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Siete deberes de los administradores de las sociedades de capital

Mario Cantalapiedra – Economista

Con respecto a la responsabilidad de los administradores de las sociedades de capital (anónimas, de responsabilidad limitada y comanditarias por acciones), la Ley de Sociedades de Capital señala que son responsables frente a la sociedad, los socios y los acreedores sociales, del daño que causen por actos u omisiones contrarios a la ley, de modo general, o a los estatutos de la sociedad o por los realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempeño de su cargo. En lo que se refiere a cuáles son estos deberes en concreto, los artículos 225 al 232 de la mencionada Ley recogen los siete siguientes:

1. Deber de diligente administración

Los administradores han de desempeñar su cargo con la diligencia de un ordenado empresario, debiendo informarse, también de modo diligente, de la marcha de la sociedad.

2. Deber de lealtad

Han de actuar como representantes leales en defensa del interés de la sociedad, cumpliendo los deberes impuestos por leyes y estatutos.

3. Prohibición de utilizar el nombre de la sociedad y de invocar la condición de administrador

Estos representantes no pueden utilizar el nombre de la sociedad ni invocar su condición de administradores de la misma para realizar operaciones por cuenta propia o de personas a ellos vinculadas.

4. Prohibición de aprovechar oportunidades de negocio

Los administradores no pueden realizar, en beneficio propio o de personas vinculadas a ellos, operaciones ligadas a los bienes de la sociedad, de las que tengan conocimiento con ocasión de ejercicio del cargo cuando la operación haya sido ofrecida a la sociedad o esta tenga interés en ella, siempre que la sociedad no haya desestimado la operación sin mediar influencia del propio administrador.

5. Situaciones de conflicto de intereses

Los administradores deben comunicar al consejo de administración, a los otros administradores o a la junta general, cualquier situación de conflicto que puedan tener con el interés de la sociedad, debiendo abstenerse de intervenir en los acuerdos relativos a la operación a que el conflicto se refiera. También deben comunicar la participación, directa o indirecta, que tengan ellos o personas vinculadas a ellos en el capital de una sociedad con el mismo, análogo o complementario género de actividad al que constituya el objeto social, y comunicar los cargos o funciones que en ella ejerzan. La sociedad de capital ha de informar de estas situaciones de conflicto en la memoria de sus cuentas anuales.

6. Prohibición de competencia

Los administradores no pueden dedicarse, por cuenta propia o ajena, al mismo, análogo o complementario género de actividad que constituya el objeto social salvo autorización expresa de la sociedad, mediante acuerdo de la junta general.

7. Deber de secreto

Los administradores deben guardar secreto de las informaciones que conozcan como consecuencia del ejercicio de su cargo, incluso después de cesar en el mismo. No se permite ni comunicar estos datos a terceros ni divulgarlos cuando puedan perjudicar el interés social. Se exceptúan los supuestos en los que las leyes permitan su comunicación o divulgación, o que sean requeridos o hayan de remitirse a autoridades de supervisión.

Ocho causas por las que debe disolverse una sociedad de capital

Mario Cantalapiedra – Economista

El Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital establece, en su artículo 363, las causas concretas por las que debe disolverse una sociedad de capital, en concreto las ocho siguientes:

  1. Por el cese en el ejercicio de la actividad o actividades que constituyan el objeto social. En particular, se entenderá que se ha producido el cese tras un período de inactividad superior a un año.
  2. Por la conclusión de la empresa que constituya su objeto.
  3. Por la imposibilidad manifiesta de conseguir el fin social.
  4. Por la paralización de los órganos sociales de modo que resulte imposible su funcionamiento. Aunque la Ley no explica los motivos concretos que pueden llevar a dicha paralización, se me ocurre, por ejemplo, el caso típico de una sociedad con dos socios que participan al 50 por ciento, y que discrepan en la manera de llevar adelante el negocio.
  5. Por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso.
  6. Por reducción del capital social por debajo del mínimo legal, que no sea consecuencia del cumplimiento de una ley.
  7. Porque el valor nominal de las participaciones sociales sin voto o de las acciones sin voto excediera de la mitad del capital social desembolsado y no se restableciera la proporción en el plazo de dos años.
  8. Por cualquier otra causa establecida en los estatutos.

Además la sociedad comanditaria por acciones deberá disolverse también por fallecimiento, cese, incapacidad o apertura de la fase de liquidación en el concurso de acreedores de todos los socios colectivos, salvo que en el plazo de seis meses y mediante modificación de los estatutos se incorpore algún socio colectivo o se acuerde la transformación de la sociedad en otro tipo social.

La disolución de cualquier sociedad de capital debe inscribirse en el Registro Mercantil. En este caso, la Ley de Sociedades de Capital señala explícitamente que el registrador mercantil remitirá de oficio, de forma telemática y sin coste adicional alguno, la inscripción de dicha disolución al Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) para que sea publicada.

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