posibilidad de pactar cláusulas de reserva de dominio, con el fin de que el vendedor de bienes conserve la propiedad de los mismos hasta que reciba el pago total de la deuda. Este es uno de los artículos de la Ley 3/2004 que no se ha visto modificado por la Ley 15/2010, de 5 de julio, por lo que sigue vigente en los términos redactados inicialmente. Por su interés creo conveniente reproduciros el texto completo de dicho artículo:

 “En las relaciones internas entre vendedor y comprador, aquél conservará la propiedad de los bienes vendidos hasta el pago total del precio, siempre que se haya convenido expresamente una cláusula de reserva de dominio entre comprador y vendedor antes de la entrega de los bienes.

Sin perjuicio de la aplicación del artículo 1.112 del Código Civil, el vendedor podrá subrogar en su derecho a la persona que, mediante la realización de anticipos, financiación o asunción de la obligación, realiza la contraprestación por cuenta del deudor o permite a este ultimo adquirir derecho sobre el objeto de la reserva de dominio o utilizarlo cuando dicha contraprestación se destina, efectivamente, a ese fin.

Entre las medidas de conservación de su derecho, el vendedor o el tercero que haya financiado la operación podrá retener la documentación acreditativa de la titularidad de los bienes sobre los que se haya pactado la reserva de dominio”.

Por tanto, se nos permite incluir la cláusula de reserva de dominio sobre los bienes que vendemos a nuestros clientes, pero eso sí, siempre que se haya pactado con antelación a la entrega de dichos bienes. Luego en los contratos que se firmen con el cliente previos a la venta, será importante incluir una cláusula en este sentido. Y a la hora de facturar, si hemos respetado el requisito previo del pacto, puede ser interesante incluir “al dorso” de las factura un texto que reproduzca las condiciones de pago y que además especifique la reserva de dominio. Esta precaución nos puede ayudar a agilizar un posible proceso judicial posterior si las cosas se ponen mal con el cobro de la factura. Ah, eso sí, para las empresas que comercialicen servicios en vez de bienes, no existe tal protección, ante la imposibilidad de conservar la propiedad de un servicio ya prestado.