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Cuatro ratios que miden la capacidad de pago de una empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

Entre los ratios de situación financiera que analizan la estructura de balance de una empresa, existen cuatro que se utilizan para medir su capacidad de pago. Como siempre que hablamos de ratios, más allá de la nomenclatura utilizada (solvencia, liquidez, etcétera), la cual suele variar entre analistas, hemos de centrarnos en su fórmula de cálculo, así como en la interpretación de su resultado.

Solvencia

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Este ratio mide la capacidad de pago de una empresa a nivel general. Debe ser mayor de uno, de tal modo que si es menor la empresa no puede hacer frente con su activo a la suma de sus deudas a largo (pasivo no corriente) y a corto plazo (pasivo corriente). A mayor resultado positivo que muestre el ratio, los acreedores de la empresa disfrutarán de un mayor grado de seguridad.

Liquidez

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En este caso, el ratio de liquidez es un indicador de la capacidad de pago a corto plazo de una compañía, es decir, a menos de un año, para lo que compara las magnitudes de activo a corto plazo (corriente) y pasivo a corto plazo (corriente) . Aunque generalmente debería ser mayor que uno para considerar que no existen problemas de pago, hay sectores donde es normal que sea inferior a la unidad sin que existan dichos problemas. Es algo que ocurre, por ejemplo, en el sector de la distribución o de las agencias de viaje, donde las empresas cobran rápido y pagan más tarde, siendo los proveedores los que financian la actividad. Al igual que en el caso del ratio anterior, a mayor resultado positivo, mayor grado de seguridad disfrutado por los acreedores de la empresa.

Tesorería

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Este ratio se obtiene a partir del anterior eliminando del numerador el efecto de las existencias, el menos líquido de los componentes del activo corriente, y que recoge los bienes poseídos por la empresa para ser vendidos en el curso normal de la explotación o para su transformación o incorporación al proceso productivo, y cuya incidencia puede ser muy significativa en compañías industriales. Es una medida que también mide la capacidad de la empresa para atender sus compromisos de pago a corto plazo, en la que un mayor resultado positivo, ha de interpretarse como un mayor grado de seguridad por parte de los acreedores.

Disponibilidad

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Finalmente el ratio de disponibilidad es una medida de la capacidad de pago inmediata de una empresa, para lo cual mide la proporción que representa el dinero (disponibilidades líquidas en caja y bancos) y el cuasidinero (inversiones financieras convertibles en efectivo con un vencimiento no superior a tres meses, que no tengan riesgos significativos de cambio de valor y que formen parte de la política de gestión normal de la tesorería) sobre el pasivo corriente. Suele tener un valor muy pequeño y al igual que el resto de ratios que miden la capacidad de pago, a mayor resultado positivo, mejor para los acreedores.

Evolución ratios que miden la capacidad de pago de TELEFÓNICA DE ESPAÑA, S.A. (2014 – 2016) y comparativa con sector (2016)

TelefonicaFuente: Insight View.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El error de relajar la gestión del riesgo de crédito

Mario Cantalapiedra – Economista

Con la crisis y el aumento de las cifras de impagados que trajo consigo, muchas empresas decidieron actuar y ponerse serias con la gestión del riesgo de crédito, tomando distintas medidas, entre ellas, el establecimiento de comités de riesgo, es decir, de estructuras formales de diálogo entre distintas áreas de la empresa relacionadas con la decisión de conceder crédito a un cliente, fundamentalmente de los ámbitos comercial y financiero. Pues bien, según los datos aportados por el Undécimo Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, estas estructuras, que en los momentos más duros de la crisis (2012) estaban presentes hasta en el 58 por ciento de las empresas, hoy solo son mantenidas por el 23 por ciento de ellas. Se montan con la crisis y se desmontan cuando la tormenta amaina y la morosidad ya no preocupa tanto, lo que a mi modo de ver es un error, porque si algo nos ha debido enseñar la crisis es que la economía es cíclica y los malos tiempos siempre son más fáciles de afrontar si se cuenta con las estructuras adecuadas. Está claro que aunar las posturas entre comerciales (que tienen la premisa de que cuanto más se venda mejor) y financieros (con el axioma de que la venta no se termina hasta que se cobra) no es sencillo, por eso precisamente deben dialogar más y si es mediante estructuras formales, mejor.

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Prueba de esta relajación en cuanto al análisis del riesgo de crédito comercial se refiere, también lo representa el dato de que hasta un 38 por ciento de las empresas españolas no utilizan criterios de solvencia (informes comerciales, ratings de morosidad, ficheros con información sobre morosos, herramientas de inteligencia de negocio, etcétera) a la hora de seleccionar sus clientes. En este sentido, se comprueba un descenso en los últimos años del porcentaje de empresas que declaran utilizarlos. De las que no los utilizan, solamente el 25 por ciento planifican usarlas, el 13 por ciento restante se ve que no las deben necesitar…

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Seis acciones que realizan las plataformas de “crowdlending” para cumplir su función de intermediación

Mario Cantalapiedra – Economista

Según la Ley 5/2015, las plataformas de financiación participativa son empresas “cuya actividad consiste en poner en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, denominados inversores, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa, denominados promotores”. En el caso del crowdlending esta financiación se instrumenta a través de préstamos que los inversores entregan a los promotores a cambio de un tipo de interés, siendo la plataforma el lugar donde los prestatarios pueden enseñar sus proyectos y encontrarse con los prestamistas.

11Es una fórmula que se está utilizando cada vez más para financiar empresas y en la que para cumplir su función fundamental de intermediación, las plataformas de crowdlending realizan las siguientes seis acciones:

1. Captación de proyectos

Buscan en el mercado proyectos empresariales que demanden financiación, fundamentalmente de pymes, para lo cual utilizan sus propios equipos y también la colaboración de agentes externos.

2. Análisis de riesgo

Es similar al que realizan las entidades de crédito para lo cual consultan los registros de morosos (RAI, ASNEF), así como los informes de solvencia que ofrecen empresas especializadas. Si los proyectos pasan su filtro les otorgan una calificación de riesgo (rating), que implica un tipo de interés para el préstamo (a mayor riesgo, mayor tipo de interés).

3. Publicación de proyectos

Con la publicación de los proyectos en sus webs, estas plataformas se convierten en escaparates a los que pueden acudir los inversores a prestar su dinero. El proceso de inversión se puede realizar mediante un sistema de mercado, donde el préstamo tiene importe, plazo y tipo de interés predeterminados, de tal modo que cuando las ofertas de los inversores alcanzan el importe solicitado, se cierra la operación; o de subasta, donde el préstamo tiene importe y plazo predeterminados, pero el inversor es quien decide el tipo de interés al que quiere prestar durante el período de subasta, de tal forma que cuando este termina, los inversores con pujas más bajas son los que participan en el préstamo.

4. Articulación de mecanismo de pago

Suelen utilizar el préstamo francés donde la devolución del capital más los intereses generados a los inversores se realiza mediante cuotas mensuales y constantes.

5. Gestión de flujo de dinero

El traslado del dinero de los inversores a los promotores, y viceversa, lo pueden hacer a través de una entidad de pago autorizada con la que colaboren (lo más habitual), o directamente si la plataforma cuenta con licencia de entidad de pago híbrida (aquella entidad de pago que realiza, además, cualquier otra actividad económica).

6. Gestión de recobro

Para el caso de que alguna cuota del préstamo resulte impagada tienen previstos mecanismos de recobro.

 

 

 

¿Una CIRBE para el “crowdlending”?

Mario Cantalapiedra – Economista

La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) es una base de datos que permite a las entidades financieras declarantes (entre otras, bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito) consultar información útil para analizar el riesgo de las posibles operaciones de crédito o préstamo que se plantean. En ella aparecen reflejados los riesgos que dichas entidades tienen con sus clientes, de tal modo que cuando un banco recibe la petición de un nuevo préstamo, por ejemplo, de una empresa, puede consultar la deuda que mantiene con el resto de entidades financieras y hacerse una idea mejor de su capacidad de pago. De igual modo, recuerdo que cualquier persona física o jurídica puede consultar de forma gratuita los datos declarados a su nombre en la CIRBE por las entidades financieras.

En este sentido, una de las ventajas que tienen las empresas promotoras que solicitan financiación a través de plataformas de financiación participativa basadas en préstamos (crowdlending), es que los fondos obtenidos, en su caso, no consumen CIRBE para ellas. Es decir, las plataformas de crowdlending al no ser entidades financieras, no tienen obligación de declarar los préstamos que intermedian a la CIRBE, por lo que si la empresa promotora también necesitara acudir a financiación bancaria no pierde posibilidades de conseguirla por un aumento de deuda en la CIRBE.

Lo que en principio es una ventaja para el desarrollo del crowdlending, y así lo vende el propio sector en sus páginas web y en los actos de comunicación en los que viene participando, supone también un inconveniente a la hora de evaluar el riesgo de los proyectos empresariales que les llegan, puesto que cada plataforma desconoce de forma “oficial” las peticiones de fondos que hacen las empresas promotoras que contactan con ellas a otras plataformas competidoras, teniendo que dedicarse a obtener estar información por su cuenta, lo que evidentemente les supone un consumo de recursos. A estos efectos, algunos actores del crowdlending parecen estar impulsando la idea de crear una especie de CIRBE para el propio sector que les permita un suministro recíproco de información, lo que pueda llevarles a mejorar su análisis de riesgo. La idea no me parece mala, de todos modos habría que ver cómo podría articularse en la práctica, así como conocer la opinión al respecto de los supervisores (Comisión Nacional del Mercado de Valores y Banco de España).

Información básica para el cliente en las plataformas de “crowdfunding”

Mario Cantalapiedra – Economista

Como se comenta en el preámbulo de la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, la inversión en los proyectos que ofrecen las plataformas de financiación participativa o crowdfunding es intrínsecamente arriesgada, tanto porque el promotor que solicita la financiación puede ser incapaz de devolver o remunerar el dinero recibido, como porque la plataforma no garantiza en ningún momento la solvencia del promotor. En este sentido, la normativa legal proporciona una serie de herramientas que tratan de mitigar y gestionar el riesgo de esta inversión, entre las que se encuentran las obligaciones de información a las que quedan sujetas las plataformas.

En este ámbito destaca los cuatro elementos siguientes sobre los que las plataformas deben informar, en términos breves y sencillos, y en un lugar destacado de su página web de inicio, bajo un epígrafe denominado “Información básica para el cliente”:

  • Advertencia de los riesgos que implica para los inversores la participación en préstamos (crowdlending), o la suscripción de las acciones, participaciones u otros valores representativos de capital (crowdinvesting) y obligaciones a través de la plataforma y, en todo caso, los riesgos de pérdida total o parcial del capital invertido, de no obtener el rendimiento dinerario esperado y de falta de liquidez de la inversión. En el caso de financiación mediante emisión de acciones, se deberá informar además del riesgo de dilución de la participación en la sociedad (es decir, de reducción del porcentaje de participación en el capital por la entrada de nuevos socios), del riesgo de no recibir dividendos y del riesgo de no poder influir en la gestión de la sociedad. Si la inversión es en participaciones sociales u otros valores representativos del capital, además de informar sobre los tres elementos anteriores (dilución, dividendos y gestión), habrá que hacerlo sobre las restricciones a la libre transmisibilidad inherentes a su régimen jurídico.
  • Advertencia de que la plataforma no es una empresa de servicios de inversión, ni una entidad de crédito y de que no está adherida a ningún fondo de garantía de inversiones o fondo de garantía de depósitos.
  • Advertencia de que los proyectos de financiación participativa no son objeto de autorización, supervisión ni revisión por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ni por el Banco de España (BdE).
  • Tarifas aplicadas a inversores y promotores, procedimiento de contratación y forma de facturación.

 

 

El ratio de cobertura del servicio de la deuda como indicador de solvencia

Mario Cantalapiedra – Economista

La capacidad de generar caja que tiene una empresa puede considerarse un reflejo de su solvencia, es decir, de su capacidad de pago, puesto que a través del efectivo puede afrontar sus deudas con terceros. En este sentido, cobra especial importancia el análisis del denominado ratio de cobertura del servicio de la deuda (RCSD) de la empresa, el cual compara el flujo de caja disponible para el servicio de la deuda que obtiene en un período, con el propio servicio de la deuda (devolución del principal más pago de los intereses) que ha de afrontar:

RCSD: Flujo de caja disponible para el servicio de la deuda / Servicio de la deuda

Para obtener el flujo de caja disponible para el servicio de la deuda conviene partir del beneficio antes de intereses, impuestos, provisiones y amortizaciones (el famoso EBITDA en su versión anglosajona), el cual es un indicador del flujo de caja de explotación (los ingresos que incluye se convertirán en cobros a su vencimiento, si no existe morosidad, mientras que los gastos serán pagos). A partir de él debemos restar los impuestos y añadir (con su signo) tanto las variaciones que se produzcan en necesidades operativas de fondos (es decir, en las inversiones necesarias en activo corriente netas de pasivo corriente que se derivan de las actividades de explotación), como en activo no corriente (desinversiones/inversiones). Además se habrán de tener en cuenta los recursos monetarios procedentes de ampliaciones de capital, de nuevas deudas con entidades de crédito o terceros que concedan nuevos préstamos, de ingresos financieros y finalmente de otras partidas de balance no incluidas hasta ese momento (con su signo). Con el flujo de caja resultante, la empresa deberá afrontar sus obligaciones de devolución de principal y pago de intereses frente a acreedores.

Beneficio antes de intereses, impuestos, provisiones y amortizaciones
(-) Impuestos
(+/-) Variaciones en necesidades operativas de fondos
(+/-) Variaciones en activo no corriente (desinversiones/inversiones)
(+) Ampliaciones de capital
(+) Nuevas deudas con entidades de crédito o terceros
(+) Ingresos financieros
(+/-) Variaciones de otras partidas de balance no consideradas previamente
= Flujo de caja disponible para el servicio de la deuda

En cuanto a la interpretación del resultado que arroje el RCSD, valores positivos y más elevados del mismo mostrarán una mejor situación de la empresa para hacer frente a sus compromisos de pago con terceros, o lo que es lo mismo, una solvencia más elevada.

Los informes comerciales y la gestión del riesgo cliente

Antes de conceder una línea de crédito a un nuevo cliente es necesario hacer un estudio sobre el mismo para conocer el riesgo de impago que pueda representar y para ello es necesario tener un informe comercial o financiero lo más actualizado posible.

El estudio de la solvencia y del perfil de riesgo de un cliente se basa en el análisis e interpretación de información cuantitativa y cualitativa, pero para que dicho proceso proporcione resultados satisfactorios de forma consistente, es necesario que los datos utilizados sean veraces, actuales y fácilmente accesibles. Además, la información debe ser tratada, depurada, y contrastada antes de ser interpretada. El problema es que esto no siempre es posible, ya que la presión comercial nos obliga a tomar decisiones con rapidez y la información disponible es a menudo escasa o inexistente.

Si analizamos qué tipo de información aporta más valor en el análisis de la salud financiera de una empresa, ésta es claramente la contable. En este sentido, el artículo 25 del Código de Comercio recoge que “todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su Empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balance e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario.” No obstante, la realidad es que acceder a esta información con un nivel de actualización deseable es a menudo prácticamente imposible.

Hay que tener en cuenta que para conocer a una empresa primero hay que estudiar al empresario. Detrás de cada empresa hay un emprendedor por lo que la información investigada debe analizar quien está detrás de la razón social ya que la empresa será su fiel reflejo del empresario. Es conveniente conocer la trayectoria del empresario, analizar su actuación en otras empresas, sus vinculaciones empresariales y su comportamiento en cargos anteriores.

En España no hay una cultura de transparencia informativa con respecto a los estados financieros de las empresas, de hecho se facilita información financiera a los bancos o al Registro Mercantil porque no tienen alternativa; pero si un proveedor les solicita dicha información, es difícil que la consiga. De hecho muchas empresas prefieren enfrentarse al riesgo de multas por esa falta de transparencia antes que depositar sus cuentas en el Registro Mercantil.

Los empresarios individuales españoles (autónomos) no están obligados a depositar sus cuentas ni a inscribirse en el Registro Mercantil. Además, hay ciertas formas jurídicas que no están obligadas a depositar sus cuentas en los Registros Públicos –o si lo están, los organismos oficiales no controlan suficientemente el cumplimiento de dicha obligación–, por lo que la información financiera de una parte importante de los agentes económicos del país no es accesible.

Otro inconveniente es que las cuentas anuales y memorias que se depositan en los registros públicos rara vez están auditadas (la mayor parte de las empresas no están obligadas por ley a presentar sus cuentas auditadas), por lo que tampoco tenemos la certeza de que recojan una imagen fiel de su estado.

Un buen ejemplo de la mala calidad de la información contable es que según un estudio de Iberinform, (sociedad de información del Grupo Crédito y Caución) un 6.3% de los balances depositados cada año en el Registros Mercantil tienen la información descuadrada. En muchos casos, los estados financieros no están confeccionados con el rigor necesario y no reflejan los principios generales contables. En otros casos, las empresas sólo declaran parte de sus ingresos y beneficios, por lo que los balances oficiales y declaraciones de impuestos de sociedades no reflejan totalmente la realidad económica de las empresas.

Además debemos de tener en cuenta que la información que recogen las cuentas anuales que se depositan cada año en los registros mercantiles, y que puede ser consultada libremente, tiene una antigüedad mínima de entre 12 y 18 meses. Las empresas que cierren contablemente con el año natural, tienen como fecha límite de presentación de cuentas en el Registro Mercantil el 30 de julio, pero no estará totalmente disponible hasta el mes de abril del año siguiente.

Por esta razón, cuando analizamos el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y el informe de gestión que figuran en el registro mercantil, hemos de tener en cuenta que en su conjunto se trata de información algo desactualizada. Esta información debe servir como referencia comparativa, y para estudiar la evolución de la empresa analizada, pero no para conocer la situación económico-financiera actual del solicitante de una línea de crédito o aceptar una venta con pago aplazado.

Por este motivo, es necesario contrastar la información financiera histórica con otros parámetros objetivos y más actualizados. Y ese es precisamente el objetivo de las empresas de información comercial y financiera, facilitar toda la información disponible en multitud de fuentes de forma agregada y en un formato que facilite su interpretación. Los tipos de informe más comunes son:

  • Valoraciones de empresas (Rating predictivos): Son calificaciones u opiniones cualitativas, elaboradas por una empresa especializada, para valorar su solidez financiera y su vulnerabilidad ante futuros cambios del entorno de un determinado agente económico. Son herramientas que utilizan prácticamente todas las entidades financieras, pero los elevados niveles de morosidad actuales han llevado a muchas empresas a desarrollar modelos propios o a buscar proveedores externos que les proporcionen directamente dichos ratings.
  • Informes comerciales o financieros: proporcionan toda la información pública disponible en diferentes fuentes de información mediante un sencillo acceso on-line.
  • Informes Investigados: Son informes más exhaustivos, que complementan la información de los registros públicos con entrevistas con los responsables de la empresa para ampliar, completar enriquecer y/o corregir dicha información.

Otro elemento importante que proporcionan las empresas de información, son los servicios de vigilancia activa que avisan, mediante correo electrónico, de cualquier cambio que se produzca en la información o valoración de una cartera de clientes. Cuando tenemos un elevado número de clientes y prospectos, la única forma de gestionarlos es con un servicio de vigilancia que nos permita centrarnos en aquellos que realmente presentan problemas.

Vía | www.perebrachfield.com

Indicios que hacen dudar sobre la solvencia de la empresa

Mario Cantalapiedra – Economista

En un momento donde arrecian las dificultades para acceder al crédito bancario, las empresas que quieren acceder al mismo, y con el fin de aumentar sus posibilidades de éxito, deben tratar de justificar ante el banco la evolución de aquellas partidas económicas y financieras que le pueden llevar a dudar sobre su capacidad de pago futura, como por ejemplo las siguientes:

  • Fuerte disminución de la facturación.
  • Fuerte caída en el porcentaje que representa el margen bruto.
  • Incremento importante de los gastos de explotación sin proporción a la evolución de la facturación o del margen bruto.
  • Alargamiento del plazo medio de cobro a clientes, que puede deberse a la aparición de partidas de difícil o dudoso cobro.
  • Aumento considerable del nivel de existencias, que puede tener su origen en la aparición de almacenes de difícil salida por problemas de obsolescencia o deterioro.
  • Aparición o aumento de elementos del inmovilizado intangible (patentes, marcas, etcétera), que pueden ocultar descompensaciones de balance.
  • Crecimiento considerable del endeudamiento financiero a corto plazo y de los gastos financieros. A la entidad financiera le interesará determinar si se trata de un problema de liquidez transitorio o, por el contrario, se trata de un problema de financiación permanente.
  • Incremento significativo de las ganancias o pérdidas de carácter excepcional.

La visibilidad de solvencia de la empresa se comprueba no sólo en los estados contables principales (balance y cuenta de pérdidas y ganancias), sino también en otros documentos como la memoria, donde el banco buscará datos que amplíen y aclaren la información económica y financiera recopilada. Si la empresa está obligada a presentar informe de auditoría, la entidad bancaria estudiará los comentarios y salvedades de los auditores sobre las cuentas anuales, y vigilará tanto los posibles retrasos en el cierre de las auditorías como el cambio frecuente de las firmas que auditan a la empresa. Por mi experiencia, los principales elementos de los estados contables que analizan, de un modo general, los bancos son:

  • Evolución de los gastos de explotación.
  • Evolución de los gastos de personal.
  • Evolución del margen bruto.
  • Evolución de los resultados.
  • Evolución de la facturación.
  • Evolución de las existencias.
  • Resultados excepcionales.
  • Evolución del inmovilizado intangible.
  • Evolución de las inversiones financieras a largo plazo.
  • Dotación amortizaciones.
  • Dotación provisiones.
  • Nivel de endeudamiento.
  • Plazo de cobro a clientes.
  • Plazo de pago a proveedores.

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El mayor fichero de morosos de España

Mario Cantalapiedra – Economista

El fichero de morosos y operaciones impagadas más importante de España es gestionado por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF), organización empresarial que sirve de enlace entre las entidades de crédito especializadas en financiación al consumo y las distintas administraciones públicas, otras asociaciones profesionales españolas y europeas y los consumidores o usuarios finales de productos financieros.

Forman parte de ASNEF casi todas las entidades de crédito especializadas, así como un gran número de empresas pertenecientes a otros sectores de actividad como, por ejemplo, las compañías de telecomunicaciones, las empresas de servicios energéticos (electricidad, agua, gas) o las empresas aseguradoras. Luego ya podemos hacernos una primera idea de que tipo de empresas pueden incluirnos en este listado “maldito” si no pagamos uno de sus recibos.

En el fichero de impagos gestionado por ASNEF se puede encontrar información referente a los incumplimientos en el pago realizados por personas físicas y también jurídicas, es decir, empresas, estando el acceso a la información restringido a las entidades que aportan información, en concreto, a los asociados a ASNEF y adheridos que no estén asociados. En el fichero de ASNEF se puede encontrar la siguiente información:

  • Datos identificativos de la persona consultada.
  • Relación de nombres y domicilios distintos con los que consta en el fichero.
  • Resumen de la situación actual de operaciones morosas, con datos como el saldo total impagado o el número de operaciones.
  • Detalle de cada una de las operaciones morosas, especificando su importe, el número de cuotas, el tipo de entidad acreedora, etcétera.
  • Evolución mensual, durante los últimos veinticuatro meses, tanto de la información resumida como detallada por operación impagada.

El tratamiento del fichero está encargado a la compañía Equifax Ibérica, S.L. con la que ASNEF mantiene un acuerdo de colaboración. A esta compañía debemos dirigirnos si deseamos ejercitar los derechos de acceso, cancelación, rectificación y oposición a los datos que puedan existir en nuestra contra. En principio las únicas formas de salir del fichero ASNEF es saldando la deuda con la compañía correspondiente, demostrando la inexistencia de dicha deuda, o una vez que se cumple el tiempo máximo de permanencia fijado legalmente, el cual es nada menos que de seis años. Los derechos de acceso y demás que acabo de comentar pueden ejercitarse a través de los siguientes medios:

Las compañías que pueden acceder a la información del fichero de ASNEF lo consultan para conocer la solvencia o capacidad de pago de sus clientes antes de concederles crédito.

Informes comerciales de empresas, el riesgo de impago y morosidad se minimiza

Ignacio JiménezIberinform  

Los informes comerciales ayudan a minimizar el riesgo de impago y morosidad inherente a cualquier operación comercial.  

La situación económica actual ha incrementado la incertidumbre a la hora de tomar decisiones sobre operaciones comerciales, en este escenario, los informes comerciales son una herramienta que recobra importancia al facilitar información a las empresas sobre la situación actual y la evolución de otros agentes económicos con los que hacen negocios.  

Los servicios de las empresas de información comercial ayudan a las empresas a:

  • Localizar a cualquier empresa o autónomo
  • Identificar clientes potenciales y solventes
  • Mejorar el conocimiento de sus clientes habituales
  • Seguir la evolución de cualquier empresa en tiempo real
  • Gestionar sus decisiones de crédito y plazos de pago a clientes

Otra posible aplicación de los informese sería para usos de particulares:  

  • Un informe de una empresa de la que ha recibido una oferta de trabajo atractiva pero, ¿cual es su situación real?
  • Un informe de una empresa, que presenta un presupuesto para realizar una reforma o contruir una vivienda…

El bajo coste de esta información y el valor que aporta, hace que este tipo de informes acabarán siendo de uso generalizado, depende del objetivo que tenga el usuario para tomar una decisión en sus negocios, en su vida diaria…  

Los informes comerciales de empresa incluyen:  

  • Datos de identificación de la empresa
  • Valoración dinámica de la empresa
  • Principales datos económicos
  • Incidencias de pago: Incidencias judiciales, concursales y reclamaciones de organismos públicos
  • Acceso al fichero RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas)
  • Datos de los administradores y sus vinculaciones con otras sociedades
  • Balances y cuentas anuales de la empresa
  • Memoria  

Los informes investigados incluyen:  

Ejemplo de informe comercial Iberinform

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