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Entidades que pueden y no pueden captar fondos reembolsables del público

Mario Cantalapiedra – Economista

Las entidades de crédito en España son empresas autorizadas cuya actividad consiste en recibir del público depósitos u otros fondos reembolsables y en conceder crédito por cuenta propia, tal como recoge el artículo 1 de la Ley 10/2014, de 26 de junio, de ordenación, supervisión y solvencia de entidades de crédito. En este sentido, mientras la concesión de crédito no precisa de autorización, la captación de fondos reembolsables del público (depósitos y otras fórmulas parecidas) con el compromiso de devolución en las condiciones acordadas, es una actividad reservada a los siguientes tipos de entidades:

  • Bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito.
  • Entidades bancarias extranjeras.
  • Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Las entidades anteriores para poder operar han de tener autorización administrativa y hallarse inscritas en los registros oficiales de entidades de crédito del Banco de España (BdE).

Entre las entidades que no pueden captar fondos reembolsables del público figuran las siguientes:

Establecimientos financieros de crédito (EFC)

Se dedican a realizar operaciones de crédito en un ámbito muy específico, tales como leasing financiero, factoring, crédito al consumo, crédito hipotecario, tarjetas, etcétera. Hay que señalar que pueden captar fondos reembolsables del público acudiendo a los mercados de valores mediante la emisión y colocación de títulos, pero no pueden hacerlo mediante depósitos.

Establecimientos de cambio de moneda

Personas físicas o jurídicas que realizan en establecimientos abiertos al público y con carácter profesional, la actividad de cambio de moneda.

Sociedades de tasación homologadas

Se dedican a realizar valoraciones de bienes inmuebles para entidades financieras relacionadas con el mercado hipotecario. Habitualmente certifican el valor de los inmuebles para determinadas finalidades como la concesión de financiación con garantía hipotecaria.

Oficinas de representación de entidades de crédito extranjeras

Pueden realizar actividades informativas o comerciales sobre cuestiones bancarias, financieras o económicas. No obstante, a pesar de que no pueden captar fondos del público, sí que pueden canalizarlos hacia las entidades de crédito extranjeras que representan.

Entidades de pago

Tienen autorización para realizar servicios de pago, como, por ejemplo, transferencias, adeudos directos y pago efectuados con tarjetas.

Entidades de dinero electrónico

Se dedican a emitir dinero electrónico que es admitido como medio de pago por empresas distintas a la entidad emisora.

Sociedades de garantía recíproca (SGR)

Entidades que facilitan el acceso a la financiación bancaria de las pymes que se asocian en ellas mediante la concesión de avales.

Plataformas de financiación participativa (PFP)

Ponen en contacto, a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa. Por tanto, cuando una PFP solicita dinero al público, por ejemplo, a través de un préstamo en la modalidad de crowdlending, no puede considerarse como una captación de fondos reembolsables.

Instrumentos utilizados por las SGR para facilitar la financiación bancaria

Mario Cantalapiedra – Economista

Una vez definido que las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) lo que buscan es facilitar la financiación bancaria de sus pymes asociadas, me referiré ahora a los instrumentos concretos que utilizan para lograr este objetivo:

  • Concesión de avales a sus asociados ante las entidades financieras y otro tipo de beneficiarios, tales como administraciones públicas, clientes o proveedores. Los avales pueden tener carácter financiero, por los que se garantizan directa o indirectamente los riesgos dinerarios y las obligaciones de pago asumidos por la empresa avalada (préstamos y créditos bancarios, aplazamientos de pago ante las administraciones públicas, etcétera), cualquiera que sea el beneficiario del aval, o carácter técnico, por los que se avalan riesgos inherentes a las obligaciones no dinerarias que el avalado contraiga, como, por ejemplo, el buen funcionamiento de un equipo que comercializa o la correcta ejecución de una obra pública. Evidentemente éste es el instrumento más importante del que se valen las SGR para ayudar a las pymes.
  • Suscripción de convenios globales con entidades financieras colaboradoras para facilitar líneas de financiación privilegiadas a sus asociados. Esto tiene mucho que ver con el hecho de que la garantía proporcionada por la SGR tiene la particularidad de ser líquida, por lo que para la entidad financiera que finalmente concede el crédito desaparece el riesgo de insolvencia. Las SGR posibilitan el acceso a la financiación bancaria, mediante su aval, tanto del activo corriente (a corto plazo) como del no corriente (a largo plazo), incluso a la refinanciación que mejore los plazos de financiación de la empresa mediante la transformación de sus pasivos del corto a largo plazo.
  • Información sobre las fórmulas financieras existentes en el mercado que mejor se adaptan a las necesidades de cada pyme asociada.
  • Asesoramiento financiero sobre los proyectos de inversión que sus asociados vayan a realizar. Suelen asesorar también sobre la posibilidad de obtener ayudas públicas en forma de subvenciones y de su tramitación.
  • Formación financiera a sus asociados.
  • Diagnóstico de la situación financiera de las pymes asociadas. Me gustaría destacar que cuando la SGR toma la decisión de conceder o no el aval, tras evaluar fundamentalmente la viabilidad del proyecto presentado, no se limita a aceptarlo o rechazarlo sin más, sino que también propone mejoras al mismo o alternativas financieras que se ajusten de un modo mejor, en su opinión, a las necesidades de la empresa.

Sociedades de garantía recíproca: avalan pero no dan crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) son entidades sin ánimo de lucro y ámbito de actuación específico, referenciado a comunidades autónomas o sectores de la actividad, que tienen por objeto facilitar el acceso de sus asociados a la financiación bancaria en mejores condiciones, en cuanto a coste y plazo, de las que obtendrían si negociaran de forma aislada ¿Y quienes son sus asociados? En su regulación legal se establece que al menos cuatro quintas partes de su accionariado debe estar compuesto por pymes; por tanto, a este colectivo de sufridas empresas, en lo que a la financiación bancaria se refiere, es al que se destina su ayuda. Además cuentan con otro tipo de socios, llamados protectores, que aportan recursos a las SGR sin que tengan derecho a solicitar sus garantías. Por regla general, estos socios protectores son administraciones públicas, cámaras de comercio, asociaciones o entidades de crédito.

Las SGR están sometidas a las reglas de autorización previa, control e inspección del Banco de España al igual que las entidades de crédito, sin embargo, se diferencian de éstas en que su objeto social básico es avalar, por lo que sólo pueden operar en la última fase del circuito de intermediación, en la de asunción del riesgo, teniendo prohibida la concesión de ninguna clase de crédito. También tienen la especialidad de que sus destinatarios finales son exclusivamente pymes, por lo que no pueden acudir a otros segmentos del mercado. Luego es importante señalar que pueden avalar pero no conceder crédito a las pymes.

Las SGR básicamente se dirigen a dos grupos distintos de pymes. En primer lugar, a las que tienen dificultades para acceder a la financiación bancaria, sobre todo a la de largo plazo, por no contar con suficientes garantías que respalden su proyecto de inversión, a pesar de que el mismo pueda ser económicamente viable, es decir, un caso muy extendido en nuestros días. En segundo término, a las que teniendo garantías suficientes para respaldar su proyecto, pueden obtener financiación bancaria en mejores condiciones de plazo de amortización y coste aportando el aval de la SGR, similares a las que se ofrecen a una empresa de gran tamaño.

En la web de CESGAR (Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca) podéis encontrar información de las veintitrés SGR que actualmente operan en España. La mayoría de ellas circunscriben su ámbito de actuación a las diferentes comunidades autónomas, aunque tres tienen carácter nacional y sectorial (en concreto, se referencian a los sectores del transporte, juego y audiovisual respectivamente).