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Recomendaciones de la CNMV a la hora de solicitar servicios “fintech”

Mario Cantalapiedra – Economista

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de publicar una guía en la que informa al público en general sobre el fenómeno fintech que, en su opinión, “hace referencia a todas aquellas actividades que impliquen el empleo de la innovación y los desarrollos tecnológicos para el diseño, oferta y prestación de productos y servicios financieros”.

En esta guía, además de tratar los tipos de fintech (verticales) que pueden existir en función de los productos o servicios ofertados o del modelo de negocio, se aborda un asunto muy interesante como es el de los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de solicitar los servicios fintech. En concreto, la CNMV detalla los 6 siguientes:

  1. Las actividades realizadas por las fintech, al igual que las que realizan las entidades financieras tradicionales, tienen sus riesgos. De hecho, desde el organismo supervisor se destaca como este tipo de empresas se enfrentan a riesgos específicos al utilizar tecnologías que pudieran no estar todavía suficientemente maduras o al ofrecer modelos de negocio disruptivos.
  1. En las actividades realizadas por empresas fintech, es de suma importancia la seguridad de los datos almacenados de sus clientes. Por este motivo, la CNMV señala que deben contar con medidas de protección suficientes.
  1. Los servicios prestados por las empresas fintech resultan muy atractivos porque ofrecen entornos sencillos y fáciles de utilizar y simplifican la gestión de las finanzas personales. No obstante, su utilización debe ir acompañado del correspondiente conocimiento del servicio o producto que se desea contratar y de las ventajas y riesgos asociados al mismo. Los avances tecnológicos no deben considerarse como un sustituto de la educación financiera.
  1. Antes de contratar los servicios de una empresa fintech, es necesario comprobar que cumple con todos los requisitos legales para prestar su actividad y que, en su caso, cuenta con la correspondiente autorización. Por ejemplo, si es una plataforma de crowdlending que intermedia préstamos ha de contar con la oportuna autorización de la CNMV, previo informe del Banco de España. El problema se da con aquellas modalidades fintech, como por ejemplo la financiación mediante el anticipo de facturas o pagarés (invoice trading), que de momento no cuentan con regulación específica.
  1. La utilización de big data por parte de las empresas fintech facilita que los servicios que ofrecen sean cada vez más personalizados. Según la CNMV, esta personalización puede dificultar la comparación entre servicios e inducir al cliente o potencial cliente a tomar decisiones de inversión condicionadas excesivamente por las preferencias marcadas.
  1. Por último, se nos recomienda desde el organismo supervisor que antes de contratar los servicios de una empresa fintech, nos informemos sobre el uso que va a realizar de nuestros datos.

El crédito al consumo y su tasa de morosidad aumentan en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La tasa de morosidad bancaria en España ha descendido hasta situarse en 5,10 por ciento en octubre de 2019, lo que representa su nivel más bajo desde el 5,08 por ciento que alcanzó en diciembre de 2009, pero lo está haciendo a consta de un menor crédito concedido por las entidades financieras. Si en diciembre de 2009 el volumen de crédito en vigor se situaba en los 1,870 billones de euros, en octubre de 2019 era de 1,192 billones de euros, un importe bastante inferior.

No obstante, no todos los elementos que forman parte del crédito bancario están teniendo el mismo comportamiento. Así, se puede comprobar como el crédito al consumo está aumentando de forma considerable en los últimos tiempos. Dentro de él se incluye la financiación a la que recurre una familia, por ejemplo, para comprar un automóvil o un electrodoméstico, o inclusive para afrontar un período de concentración de pagos como la actual. Los bancos suelen conceder estos créditos de pequeña cuantía a sus clientes con mayor facilidad, pero a costa de repercutirles también un precio mayor. Pues bien, en base a los datos del Banco de España (BdE), se puede comprobar como el volumen de créditos al consumo ha aumentado en más de 30.000 millones desde 2013 hasta septiembre de 2019, lo que en términos relativos representa un incremento de más del 50 por ciento. En cuanto a la tasa de morosidad del crédito bancario, se sitúa en el 5,14 por ciento, con una tendencia también creciente a diferencia de lo que ocurre con la tasa de morosidad bancaria general. Desde el propio BdE ya se ha manifestado en más de una ocasión la preocupación porque el crédito al consumo se dispare, las entidades financieras relajen sus criterios de concesión y si la coyuntura económica empeora implique un aumento de la morosidad bancaria. Lo cierto es que si una familia tiene problemas para afrontar sus deudas, es lógico que antes deje de pagar un crédito al consumo que la hipoteca.

Evolución morosidad bancaria del crédito al consumo en EspañaMorosidad_consumoFuente: Elaboración propia a partir de los datos del Banco de España.

Un resumen de 2019: “lo único constante es el cambio”

Mario Cantalapiedra – Economista

Llega el final de 2019 y con él un aniversario que me gustaría compartir contigo. Se cumplen 10 años desde que inicié mi colaboración con Gestores de Riesgo y Morosidad, durante los cuales he compartido casi 600 posts en los que con diferente grado de éxito he tratado de aportar mi granito de arena sobre la gestión del riesgo de crédito comercial, la morosidad y los temas económicos en general, en este mundo complejo y de cambio constante en el que nos toca vivir.

Aprovechando este hito, quiero recuperar la tradición de dedicar el último post del año a repasar los temas más destacados tratados en el blog durante el ejercicio. En este caso, he rescatado los cinco siguientes:

  • El protagonismo de uno de los primeros posts del año fue para la coopetición”, término con el que se designa la combinación de las ventajas de la competencia y la cooperación como estrategia empresarial, el cual se está utilizando para describir el nuevo ecosistema financiero que surge con la entrada en el mercado de las fintech.
  • ¿Debo vender a un cliente que ha cesado su actividad de modo temporal, aunque siga existiendo, mantenga su personalidad jurídica y su antigüedad, y pueda retomar su actividad empresarial en cualquier momento? Te ofrecí mi opinión al respecto allá por el mes de febrero.
  • Los informes comerciales que ayudan a tomar decisiones de crédito sobre los clientes suelen incluir una opinión de crédito. El problema es que este dato suele ofrecerse para el conjunto de los proveedores y a veces es difícil de interpretar. A través de un ejemplo práctico, te mostré cómo calcular la opinión de crédito individual.
  • En el mes de septiembre repasé las importantes consecuencias que conlleva la revocación del número de identificación fiscal (NIF) a una empresa por parte de Hacienda.
  • ¿Puede una empresa demostrar su solvencia a través de la información que suministra la CIRBE? Traté de demostrar que, en determinadas circunstancias, la respuesta a esta pregunta es sí.

time-for-a-change-3842467_1920Fuente: Alexas_Fotos

Decía Heráclito que “lo único constante es el cambio”. En nuestros días se debate sobre el cambio climático o el tecnológico, y sí parece que lo único cierto sea el cambio, por otro lado, a una velocidad nunca antes vista. En medio de esta vorágine todavía queda tiempo para desearte Feliz Navidad y lo mejor para 2020.

La economía española desacelera pero se mantiene en la senda del crecimiento

Mario Cantalapiedra – Economista

Según las últimas proyecciones macroeconómicas del Banco de España (BdE) para el período 2019-2022, nuestro PIB seguirá creciendo en los próximos años aunque lo hará a un ritmo menor. Con respecto a las proyecciones anteriores de septiembre, el organismo supervisor mantiene inalterado el crecimiento del PIB en base a fuerzas de signo contrario que se equilibran y dan por resultado un efecto neto nulo. Ahora contempla una recuperación menos vigorosa de los mercados de exportación de la estimada en septiembre, pero esta se compensa con un mayor crecimiento del PIB en la segunda mitad del año.

Así el avance previsto se mantiene en el 2 por ciento para 2019 (cuatro décimas menos que en 2018), el 1,7 por ciento para 2020 y el 1,6 por ciento para 2021. Asimismo el BdE incorpora en esta ocasión la previsión de crecimiento del PIB para 2022 que estima será del 1,5 por ciento. Luego cada año de la serie planificada traerá un crecimiento menor que el anterior. En su opinión este crecimiento seguirá apoyándose fundamentalmente en la demanda interna, tras la cual se esconde la recuperación del patrimonio de familias y empresas españolas en los últimos años, así como en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que favorecerá el mantenimiento de unas condiciones financieras holgadas.

En cuanto al mercado laboral, la mencionada desaceleración de la economía implicará que el ritmo en la creación de empleo también se modere en los próximos ejercicios. No obstante, el BdE cree que la tasa de paro (en porcentaje de la población activa) se situará alrededor del 12,5 por ciento a finales de 2022, a pesar de que estima un crecimiento de la población activa en el período. Para el presente ejercicio de 2019 el organismo supervisor considera que la tasa de paro cerrará en el 14,3 por ciento, prácticamente el mismo nivel observado en 2018. En cualquier caso, opino que sigue siendo una tasa inaceptable para un país desarrollado.

Por último, los riesgos que observa el BdE para el crecimiento económico previsto tienen su origen fundamentalmente en el exterior, incluyendo las tensiones comerciales, el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y el hipotético resurgimiento de tensiones geopolíticas en algunas regiones. A nivel interno, el riesgo se asocia con la incertidumbre política en España y el efecto que pueda tener sobre las políticas económicas futuras.

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¿Cuándo consideran las empresas españolas que un cliente es moroso?

Mario Cantalapiedra – Economista

Uno de los elementos fundamentales que han de establecerse en las relaciones comerciales entre cliente y proveedor es el acuerdo sobre la fecha de pago de las facturas. Una vez que llega esta, si el cliente no abona la factura podría ser considerado como moroso. No obstante, las empresas españolas de forma general no lo entienden así.

Según los datos del Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform, solamente el 14 por ciento de las empresas consideran que una venta a crédito está en mora si a fecha de vencimiento la factura no ha sido pagada. A partir de aquí el resto de empresas conceden un período de cortesía o de gracia antes de considerar que su cliente es moroso. El 32 por ciento dejan transcurrir hasta 30 días, el 19 por ciento 60 días y el 35 por ciento dejan pasar hasta 90 días. Son varias las causas que pueden explicar este comportamiento, desde no querer entrar en conflicto con el cliente para no perjudicar la relación comercial establecida y garantizar la continuidad de las ventas, hasta razones culturales por las que produce cierto reparo reclamar un pago vencido, aunque se tenga pleno derecho a ello. Se prefiere ser paciente, y esperar más tiempo para reclamar. El peligro de actuar de este modo es que la probabilidad de cobrar una deuda morosa decrece con el paso del tiempo.

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Lo que sigue siendo utópico para la mayoría de las empresas es cobrar intereses de demora a un cliente que no ha pagado la factura en el plazo acordado. La legislación contra la morosidad vigente (Ley 3/2004) reconoce que estos intereses surgen automáticamente si no se paga en el plazo pactado, o en su caso legalmente establecido, sin necesidad de aviso ni requerimiento previo, y siempre que el proveedor haya cumplido sus obligaciones contractuales y legales y no hay recibido a tiempo la cantidad debida, salvo que el cliente demuestre que no es responsable del retraso. Solamente el 8 por ciento de las empresas encuestadas declaran aplicarlos siempre, un 43 por ciento lo hacen a veces, y el 49 por ciento de empresas restantes no lo hacen…. nunca.

intereses de demora

Inclusive la mayoría de empresas que aplican intereses de demora lo hacen por debajo del tipo legal que actualmente se sitúa en el 8 por ciento. Luego, pocas compañías repercuten estos intereses a sus clientes y en su caso lo hacen tomando un tipo por debajo del interés legal.

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Acordarse de Santa Bárbara cuando truena

Mario Cantalapiedra – Economista

El refranero español es muy rico para describir todo tipo de situaciones que se dan en la vida cotidiana. Entre nuestros refranes más conocidos destaca el que señala que “solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”, el cual entre sus diferentes acepciones viene a expresar la manía de dejar todo para última hora. Es algo que por desgracia se puede aplicar a la gestión del riesgo de crédito comercial en muchas empresas, de la que solamente se preocupan cuando el ciclo económico cambia y la morosidad aprieta sus cuentas de resultados, es decir, a última hora.

En este sentido y según los datos aportados por el Duodécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España de Crédito y Caución e Iberinform, las empresas españolas están desmontando las estructuras de gestión del riesgo de crédito comercial, conocidas de forma genérica como “comités de riesgos”, que se establecieron durante los momentos más difíciles de la crisis económica, pero que cuando la situación ha mejorado se han dejado de lado. Como puedes ver en el gráfico se ha producido una caída desde 2016 en el porcentaje de empresas que declaran contar con este tipo de estructuras, la cual se ha acelerado a partir de 2017. Si en 2015, el 42 por ciento de las empresas contaban con comités de riesgos, en 2019 solamente el 22 por ciento de las compañías confiesan tenerlos.

Imagen1Lo cierto es que en el seno de estos comités se produce el diálogo entre distintas áreas de la empresa, principalmente de los ámbitos comercial y financiero, antes de tomar la decisión de conceder crédito a un cliente. Este diálogo, este análisis, parece del todo necesario para una correcta gestión de la venta de bienes y servicios y de su cobro posterior, y algo obligado en todo momento, no solo cuando vienen mal dadas. Precisamente es en época de bonanza cuando los responsables al frente de las compañías tienen que potenciar los comités de riesgo, de tal modo que cuando aparezcan en el horizonte etapas de desaceleración como la actual, en las que la morosidad pueda representar un problema, estén preparadas. La idea principal que subyace detrás es la de entender la gestión del riesgo de crédito comercial como algo cultural en las empresas, también en las pequeñas y medianas, y no solo como algo a lo que recurrir cuando la morosidad se dispara.

Demostrar la solvencia de la empresa a partir de la información de la CIRBE

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que recoge la información de préstamos y créditos (riesgos directos), así como de avales y garantías (riesgos indirectos) que las entidades de crédito mantienen con particulares y empresas.

Cualquier persona tiene derecho a conocer los datos que están declarados a su nombre en la CIRBE de forma gratuita. Del mismo modo, cualquier entidad de crédito puede obtener información sobre los riesgos registrados en la CIRBE a nombre de clientes actuales a los que haya concedido financiación, de clientes potenciales que le hayan solicitado alguna operación de riesgo, o de personas que figuren como obligadas al pago o garantes en documentos cambiarios o de crédito cuya adquisición o negociación haya sido solicitada a la entidad. No obstante, la información que facilita el Banco de España (BdE) es diferente en cada caso.

A las entidades de crédito el BdE les facilita un informe agregado, el cual incluye para cada tipo de producto, de manera resumida y sin identificar las entidades declarantes, saldos disponibles y dispuestos, tipos de garantías y plazos. No se incluyen en él las operaciones cuyo riesgo agregado no supere los nueve mil euros en una entidad. Esta información básicamente sirve a las entidades para ver el nivel de endeudamiento del particular o empresa.

Por su parte, a los titulares del riesgo, además del informe agregado anterior, el BdE les entrega un informe detallado que contiene el código identificativo de cada operación, el nombre de cada entidad declarante, un detalle más concreto de la deuda y en el caso de que en alguna entidad figuren riesgos agregados por menos de nueve mil euros, su nombre. Esta información que proporciona la CIRBE puede ser muy útil para las empresas en los siguientes casos:

  • En aquellos supuestos en los que la empresa está sometida a auditoría contable, permite al auditor comprobar los saldos y la correcta contabilización de las deudas a corto y largo plazo.
  • Puesto que da información positiva sobre las operaciones de riesgo (siempre que exista cumplimiento en los pagos y en los informes no aparezcan importes vencidos ni intereses de demora o gastos pendientes), es una forma excelente de acreditar el historial crediticio y la solvencia de la empresa frente a terceros, por ejemplo, al iniciar una relación comercial con otra compañía o al negociar el alquiler de una nave industrial con su arrendador.

Se disparan las búsquedas del término “recesión” en España

Mario Cantalapiedra – Economista

La preocupación de los españoles por una posible recesión parece ir en aumento. Así parecen indicarlo los datos de búsqueda de este término que pueden obtenerse a partir de Google Trends. Esta herramienta web permite conocer el nivel de búsqueda de un determinado término a lo largo del tiempo, basando su resultado en una escala de 0 a 100, donde 100 representa la popularidad máxima del término en cuestión. Pues bien, en el reciente período del 11 al 17 de agosto, el término “recesión” alcanzó el valor máximo de 100 en España, siendo especialmente llamativo el incremento de su búsqueda sobre la media de los últimos 12 meses.

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Fuente: https://trends.google.es/trends (Recuperado el 29 de agosto de 2019).

Aunque técnicamente las grandes economías mundiales no se encuentran aún en recesión, puesto que siguiendo el criterio de definición más aceptado a nivel internacional, esta solo se produce cuando la tasa de variación anual del Producto Interior Bruto (PIB) es negativa durante dos trimestres consecutivos, los últimos datos que vamos conociendo (PIB de Alemania y China, guerra comercial entre Estados Unidos y China, etcétera) no invitan a ser muy optimistas con el futuro más cercano, y esto se refleja en lo que busca la gente en internet.

Por curiosidad también he consultado los datos de búsqueda durante el mismo período del término “morosidad”, a la que dedicamos un seguimiento especial en el blog, y en este caso, he de decir que no se observa un incremento tan significativo en su búsqueda, aunque también es creciente en los últimos días.

En esta tesitura, toca estar muy atentos a la evolución de los acontecimientos y particularmente desde las empresas extremar el cuidado en la gestión del riesgo de crédito comercial.

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Fuente: https://trends.google.es/trends (Recuperado el 29 de agosto de 2019).

Al Banco de España le preocupan las medidas proteccionistas, el “Brexit” y China

Mario Cantalapiedra – Economista

El PIB de España seguirá creciendo en los próximos años, aunque cada vez lo irá haciendo a un menor ritmo, según las últimas proyecciones macroeconómicas de la economía española elaboradas por la Dirección General de Economía y Estadística (DGEE) del Banco de España (BdE). De este modo, tras crecer el 2,6 por ciento en 2018, se prevé que en 2019 el avance sea del 2,4 por ciento, en 2020 del 1,9 por ciento y en 2021 del 1,7 por ciento. La buena noticia es que con respecto a las previsiones anteriores que el BdE efectuó en el mes de marzo, se ha producido una revisión al alza del PIB para 2019 gracias a una mayor fortaleza de la actividad registrada en el primer semestre del año.

La expansión del producto interior seguirá apoyándose en la demanda nacional, aunque su aportación positiva al avance se moderará en los próximos tiempos, siendo próxima a cero la contribución que el BdE prevé para la demanda externa. En el caso de la demanda nacional, me gustaría destacar cómo el organismo supervisor prevé que se incremente moderadamente la tasa de ahorro de las familias (que recuerdo que actualmente se encuentra en mínimos históricos, siendo de las más bajas de la eurozona), lo que se traducirá en una desaceleración del consumo privado.

En cuanto a la tasa de paro, la previsión del BdE es que se reduzca, pero con un freno en los elevados ritmos de crecimiento del empleo que hemos visto en los últimos años, en consonancia con la desaceleración prevista del PIB. Su pronóstico es que la tasa de paro en España disminuya hasta el 11,8 por ciento de la población activa a finales de 2021.

En lo que se refiere a los riesgos que amenazan al crecimiento del PIB español, los principales para el BdE provienen del ámbito exterior. En concreto, de la posible adopción de nuevas medidas proteccionistas a nivel global, de la incertidumbre relativa al desenlace del “Brexit” y de las dudas acerca de la efectividad de las medidas de estimulo en China y de su impacto sobre los desequilibrios del país. En el ámbito nacional, preocupa la incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económica en un contexto presidido por un Parlamento español muy fragmentado.

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¿Son fáciles de regular los modelos de negocio “fintech”?

Mario Cantalapiedra – Economista

Los avances tecnológicos han posibilitado la aparición de empresas fintech que ofrecen nuevos servicios financieros o satisfacen las necesidades financieras de sus clientes de forma diferente a las entidades financieras que podríamos denominar “tradicionales”. Desde el seno de estas empresas se suele acusar a los reguladores de no entender su negocio y de no saberlo regular. ¿Pero realmente las fintech son fáciles de regular? Yo creo que no.

Si de intentos internacionales de regulación hablamos, la posición de la Comisión Europea sobre fintech se basa en los principios de neutralidad tecnológica, por el que actividades similares han de estar sujetas a las mismas reglas independientemente de quién sea su proveedor; de proporcionalidad, por el que se han de tener en cuenta modelo de negocio, tamaño, importancia sistémica, complejidad y actividad transfronteriza de las entidades proveedoras, y de integridad del mercado, por el que la aplicación de tecnologías a los servicios financieros debe promover una mayor transparencia del mercado en beneficio de los consumidores  y empresas, sin crear riesgos injustificados (cibernéticos, de abuso de mercado, etc.). Tener en cuenta estos tres principios parece tener sentido si se quiere regular “bien” este fenómeno.

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Con respecto al principio de neutralidad, para el regulador financiero no resulta sencillo ni definir el propio ámbito de aplicación de la norma. La innovación financiera ha permitido la aparición de nuevos modelos de negocio que descomponen la cadena de valor bancaria tradicional y se especializan en aquello donde consideran que pueden ser más eficientes (pagos, préstamos, etc.), segmentando la cadena tradicional, pero inclusive está permitiendo la aparición de nuevas cadenas de valor donde los proveedores no solamente prestan servicios financieros. En este contexto, se hace muy difícil definir una norma que cubra todas las posibilidades.

De igual modo, para el regulador no es fácil abordar el principio de proporcionalidad en un entorno en el que gracias a la tecnología se difuminan los ámbitos geográficos en los que las fintech prestan sus servicios.

Por último, los riesgos que pueden traer estos negocios han de ser afrontados desde una perspectiva global y de cooperación entre organismos reguladores a nivel internacional, teniendo en cuenta aspectos tales como la privacidad de la información, la defensa de la competencia o la seguridad frente a las amenazas cibernéticas.

Si la consolidación del modelo de negocio de las fintech pasa en gran parte por el método de prueba y error, parece que el regulador también necesita de entornos de pruebas controlados (sandbox) para conocer mejor el fenómeno antes de regularlo. Eso sí, mientras si se decide o no a lanzar el sandbox, la innovación en un mundo globalizado no espera

Foto: fancycrave1

 

 

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